GIROS

2410 Palabras
Llegar a su habitación tenía mi cuerpo girando en una espiral de deseó, sus manos se movían con gran agilidad por mi ser y yo solo podía estar colgada ( literalmente) de su cuello devolviendo los besos que él me daba, empezó a desnudarme con gran habilidad y aunque mi cerebro quería desnudarlo también y ver todo lo que ocultaban sus prendas mi cuerpo estaba imposibilitado, no quería responder a mis órdenes y solo se quería dejarse llevar. Él se separó de mi y quito mi camisa lentamente dejándome desnuda de la cintura para arriba ( ¿ Ya había mencionado que odio la ropa interior?), Sus ojos bajaron hasta mis pechos y sus manos los siguieron tocando mi piel ardiente de deseó por él, corrió sus dedos por mis pezones endurecidos y se humedeció sus dedos en mi boca para llevarlos a mis senos, el frío hizo estremecer mi cuerpo y una risa baja salió de su ser, él estaba disfrutando teniendo me así ( yo era el ratón que un gran gato estaba disfrutando jugar con el, en este momento me alegraba de estar en las garras de este gato) bajo su boca hasta capturar con sus dientes uno de mis pezones y al morder lo tiernamente un suspiro de anhelo salió de mi boca, con esto mi cuerpo comenzó a reaccionar, intente poner mis manos en su camisa pero el tomo mis manos y las inmovilizo. —Mi Hermosa ninfa del bosque está ansiosa, pero usted me negó mucho tiempo de su cuerpo y lo deseo recorrer todo antes de que mi deseo nuble mi mente y olvide adorarla como usted se lo merece— no pude decir nada más mi mente aún no podía creer que él deseara adorarme (¿Adoración? Podría acostumbrarme a esto) Puso mis manos en mi espalda pero no las ató lo mire con algo de intriga ¿ Que quería él de mi? —Quiero que deje sus manos quietas en su espalda ¿ Por favor?, créame usted lo disfrutará— seguía regando besos en mi cuello y parte superior de mi pecho mientras decía esto pero aún tenía mis manos en la espalda, no las soltó hasta que asentí, después de ello sus manos volvieron a masajear mis senos, por un tiempo indeterminado se dedicó a besar, lamer y morder mi parte superior con gran esmero, su necesidad estaba latente en cada beso, yo estaba ardiendo pero mis manos no se movieron de la espalda, aprendí a la fuerza a obedecer en estás situaciones para favorecer mi salud, el pensamiento de todas las veces que tuve que quedarme inmóvil para que kavan me golpeara menos llevo un escalofrío diferente por mi espalda, no sé cómo pero Legol lo detecto y paro de inmediato. —¿Qué he hecho mal?, Podemos parar — tenía las manos levantadas en muestra de que no era una amenaza, ese solo hecho me hizo derretir el corazón, jamás en mi existencia alguien habría querido mostrarse como indefenso para mi bienestar, pero yo no quería que esto terminará así por culpa de kavan, el no me va a quitar esto. Solté mis manos de la espalda y las lleve hasta su cuello, recorrí sus hombros y empecé a quitar su camisa, su rostro volvió a iluminarse —Olvidaba que usted ama tener el control, debo darme por bien servido ya que me permitió tenerlo por mucho tiempo, ¿ Aún puedo jugar con usted también o desea que deje mis manos en la espalda?— —Tócame— salió de mi boca en un suspiro de deseó, y él obedeció más que gustoso y así muy lentamente nos desnudamos el uno al otro. Aún de pie entre sus brazos en su habitación mi deseo estaba sin frenos, quería más de él , lo quería todo, aún sin saber cómo él también noto esto, me tomo en brazos y me llevo hasta su cama sin dejar de besarme, sus sábanas tenían una mezcla de su adorable olor y detergente, era algo más que , después de dejarme recostada de espalda en la cama, regó besos en mi cuerpo desnudo , hizo un camino de besos húmedos hasta mi centro ya mojado, y cuando llegó allí y con una sonrisa malvada me dijo que estaba más que encantado de estar en este lugar supe que yo también quería sonreír malvado, quería que se retorciera como él estaba planeando hacerme retorcer , así que antes de que su lengua tocará mi sexo lo pare —¡Espera!, Yo también quiero— me puse de rodillas y lo obligué a que su espalda tocará las sábanas y en un hábil movimiento puse mis rodillas a cada lado de su cabeza, antes de que yo pudiese descender sobre su erección su voz me hizo atender a sus palabras —¡Que hermosa vista! Creo que es la sorpresa más deliciosa y provocativa que he visto en mi vida ¿ Puedo probarla?