CAPÍTULO 25...
XAMIRA
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Nación: VETE A LA v***a. VIEJA, GORDA, FEA Y RIDÍCULA.
Nación: YA ME TENÍAS HARTO.
—Dame el teléfono, Xamira. Ese hijo de puta me va a escuchar y espero, deseo con todas mis fuerzas, que vaya a ese viaje así descargo toda esta rabia que tengo en ese feo rostro.
Sigo sin poder creer en lo que mis ojos están leyendo en la pantalla en este momento, nunca imaginé que me fuera a responder algo así. Mis manos tiemblan y la angustia hace que me duela el pecho. Todos los recuerdos de palabras hirientes de las personas que se han ido de mi vida, se aglomeran una tras otra para reproducirse una y otra vez en mi mente.
El corazón me late a un ritmo demasiado acelerado y siento que me falta el aire…
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MAIKA
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—XAM… XAMI, MÍRAME. Respira con calma, ¿dónde están tus inhaladores? —Ella me señala el cajón del mueble que está al otro lado de la habitación y corro por encima de la cama para llegar lo más rápido que puedo.
Lo tomo y me exaspera escucharla respirar de esa manera tan desesperada por recoger un poco de oxígeno para que pueda ingresar en sus pulmones.
Agito el tubito, lo destapo y ella está tan urgida por agarrarlo que se nos cae de las manos. Me agacho, lo recojo y vuelvo a agitarlo.
—Déjame a mí, suelta el aire e intenta respirar con fuerza…
No está resultando, creo que ingresa un poco de medicamento, pero no es suficiente para ayudarla. Me hace señas para que se lo entregue y se me ocurre que abrir las ventanas es una buena idea, ella necesita volver a respirar con normalidad antes de terminar desmayándose.
Xamira hace lo propio mientras que corro las cortinas y abro de par en par el gran ventanal, ahora mismo lo que menos me importa es si nos morimos de frío.
Vuelvo al lado de mi amiga y ella sigue intentando respirar con normalidad, poco a poco, con ayuda de los múltiples pafs de su inhalador. Al cabo de un par de minutos ya no está tan desesperada por un poco de oxígeno, pero se la nota tan cansada que la ayudo a recostarse para que pueda recuperarse.
Me hago el tonto, salgo del dormitorio y voy a la cocina en busca de un vaso con de agua, regreso y la obligo a que tome un poco con cuidado.
—¿Estás más tranquila? —Ella asiente—. Bien, voy a cerrar las ventanas y vas a descansar un rato, ¿de acuerdo?
Dicho eso, regreso al ventanal para poder cerrarlo y poder volver a entrar en calor. Hace demasiado frío y lo que menos quiero es que terminemos enfermándonos los dos.
—Sí, creo que podría aprovechar para dormir un poco, lo siento.
—¿Qué es lo que sientes? Conmigo no te disculpes, hazlo contigo misma por permitir que te sucediera esto. ¿Qué tanta importancia le estás dando a ese pedazo de mierda que terminas en este estado? Y disculpa, sé que necesitas estar tranquila, pero estoy tan enojado en este momento que no puedo parar de hablar.
—Lo sé, lamento asustarte de esa manera y más, hacerte enojar. —Ella llora y yo también, me parte al medio verla así—. No es solo por él… fue por muchas cosas… muchos recuerdos aparecieron en mi mente.
“Creo que nunca llegué a enamorarme de Luis, solo que me conformé y me acostumbré a lo que él me hacía sentir.
¿Sabes hace cuánto tiempo no recibía tanto cariño?”
—Cariño falso, nena. Pero ahora nos tienes a Ebba, a Sophy y a mí, que te amamos de verdad y si tú necesitas que alguien te recuerde cuán querida eres todos los días de nuestras vidas, lo haré con mucho gusto. Sabes que este es un amor verdadero.
—Lo sé, créeme que lo sé.
—Te amamos, no lo dudes. Eres una mujer increíble, Xam. Ahora descansa, iré a ver un par de cosas y regreso, hoy dormiré contigo.
Seco sus lágrimas y la cubro con el edredón. Apago la luz, tomo su teléfono con disimulo y salgo de la habitación, cerrando la puerta detrás de mí.
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Llego a la cocina y coloco agua a calentar para prepararme un té, realmente lo necesito. Sabía del asma que padece Xamira, pero jamás la había visto de esa manera tan desesperada.
Tomo el teléfono y busco el contacto que necesito, de una presiono la tecla de llamar.
—Hasta te atreves a responder pedazo de mierda mal cagada.
—¿Qué pasa putito, tú también quieres que te atienda? Debes estar tan desesperado porque te cojan, como la perra de tu amiga.
—Mira, hijo de puta, solo te llamo para advertirte que no se te ocurra contactarla nunca más porque te juro que te voy a denunciar por intento de estafa. No sabes lo satisfactorio que es para mí tener un montón de pruebas en tu contra.
