Los besos me despertaron como cada mañana, llevamos más de dos semanas en nuestra ” luna de miel” como decía Legol, paseábamos ,comíamos y hacíamos el amor en todos los lugares posibles y en todas las formas imaginables me sentía saciada por el dolor que había consumido del niño, me sentía feliz por estar con Legol y me sentía , cosa que no había sentido desde que kavan empezó a cortejarme ( si así se le puede decir a qué tu madre te venda a un sádico despiadado y quede feliz de haberse desecho de ti y aprovechar el prestigio que le otorgaba el matrimonio para escalar posiciones en la comunidad) Legol me consentía y me daba todo lo que jamás me atreví a buscar, casa vez que Legol me miraba podía sentir todas las preguntas que formulaba su cerebro pero que no se atrevía a , sé que se percató de lo poco que como y duermo, de que estoy muy inquieta con varios comportamientos, que uso palabras que ya no se usan normalmente, pero aún así se queda callado.
Pasaron unos días más en nuestra relativa tranquilidad, ya le habíamos informado a Lombardini de la muerte de Luca mientras cumplía mi diligencia, exigió el cadáver pero ya teníamos el reemplazo perfecto en la morgue, era un cuerpo desfigurado, casi irreconocible sin manos era una visión horrible que dejó más que satisfecho a Lombardini que de inmediato tomo posesión de la casa que Luca compartía con su esposa e hija, jamás sospecho nada.
El trabajo no estaba en movimiento ya que una paz relativamente real se había asentado entre las mafias rivales lo que me dejó pensando como suplir mis necesidades alimenticias.
Mi nueva normalidad cambio después de recibir una llamada donde me informaban que tenía un trabajo para mí, que habían prestado mis servicios a un amigo del jefe y que solo asistieran, lo cual hice con Legol, fue nuestro primer trabajo solo el y yo, se requería que buscará la información de un tal Pablo naranjo.
Después de hacer mi trabajo y llegar a la casa pensé que estaba haciendo las cosas de una manera incorrecta, claro que me gustaba infligir dolor pero…¿ y si pudiera hacer el dolor más tolerable para aquellos que no merecen dolor? Mis pensamientos giraban en ese entorno cuando Legol entro a la habitación que compartíamos ( la suya , la mía no estaba personalizada y me gustaba levantarme viendo todo lo que poseía Legol)
—Lis, tenemos que hablar— sentí pavor ( ¿ Me dejaría? ¿Descubrió que soy? ¿ Ya no me quiere?) Un sinfín de preguntas me inundaron pero contesté lo más calmada que pude
—Dime Legol—
—Sé que usted es maravillosa, y siento muchas cosas por usted, pero quiero hacerle unas preguntas, y después de lo que pasó hoy no lo puedo postergar— un frío perverso recorrió mi cuerpo
—¿Qué quieres saber?— me tembló la voz aunque intente disimularlo
—Quiero saber todo de usted, de dónde viene, su familia, sus gustos…todo, me di cuenta que en realidad no se mucho de usted y quiero saberlo todo— respire un poco más aliviada, la mentira era tan recurrente que ya sabía que decir
—Nací en Londres hace 23 años el 6 de julio, mi madre trabajaba para el capo anterior y me entreno para hacer lo mismo que ella murió hace más de 2 años así que abandone mi hogar y busque el antiguo jefe de mi madre y le pedí empleo y aquí estamos— todo era concreto, simple y claro, era algo tan ensayando que salía con naturalidad. Él se quedó mirándome aún sosteniendo mis manos dónde las tenía sobre su regazo desde que empezó el interrogatorio.
—Eso es lo que dices siempre, pero no creo una sola palabra, quiero que te liberes conmigo, quiero la verdad, no importa que sea yo lo resistiré y así te ayudaré a sanar— no quería responderle , así que oculte mi mirada y le contesté en un tono que demostraba mi disgusto.