— asentí simplemente ( ¿cree que le voy a decir que no?, Es obvio que esto es una oferta, muy desvergonzada pero a fin de cuentas una jugosa oferta), mis pensamientos aún volaban en mi cabeza cuando él ya tenía sus labios y lengua en función a saborear me, casi pierdo el hilo de lo que estaba a punto de hacer así que volví a enfocarme en su erección, puse mis manos en ella, era dura, caliente y palpitante, no tenía gotas pre seminales por lo que mi boca tuvo que humedecerlo, puse mi boca en el y tome todo lo que podía en el primer golpe, el suspiro que soltó seguido de un gruñido bajo me hizo saber que lo estaba disfrutando así que continúe. Pase mi lengua por su cabeza gruesa y luego la pasé por su longitud los estremecimientos en su cuerpo me decían que también lo estaba disfrutando, mi orgasmo llegó con luces multicolores en mis párpados y la liberación se apodero de mi ser haciéndome más descoordinados de lo normal, deje de pensar si pene estaba bien atendido, mi cuerpo simplemente se dejó llevar, mis rodillas temblaron , grité y todo mi ser se tambaleó, mi orgasmo fue seguido por el suyo aunque yo había dejado de atender su erección, los chorros de semen caliente corrieron por mi cuello y siguieron su camino hasta mis pechos quedando empapado de él, todo hasta el momento de tan placentero y celestial pero… él movió un poco su cuerpo y mordió mi nalga izquierda. Mi programación anterior tomo posesión de mi cuerpo, me quedé totalmente quieta esperando que los mordiscos sacarán sangre y luego me penetrara con rudeza mientras golpeaba mi torso, esa era la programación aprndrida de hace décadas, kavan se había encargado de enseñarme que esperar después de un mordisco en el trasero, dolor, mordiscos con sangre y saña , sexo anal doloroso y salvaje y luego una pequeña tunda para no perder el hilo de todo lo que él hacía conmigo. No entiendo cómo pero Legol lo noto de inmediato, me giro de mi posición sobre el y se puso frente a mi , enganchando mi mirada asustada a la de él —¿ Que pasa hermosa? , ¿ Porque me miras así? No me temas yo jamás haría nada para dañarte— mis ojos se llenaron de lágrimas ( con Legol estaba llorando muy seguido, él estaba haciendo que yo atacara mis traumas de frente y en la cara) —No quiero que me hagas daño— de mis labios salió está suplica aunque mi cerebro no sabía porque están rogando, esto jamás había funcionado, kavan se ponía más agresivo después de escuchar mis súplicas, —Amor, corazón mío, yo no te voy a hacer daño, dime ¿ Que te hizo creer que yo te haría daño?— no podía contestar a eso, ¿debía decirle que mi ex solo me moría para hacerme sentir dolor?, Mi sentido del juicio no sabía que hacer por lo que me decidí por contarle la verdad —Mi ex esposo disfrutaba el sexo de formas menos convencionales, cuando él me moría lo hacía para sacar sangre y después de ello el sexo era toda una brutalidad, siempre había dolor y cuando tú me mordiste, se que era un mordisco inocente pero estaba segura que seguiría la parte fea, no quiero compararte con él porque son dos polos opuestos pero… yo estaba acostumbrada a cosas que no me gustan y que tú hagas todo lo contrario me deja sin saber cómo responder— dije con la mirada baja , aún me avergonzaba admitir mi pasada. —Yo no quiero hacerle daño solo quiero hacerla sentir placer, si me dejas cambiaré ese sentimiento que puse en su cerebro y lo reemplazarme por solo placer— solo puede asentir soltando el aire de mis pulmones y sin más me besó. El juego es excitante y divertido, Legol siempre me hace sentir excitada, cuidada y segura, todo lo que hacen sus manos me hacen creer en la magia, los movimientos de Legol son calculados pero suaves, me hace llegar al orgasmo sin iniciar a penetrarme, sus habilidades con la boca y manos es increíble, me tiene expuesta y solo se dedica a besar mis labios inferiores y masajear mi clítoris, la excitación sube y cuando llegó a mi clímax, él me observa, sube por mi cuerpo repartiendo besos y vuelve a bajar besando partes de mi que no sabía que se podían besar (¿Quién besa una rodilla, o la parte interna del codo? Yo mismo respondo: Legol). Su cuerpo se sitúa sobre el mío, separa mis piernas y de acomoda dentro de ellas y pone la punta de su pene en mi mojada