“Y, por último, no me dejaría tocar ni un solo pelo por ti, enano de p**o corto. Espero verte en el encuentro del juego, ojalá encuentres dinero para poder ir y te voy a esperar. Este putito te va a dar hasta conseguir desfigurar tu puta cara”.
El muy perro corta la llamada, espero que no se le ocurra ni siquiera mandar un solo mensaje porque le arranco las bolas.
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XAMIRA
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Al despertar, lo hago bastante incómoda. Tengo el cuerpo de Maika prácticamente encima mío, anoche dijo que dormiría conmigo, pero sinceramente creí que no lo haría.
Estoy un poco más tranquila, debo pasar la página, me he caído una vez más y como siempre, me voy a levantar con un poco más de fuerza. Debo tener mucho más cuidado con respecto a quién darle mi confianza y está más que claro que mejor es estar sola que mal acompañada.
De novios no quiero saber más nada por ahora. Niños, mucho menos. Al final la escritora de esta historia tiene razón, en el amor hay que ser una perra, ella no aplica su propia regla, pero sí lo aconseja.
Lo que sí puedo decir es que no voy a confiar en ningún otro hombre que conozca a través de una red social o juego, como en este caso. Nunca sabemos quién está del otro lado y mucho menos qué intenciones tiene para con nosotros.
Creo que yo misma a veces engaño a los demás, a esos que solo me conocen a través de una pequeña foto en mi perfil y desde ahora no voy a hacer más poses para parecer menos gorda.
Creo que, si le voy a caer bien o gustarle a alguien que realmente sea verdadero, tengo que mostrarme tal cual soy. No es necesario fingir si quieres que te tomen en serio.
Separo y separo el brazo de Maika que me tiene aprisionada y salgo de la cama lentamente y así voy directo hacia el baño. Orino, me higienizo y cepillo mis dientes. Todo en sumo silencio, el pobre se debe haber acostado súper tarde.
Vuelvo a la cama porque no veo mi teléfono y necesito revisar la plataforma de publicación, no recuerdo cuándo tengo que comenzar a publicar mi nuevo libro y, además, debo ver mi mail. No vaya a ser que por estar revolcándome en mi propia miseria, me esté perdiendo de algo realmente importante.
Salgo de la habitación porque no encuentro mi teléfono y voy directo a la cocina, me voy a preparar el mate, pero antes me quiero tomar un analgésico porque me duele un poco la cabeza.
Encima de la isla está lo que buscaba, estoy segura de que Maik lo trajo para que no lo agarrara y le respondiera a ese chico, ni siquiera lo quiero nombrar, estoy súper enojada con toda esa situación.
Pero, ¿saben qué es lo peor?
Estoy enojada más que nada conmigo misma, no me entiendo. Tanto tiempo viviendo en soledad para que nadie más pueda lastimarme y vengo a caer con la primera persona que dejo entrar. Ustedes no llegaron a ver todas las conversaciones que habíamos tenido, él llegó a hablarme hasta de hijos y todo parecía súper sincero y real.
El otro día justo le estaba contando a Debby —quien me llamó para felicitarme por mi logro—, que llegó a presentarme a su madre en una de esas videollamadas que nos hicimos, ¿en qué cabeza cabe? Llenó su f*******: con fotos mías y en ellas escribía, “mi mujer” o “mía”. ¿Cómo no le iba a creer con todo eso?
Bien dicen que por la plata baila el mono y este chico se bailó un break dance completo.
Lo que él no sabe es que yo no tengo ni dónde caerme muerta, que si no fuera por las publicaciones de mis libros, y mira que me parto la cabeza escribiendo, ni siquiera tendría para comer.
Como siempre, pongo agua a calentar, limpio el mate, lo relleno con la yerba —que por suerte conseguí—, y le coloco un poquito de agua fría. Mientras espero a que hierva el líquido, desbloqueo mi teléfono y me encuentro con unas cuantas notificaciones. Entre ellas, un par de Nación que decido borrar antes de ver que más me ha dicho.
Sigo revisando, pero vuelvo a w******p, directamente mando a la papelera todo el chat, ya no lo quiero ni ver.
Las notificaciones del juego explotan, pero antes de meterme ahí me fijo si hay algo en mi correo, encontrándome con el nuevo contrato. Lo descargo y le escribo a mi editora para que me guíe, no quiero mandarme ninguna cagada.
El agua hierve, apago la cocina y vierto el contenido en el termo. Cebo mi primer mate, dejando que la yerba tome el agua que necesita y vuelvo al teléfono.
Recuerdo que debo darme los pafs que me corresponden al levantarme y regreso al dormitorio en busca de mi inhalador. Salgo en silencio, agitando el aparato y lo coloco en mi boca dejando salir los 4 disparos.
Tomo mi primer mate mientras voy caminando hacia la oficina, enchufo el teléfono al cargador e ingreso al juego. Lo primero que hago es cambiar mi foto de perfil por una más real, no soy de utilizar filtros ni nada de eso, pero siempre me tomo selfies desde arriba para que no se note cuán gorda estoy.