—Esa es la verdad que te puedo dar, tómalo o déjalo— no levanté la mirada
—Lo tomó…por ahora porque le aseguro que le insistiré hasta que lo que tiene aquí— señaló mi pecho con su dedo.— salga a la luz y que todo lo que la hace sufrir se desaparezca— se acercó a mi y me dio un suave beso en los labios, sonrió y rápidamente cambio de tema
—Por cierto , hoy recibí un correo de Luca y quisiera enseñárselo, además hice pastel de fresas— me filo el ojo coquetamente y salió a buscar su computadora. Regreso poco tipo después con un pequeño plato en el que descansaba un gran trozo de pastel, se veía delicioso. En su otra mano llevaba su computadora portátil personal, después de entregarme el plato y una pequeña cuchara, comenzó a teclear en su computadora, momentos después sonrió a la pantalla y comenzó a leer
—querido amigo, no sé cómo agradecer lo que tú y la Vampiresa de la jefa hicieron por mi— paro y levantó la mirada, yo estaba algo ofendida, yo no era un vampiro, mi rostro debió ser un poema porque él continuo leyendo con la risa aún colgada de los labios— me enteré hace poco por uno de los ancianos del lugar que esta hacienda pertenecía a tu madre y que la compraron hace poco, no tengo que ser un genio para unir las pistas así que te lo agradezco con el alma, mi pequeña está aprendiendo español y creo que pronto tendrá el acento de todos los de este lugar, mi amada Sofía sonríe todos los días y la puedo abrazar cada que lo desee, mi hermosa hija se recuperó casi por completo, el cambio de clima le callo de maravilla y todos estamos más bronceados, la vida es más de lo que soñaba en mis noches de sueños inútiles, vuelvo a repetirte, no tengo como pagarle a ustedes dos porque sin su ayuda has tendría tanta dicha. Te adjunto una fotografía de todos para que veas con tus propios ojos que la vida me sonríe con todos los dientes, gracias amigo y que también te sonría la vida— me miró aún sonriendo y giro el aparato para mostrarme la fotografía, en la cual se veía a Luca con una insipiente barba muy bien cuidada y recortada, una mujer que me parecía casi imposible que pudiese ser la misma criatura asustada y temerosa que llegó a mi casa con Legol y una niña rozagante y viva, se veía la mejoría de su estado de salud, sus sonrisas eran tan grandes que me aterraba que pudiese romper sus rostros, ¿ Así se veía la felicidad?. Legol suspiro, cerro nuevamente su computadora y se giro para enfrentarme, yo estaba pensando en lo que podría pasar si Lombardini encontraba este archivo, al parecer el podría leerme mejor que a sus libros
—el mensaje se elimina en doce horas después de abrirlo y no se puede copiar sin un código que ni yo tengo, esto es cortesía de Ginebra— no me gustaba la mención de su nombre pero eso era muy útil
—perfecto— no dije más y empecé a llenar mi boca de pastel él no se percató de que mi estado anímico estaba un poco alterado porque siguió hablando ( Legol no habla cuando sabe que estoy furiosa)
—¿Crees que nosotros también encontremos ese tipo de felicidad?, Me gustaría pensar que si pero a su lado— sin más me besó robando un poco del pastel que había acabado de llevar a mi boca, lo saboreo y soltó un “ummmm” y luego volvía a besarme para perder el tiempo y el control de ambos. nos quedamos dormidos mucho después de la media noche y aunque mi hambre estaba controlada me gustaba ver a Legol dormir, él murmuraba y sonreía, me buscaba a su lado aún dormido, me estrechaba contar su cuerpo, a menudo nos arropaba con la sábana mientras aún dormía, pero lo que yo más amaba era cuando es sus sueños decía mi nombre y besaba cualquier parte de mi cuerpo que tuviese a su alcance, lo veía dormir hasta la llegada de la luz del sol, dónde él empezaba a moverse con más frecuencia hasta por fin dejara a un lado el sueño y “despertarme” a besos.
Esa mañana transcurrió con la normalidad que Legol y yo habíamos creado, pero en el desayuno mi móvil sonó, el número era privado, contesté rápidamente
—Aquí Liz—
—Señora, se necesita su presencia en la casa del señor Luca Lombardini de manera inmediata, debe venir tu compañero también—
—Estaremos hay antes del almuerzo— mire a Legol y en ese instante supe que se estaba poniendo la máscara de hombres serio que no me gusta. Todo estaba a punto de cambiar.