LOMBARDINI

2280 Palabras
Poner las cosas en orden para salir nos tomo el resto de la mañana, estábamos vestidos formalmente antes de las 11 de la mañana, salimos como siempre, disimulando todo al público, Legol me abrió la puerta del Jeep verde oscuro que manejaba en ocasiones y yo le di un breve vistazo a su atuendo, estaba vestido de n***o con un traje a la medida de dos piezas, camisa de un tomo azul cielo y zapatos negros perfectamente pulidos, esta vez llevaba una corbata un poco más oscura que si camisa pero igual en un tomo azul, antes de entrar al auto hice una evaluación a mi vestimenta, yo llevaba un conjunto de dos piezas de camisa y falda negra y una camisa azul cielo, por algún motivo nos vestimos a juego, no subía a el auto —Debo cambiarme— fue lo único que dije antes de salir corriendo en mis pequeños tacones de nuevo hacía la puesta de la casa. Regrese unos momentos después con algo totalmente diferente, llevaba un conjunto color Carmelo con camisa blanca , esta vez de pantalones y todo estaba combinado con unas zapatillas blancas muy bajas , Legol solo asintió levemente y volvió a abrir la puerta para mí, momentos después subió él al asiento del conductor, me miró por el retrovisor —Tenemos que poner atención a esos detalles, cualquier cosa que pueda delatar lo que tenemos debe ser eliminada o minimizada, ellos soy despiadados si se enteran de algo como eso— hablo sin quitar los ojos de la carretera, un poco de amargura se filtro en su tono pero el hombre recto y perfecto que trabajaba conmigo era el que hablaba, no el Legol que me arropaba en las noches y me hacía chocolate dulce en las mañanas —No hay problema, estaré más atenta, además deseo saber que desea para volver a la casa — mi tono profesional también salió a relucir. Legol condujo en silencio el resto del trayecto, era un paseo corto ya que estábamos a las afueras de la ciudad donde vivía Lombardini, pasaron una hora y media antes de que llegáramos, estábamos justo a la hora del almuerzo por lo cual no creí ser bien recibida, no me equivoqué, de la enorme casa cercada con muros de más de 6 metros de altura salió una dama no mayor de 30 años vestida Con un uniforme n***o y delantal blanco ( todo un cliché, la sirvienta de n***o y bien peinada) se presentó como Johan y nos pidió que la siguiéramos y esperamos en la sala de estar ya que el señor Lombardini se encontraba almorzando. La sala de estar era tal cual como la recordaba, grandes ventanas en los laterales de techo a piso, muros pintados en tonos crema y sofás de color café oscuro que hacían contraste con una pequeña mesa color beige en medio de todo, los cuadros de las pocas paredes existente eran todos abstractos e indescifrables, la joven Johan nos invitó a sentarnos al igual que ofreció te, café o agua, yo decline la invitación pero Legol pidió un café n***o ( común para él, ama el café). Desaparecido después de unos instantes y unos minutos después regreso con la tasa humeante de café, dejándola en la mesa se retiró sin más., Mire con cautela a Legol mientras esperábamos. Después de casi dos horas de espera la misma chica que nos había atendido antes regreso y nos dirigió a el estudio del señor ( el mismo lugar donde me había presentado a esta organización hace varios años), la seguimos en silencio, llegando a la habitación donde Luca Lombardini tenía su estudio, era un lugar grande pero lúgubre, las ventanas eran pequeñas y solo se veía entrar la luz por una de ellas en la parte trasera de la oficina, la iluminación de la pequeña habitación era muy escasa, yo aún podía v invertida bien pero estoy s gusta que Luca tenía su oficina así para tener el control y no tener sorpresas. Entramos en silencio después de ser anunciados y con un breve asentimiento mostramos nuestro respeto ( el cual yo no sentía pero hay que fingir), Lombardini no se levantó de su asiento y con un movimiento de muñeca nos ofreció asiento. —Querida Liz, se que debes estar preguntándote el motivo por el cual te hice venir a mi humilde morada— ( sobre todo humilde) —Si señor — fue mi única