sorpresa, empuja suavemente para penetrarme pero como siempre mi barrera pone resistencia. —No se porque sucede esto… pero lo amo— susurra Legol sobre mis labios mientras introduce su hinchada cabeza en mi cavidad, sus movimientos son lentos y calculados, me hace llegar nuevamente al clímax y después de allí pierde el control, sus embestidas se vuelven fuerte, locas y descoordinadas y cuando llega al orgasmo que me mira desde su altura con los ojos aún empañados de placer puedo estar segura que no solo yo tengo sentimientos involucrados en esta situación. Terminamos después de hacernos nuevamente y él me abraza y se queda dormido, es tan hermoso verlo dormir pero tengo un grave problema, tengo hambre. Estoy en un barrio “de bien” así que puedo pasear por el sin preocupaciones, salgo con cuidado de la cama si despertar a Legol ( no quiero explicarle que clase de alimentos quiero), me pongo unos jean y un abrigo y sin camisa o sostén solgo a grandes pasos de la casa, camino por toda la vecindad pero no siento lo que necesito, todos están dormidos y no siento nada más fuerte que una migraña nocturna , necesito algo mucho más fuerte si voy a seguir así de activa con Legol ( quiero seguir así de activa con Legol), recuerdo vagamente que a solo un kilómetro hay un hospital local, nada demasiado grande pero estoy segura que en este lugar si encontraré lo que busco, reviso mis bolsillos y al encontrar dinero suficiente paro un taxi( soy experta en dejar dinero en los bolsillos de todo lo que me pongo, nunca se sabe cuándo puedes necesitarlo, aprender esto me tomo un largo tiempo y un sin número de golpes). Llegando al hospital reviso la entrada, el lugar tiene solo un guardia de seguridad y sería fácil noquearlo, ya estaba pensando el plan a seguir cuando él amable caballero saludó —Buenas noches señorita, se encuentra usted aquí para consultar o para visitar, déjeme decirle que los horarios de visitas son en las horas de la mañana— termino dándome una honesta sonrisa. —Vengo a consultar,¿ sabe que necesito para hacerlo?— —Solo su documento— ( mierda yo lo traía eso). —pero si fue agredida puede pasar, la atenderán y luego conseguirán sus datos— dijo el hombre viendo la confusión y el silencio que me rodeaban, seguí su juego —Gracias señor— agache la cabeza y pase por las puertas, la chica detrás de el escritor me miró y salió a recibirme —¿Te encuentras bien? ¿Fuiste asaltada? Vienes descalza— no me había dado por enterada de que había olvidado los zapatos, por tal asentí —Ven siéntate, ya una de nuestras doctoras te revisara— en este lugar si sentía lo que necesitaba, el dolor estaba en el aire, me quedé sentada sola hasta que una chica con un pequeño bebé se sentó a mi lado, media con frecuencia y vigor al pequeño en sus manos y sus lágrimas mojaban sus mejillas. El niño no dejo de llorar. —Lo siento, lleva enfermo una semana y nadie sabe lo que tiene, aún estoy esperando— me dijo en tono de disculpa, pase mi mano lentamente por su frente y encontré deliciosa ese sabor, era dolor puro, sin pensamientos turbios solo dolor, la chica dejo que pasara mis dedos varias veces por su frente y cabello, el bebé se calmó casi de inmediato, mi apetito jamás había estado tan saciado como con una está comida, cuando él bebé concilio por fin el sueño yo ya sabía que le pasaba, tenía un pequeño busto en la nariz lo que supuse era una pequeña fractura impresentable pero estaba segura que era la causa de su dolor. —¿Qué tiene el pequeño en la nariz?— pregunté señalando su pequeño rostro —Se golpeo con su sonajero hace unos días desde entonces no para de llorar— —podría ser una fractura — insinué —¡Jamás había pensado eso!— dijo levantándose de golpe, yo ya estaba satisfecha y como todo el revuelo se sentó en el bebé y en su madre pude salir sigilosamente mientras el guardia llenaba un informe en la computadora escribiendo solo con dos dedos, salí sin ser vista, saciada y con sentimiento extraño en mi cuerpo, detuve otro taxi y me dirigí a la casa. Llegué antes de que el sol saliera, Legol aún dormía, me acurruque en su lado, pase mis manos por su pecho y acomode una de mis piernas sobre las suyas y desconecte mi cuerpo con la seguridad de que Legol me cuidaría y de que su vis me despertaría.
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