Coloco una foto en la que me muestro tal cual soy, los rayos de sol me dan directo en uno de mis ojos y terminan adoptando un color casi amarillento que los hace resaltar. Mis obres son de un color marrón muy claro y en ocasiones se oscurecen, me encanta la forma de mis ojos, creo que son hermosos.
Elías: Uy, cambio de foto…
Sugar: Sí, creo que parezco la esposa de un mafioso.
Veo que no soy la única que ha cambiado.
Elías: Xam, que bueno encontrarte por aquí.
MRG: Hermosos ojos, chica.
Xamira: Gracias.
Tsunami: Ahora quiero ser el sol.
Sugar: OMG, Tsu y sus indirectas muy directas.
MRG: Jajajajajajaja
Elías: Hermano, deja algo para los demás.
Tsunami: ¿Por qué haría eso? Además, yo solo estoy mirando a una sola y tú no paras de coquetear con la rusa cada vez que puedes.
MRG: Tengo nombre y ese es MRG…
Scar: Llegué, ¿de qué me perdí?
Xamira: De Elías peleando con Tsunami, MRG haciendo reclamó justo y Tsu queriendo ser sol, no le alcanza con parecer el rey de la mafia alemana.
Scar: Oooh, Xami, tus ojos son hermosos.
Tsunami: Concuerdo con la rubia italiana hueca.
Xamira: Muchas gracias a todos, hacen que me avergüence. Una queriendo tenerlos verdes, grises o azules y ustedes adorando los míos que son súper comunes.
Sugar: Comunes son los míos… color mierda oscura, pero los tuyos son impresionantes, ¿Tienes el cabello violeta?
Xamira: Sí, creo que voy a volver al naranja. Amo como resalta aún más mi color de ojos, es como si se combinaran.
Elías: Mientras que a MRG no se le ocurra teñir su hermoso cabello rubio natural, estaremos bien.
Pseudomanas: Te pasas de directo y luego te quejas de Tsu, que fue tan sutil que ella no se ha dado cuenta.
Tsunami: O se hace la tonta, ella dice que es fea.
Pseudomanas: Que alguien le diga que está equivocada.
Leo cada uno de los mensajes que aparecen en el chat, quiero creer que Tsunami no está hablando de mí, tal vez alguien más le ha dicho que es fea, no lo sé.
Pseudomanas: Bienvenidos a los nuevos, soy el doctor Pseudomanas, es un placer recibirlos en MAD HOUSE. Como lo advierte nuestro nombre, estamos todos locos así que no se asusten si entran al chat y alguien manda a otro a meterse algo en el culo porque somos así de tiernos. —Mi carcajada retumba por toda la oficina y espero no haber despertado a Maik—. Espero que todos puedan ir al viaje de encuentro, estamos ansiosos de hacer nuestra fiesta desnudos.
Xamira: Jajajajajajaja, gracias por la bienvenida, pero desnuda no voy a ningún lado.
Tsunami: No voy… así, no voy.
Sugar: Los chicos quieren desnudos y, ¿para nosotras que hay? Queremos bailes calientes con poca ropa, he dicho.
Scar: Apoyo a Sugar.
MRG: Ohhh, yeah, baby.
Xamira: No me molestaría ver ese espectáculo.
Sugar: ¡Ohhh! Xamira ya es una de las nuestras, no sabes lo que son estos tipos, lleva un par de toallas para tu saliva.
Scar: Ella sabe muy bien cómo es Tsu…
Melons: Hola, buenas… Reportándome por aquí. ¿Cómo es que Xamira sabe perfectamente cómo es Tsu?
Hades: Me gustaría saber eso también, buenas tardes y bienvenidos a todos.
Xamira: No malinterpreten por favor, yo les cuento. Resulta que soy escritora y tanto Tsunami como Scar, me han inspirado para escribir un libro.
Sugar: Me encantaría leerlo.
Xamira: Me encantaría que fueras parte de los personajes.
Sugar: ¿Dónde firmo?
Xamira: Jajajajaja, gracias, ahora te escribo por privado.
Bang: Es una excelente escritora, además de amiga. Creo que es una de las mejores personas que conozco hasta ahora. Sabe aceptar a las personas tal cual son y no discrimina a nadie.
Xamira: Bang, me vas a hacer llorar, estoy sensible hoy.
Sugar: ¿Te han discriminado, Bang? Lamento mucho si es así.
Bang: Lamentablemente, sí. Ella es la única que lo sabe y me ha aceptado sin enojarse conmigo.
Scar: Cuando estés listo, puedes confiar en nosotros.
Bang: Gracias, Scar.
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Maika
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Maika: Hola Tsunami, disculpa que te moleste. Siendo el más fuerte de la alianza, te quiero pedir que estés atento al asentamiento de Xamira, Nación se ha unido a ELT y sé que la va a atacar hasta dejarla en cero. La quiere sacar del juego.
Tsunami: Averigua a qué hora no juega. No va a llegar a tocarla, de eso me encargaré yo.
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