respuesta , Legol guardó silencio sentado un poco más atrás de mi, en la forma en que lo habían entrenado, Lombardini prosiguió —Veras, desde que tenemos el gran privilegio de contar contigo en nuestras fuerzas hemos conseguido toda la información y el poder que está conlleva, no se cómo lo haces Liz— aún tenía su mirada perversa que en mi, se que no había reparado a Legol ni una vez. —Siempre que te hemos enviado a hacer un trabajo y a obtener la información que necesitamos, tú mi querida chica la consigues, sin importar que tan leal sea el hombre o que tan fuerte lo golpeemos antes de entregártelo, tu pasas a la sala donde lo tenemos, pones un poco de música, mueves las caderas y ellos solo te dicen lo que quieres ¿Puedes creerlo?— sonrío con maldad —Ese es mi trabajo señor— dije en un tono tranquilo.— Mi madre me entreno para realizar este trabajo a la perfección, igualando su nivel de profesionalismo ¿ Tiene usted alguna queja señor— pregunté arqueando una ceja en su dirección. —¿Queja? No, en lo absoluto, es todo lo contrario, tu trabajo a sido impecable, no podríamos pedir más, incluso— bajo un poco la voz en forma de confidencia. —Me has ayudado a desaparecer algunos cavos sueltos— su sonrisa se expandió por su rostro, aún seguía mirándolo, Lombardini suspiro, y se levantó de su silla en un ágil movimiento. —¿Qué tal un trago y seguimos con esta interesante charla?— se giro hasta un mueble que se encontraba al fondo de la habitación, era pequeño de color n***o, lo abrió y saco 3 vasos perfectamente tallados en cristal y una botella a juego con un líquido amarillo claro en su interior. Sirvió los vasos y los acercó a nosotros, el suyo no contenía hielo, el de Legol y el mío si, tome mi vaso primero que Legol y lo olfatee ( aprendí rápidamente a detectar el olor de los químicos que alteran la mente y por desgraciada a los nislam también les afecta, y mi vaso olía a suero de la verdad, la gran ventaja es que está sustancia no me hace absolutamente nada) inmediatamente dirigí mi mirada más profesional a Lombardini y a Legol antes de hablar —Lo siento Legol pero tú estás conduciendo y este alcohol es demasiado fuerte, es mejor que decliné esa oferta— Legol me vio y noto rápidamente que no debía hacerlo, agachó la cabeza y por primera vez desde que entramos a la oficina. —Es un honor su invitación, pero la señora tiene razón y usted mismo me enseñó a evitar el alcohol mientras se está de servicio— Lombardini asintió no muy feliz pero respondió con un tono de orgullo —Exactamente eso es lo que necesito en mi equipo de confianza— retomó su lugar al otro lado del escritorio, estaba muy concentrado en mi así que le di lo que deseaba, gire mi vaso varias veces para hacer que el hielo se disolviera y di dos grandes tragos terminando rápidamente mi bebida, la comisura de sus labios se torcieron en un gesto que para mí era grotesco, silenciosamente movió el vaso de Legol en mi dirección y entendí la indirecta, me quería drogada ,muy drogada y yo se lo daría, lo que me preguntaba era ¿ Que deseaba saber?, Del nuevo vaso solo tome un trago y me dirigí a él aún con el vaso en las manos —¿ Puedo sabes exactamente porque estamos aquí?— mi tono no era acusador ni autoritario, más algo así como curioso. —claro que si mi pequeña Liz—( odio que me llamen pequeña).—Están aquí para que dialoguemos de todo lo que ha sucedido en el tiempo que has trabajo para mi, como bien lo sabes en tu equipo estaba conformado por 4 hombre de los cuales solo está completo con usted uno de ellos, así que mi curiosidad pica— dijo dándole un pequeño trago a el líquido de su vaso. —¡Oh! Claro señor pregunte lo que desee—relaje un poco mi postura para que el señor Lombardini creyera que la droga estaba causando su efecto. Sonrío con suficiencia y después de beberse de un trago el contenido de su vaso, se l canto y comenzó a abrir la cortina y encender las luces para iluminar al máximo la habitación ( claro la sustancia que me dio reacciona mejor con una alta cantidad de luz. Pobre) cuando terminó se dirigió de nuevo a su lugar y me miró, se que estaba buscando los síntomas de la droga así que empecé a jugar con mis dedos en el vaso mientras miraba fijamente el contenido, el silencio estuvo presente en el ambiente hasta que estuvo satisfecho con los efectos. —¿Liz?— levanté el rostro en blanco de golpe, volvió a sonreír —Querida, quiero hablar contigo de todo lo que ha sucedido en estos últimos años en los que has trabajado para mí, tu madre alma bendita pidió protección y yo te la di sin condiciones, te di mis mejores hombres, ¿ Lo entiendes Liz?— contesté rápido, se que está droga tiene este efecto — Si señor, se que envío sus cuatro mejores hombres pero todos se murieron ¡ Puff!— hice un movimiento con los dedos al pronunciar la última palabra. —Exactamente de eso quiero hablar, ¿ Que sucedió específicamente con Max?— —Oh, yo se esa respuesta , mi madre dejo una deuda en Palermo y yo lo llame a usted y le pedí permiso para enviarlo a cobrar ese dinero— me agache pata susurrarme.— Necesitaba mucho ese dinero, el vestido de Gucci me llamaba— sonreí con inocencia y parpadee varias veces, Lombardini miró a Luca a mi lado y el solo levantó los hombros antes de comentar. —Yo mismo recibí el cadáver de Max y su conductor estuvo en el reconocimiento, yo no tengo duda— Lombardini asintió pensativo pero atacó de nuevo —¿ Y Giorgio? Solo se han producido dos incendios en mis propiedades y solo una de ellos es un misterio para mí, el de tu casa donde murió el joven Giorgio, ¿Sabes que la chica con la que salía despareció días después de la muerte del chico?— Abrí grande mis ojos haciendo mi mejor actuación ( merezco un premio soy genial en esto) —No.te.lo.puedo.creer— Dije pasa palabra puntualizando las — Giorgio tenía novia y yo no sabía, bueno por mentirme se merecía morir frito, quedó muy carbonizado ¿Cierto Legol?— el solo asintió pero no comentó nada, se que esa muerte lo afectó. Lombardini nos miró a ambos antes de seguir su interrogatorio —Bien todo eso es perfecto, las bajas son parte del trabajo, pero ¿ Luca también murió en ese viaje arriesgado?— —Aaaaaa si, ese también se murió, creo que no logro recuperar la tierra que lo envíe a recuperar, déjeme decirle que sus mejores hombres han dejado mucho en que pensar por su ineficiencia, por el momento solo Legol funciona y eso es mucho decir a veces no es la compañía acorde— seguía moviendo me para que el pensara que aún estaba drogada. —Lo que no me cuadra es porque ustedes dos salieron del país hacia América y no me avisaron de dicho viaje y que estaban haciendo allí— sabía que esa pregunta llegaría en algún momento —Claro que teníamos que ir a América, también mi madre me dejó una hacienda en México, tenía que ver cómo estaba funcionando , o ¿ Usted dejaría sus propiedades a la deriva? Porque yo no— tarareo una respuesta, aún pensativo. —Bueno pequeña, tu madre me encargo cuidarte y eso es lo que haré, por lo tanto vendrán a vivir a esta casa desde el lunes, tienen un fin de semana completo para empacar sus cosas y venir— levantó su mirada para dirigirse a Legol —Tu iniciadas actividades con mi grupo de seguridad— volteo su mirada hacia mi.— y tú mi querida, tendrás un nuevo equipo de cuatro hombres los cuales te protegerán Con sus vidas por lo cual yo estaré más confiado y podré usar tus talentos más seguido si te tengo cerca— se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta abriéndola ágilmente y haciéndonos salir con un gesto de su mano —Nos vemos el lunes chicos y no olviden empacar todo— fue lo último que dijo y después cerró la puerta a nuestras espaldas, un horrible sentimiento de vacío se instalo en mi pecho y el aire no entraba en mi sistema correctamente, camine de manera automática hasta alcanzar el auto que ya nos esperaba en la entrada de la lujosa casa, Legol me abrió la puerta y al entrar y acomodarme permití que las lágrimas que retenían mis ojos salieran en cascada, me hice ovillo en el asiento trasero y deje que Legol se ocupará del resto, yo solo quería llorar por lo que perdería en solo unos días.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR