CAPÍTULO 24

2778 Palabras
CAPÍTULO 24.. XAMIRA . . —Maik, bebé, me estás asustando. ¿Qué es lo que te sucede? No pienses de esa manera, yo no quiero pelear. Y por supuesto que eres tan importante para mí como yo lo soy para ti. —No te diré nada, déjame trabajar. —¡No, tú vas a decirme ahora mismo qué es lo que te pasa! —….. —Maika… —¡ÉL TE ESTÁ ENGAÑANDO! —Hey, tranquilo, no te pongas así. Él no me está engañando, no pienses de esa manera. —Está bien, disculpa, no debí decir nada. —Maika… Él no me responde, solo levanta una de sus manos para que no diga más nada y se retira. . . . . —No, no es que esté de mal humor. Es que hace un rato tuve una discusión con mi amigo y no me deja muy contenta haberla tenido. —Ajá… —Siempre que te hablo de algo que no te agrada o no te importa, haces eso; no me respondes. —Amor, lo único que a mí me interesa eres tú, hablar contigo, verte así sea por el teléfono. Si pudiera volar, hace rato que hubiera ido a verte y hacerte mía. Me quiero hasta casar contigo. —JAJA, primero hay que probar. —Pos, yo estoy muy seguro de lo que quiero. Y eso eres tú, toda entera para mí. —Digo, probar en todo sentido. —Lo sé, amor, yo no estoy hablando solo de sexo. Quiero probar de todas las formas posibles. —Es lo que parece. El sexo es muy importante en la pareja, sí, pero todo lo que conlleva una relación, también. —Tienes razón. Amor, ¿cuándo podré verte? —No lo sé… —Veo que no me quieres ni un poco y en esta relación, yo soy el único que pone de su parte. —No sé por qué dices eso. Yo en ningún momento he dicho que no nos vamos a ver. —Pero está a tu alcance hacerlo realidad y no lo haces; es simple, no me quieres. Esto casi que ya no tiene sentido, soy tu hombre o no soy nada para ti. —A veces dices cosas extrañas. —Es extraño decirte que te quiero, que te amo y no obtener ninguna respuesta. Es extraño que todas las mañanas te diga que eres la mujer más hermosa del mundo o la que me trae loco y tú pasas de mí. “Se me hace súper extraño que no puedas siquiera decirme amor o cualquier otro apodo que sea cariñoso. Me siento solo”. —No sé por qué me estás diciendo todas esas cosas, pero de una te digo que si yo no te quisiera, no estaría esperando un mensaje tuyo a diario o no te reprocharía de vez en cuando tu falta de atención. —Tú nunca me reprochas nada de eso, a veces desaparezco para ver si así me dices que me has extrañado, pero ni de esa manera se te escapa algo que me haga sentir querido. —Te estoy diciendo que te quiero. —Pues yo te digo que no me alcanza, me lo estás diciendo ahora porque te lo estoy reprochando… —¿Por qué no entiendes que me cuesta? —Porque te cuesta entender que necesito que me pruebes que me quieres. —No sé cómo hacer eso, no entiendo qué es lo que quieres. —Quiero que me digas que vamos a estar juntos pronto, que me vas a hacer sentir el hombre más amado de la tierra que…. Nada, ya entendí que no me vas a amar nunca y creo que es preferible terminar ahora para no salir más dañado. Yo sí te amo con locura y ya no soporto tus silencios a la hora de expresar tus sentimientos. —Te dije desde un inicio que esto iba a suceder y me enoja demasiado que estés haciendo esto ahora que siento algo por ti. ¿Sabes lo que me parece? Me da la sensación que te equivocaste y ahora me vienes con este planteo absurdo para salir bien parado y quedar como el que se entregó sin medir… —Estás diciendo estupideces, no sé qué parte de que yo te amo no entiendes. Hace unos minutos te dije que me quiero casar contigo, sé que tendríamos un tremendo futuro juntos. —SÍ TE AMO, PERO ME CUESTA DECIRLO… —¿Qué? Repite lo que dijiste. —Ya lo he dicho. —Repítelo, mi vida, quiero escucharlo otra vez. —No me hagas repetirlo, ya sabes lo que siento por ti. Ahora deja de ser tan duro porque me lastima que lo hagas. Te amo… —Oooh, mi amor, me haces tan feliz… Te amo, te amo, te amooooooo. —Ya mañana veré lo del pasaje, ahora me voy a descansar. —¿De veras? Esto sí que es una prueba de amor increíble. Te amo, princesa, descansa y sueña conmigo haciéndote el amor porque eso es justo lo que quiero hacer en este momento. Ten una linda noche y mejor día, me voy a dormir yo también. Antes de cortar, Nación hace sonidos de besos para mí y dice unas cuantas veces más que me ama. Apoyo la cabeza en la almohada intentando no pensar demasiado en las dos palabras que le acabo de decir… . . . . Me despierto toda transpirada y en la misma posición en la que me acosté. Eso es bastante extraño ya que suelo moverme muchísimo en la cama. Me levanto y me dirijo a la ducha para sacarme la pesadez de encima, me baño rapidito y comienza mi día. . . . . Mi rutina es la misma de siempre: preparar el mate, encender la computadora, revisar mi correo y mi teléfono. De todo eso, me percato del hecho de que en mi cuenta bancaria ya están depositados los 6.000 dólares del premio y el resto del dinero por la historia. Me pone feliz el saber que ya puedo disponer de ello, pero no tanto como el haber ganado. Abro la app del banco y le transfiero a mi editora el monto que ya había estipulado. Como ella se rehusó a que yo lo hiciera, compré una gift card a su nombre y se la envié. Lo siguiente que hago es transferirle a Maika el dinero del pasaje que pagó para que yo viniera a vivir con él. Maika… mi amigo no me habla y creo que estoy entendiendo de a poco lo que él me quiere decir. Siento que estoy siendo una idiota que se está conformando con migajas por estar tan necesitada de cariño; cuando eso es realmente falso. Veo a Maika levantarse de su asiento y caminar hacia mi escritorio.. —Xamira, yo no te he pedido que me devolvieras el dinero del pasaje. —Lo sé, pero siento que ahora que tengo el dinero para poder hacerlo, quiero devolvértelo. Además, te viene bien para el viaje del mes que viene, si es que todavía quieres ir. —Obviamente que voy a ir a ese encuentro. Por suerte tengo mis buenos ahorros y no tienes porqué devolver ese dinero; fue un regalo y estos no se devuelven. —Lo puedes tomar como un regalo de mi parte. —No, gracias… —¿Hasta cuándo vas a seguir así? —Inevitablemente me pongo a llorar, me duele esta situación con él. —Debo trabajar, cancela esa transacción, por favor. Es todo lo que dice y se retira de mi vista nuevamente, esto se está convirtiendo en un patrón. Escucho la puerta de la entrada abrirse y puedo oír a Ebba hablando —Maik, ¿qué tienes? —Déjame, necesito salir solo un rato. Lo siguiente que se escucha es el portazo que, de seguro, mi amigo dio. —¿Qué fue lo que pasó? —Si te digo, te miento, porque ni yo misma estoy segura del porqué está tan enojado conmigo. Nos dijimos algunas cosas, pero nada fuera de lo normal. Él está desconfiando de Nación y creo que lo que quiere es que lo deje porque supone que ya no seremos los amigos de siempre. —No debería meterme en sus problemas, pero deberías escuchar a Maika, sabes muy bien que él te adora y lo que está buscando es cuidarte. —Yo también lo adoro y el hecho de que esté con Luis no quiere decir que vaya a cambiar lo que tengo con Maik. Sé que a él le molestan las escenas de celos incoherentes que Luis me hace, pero confío en que ya se le pasarán. Creo que todo es porque estamos alejados. “Hoy voy a averiguar en las diferentes agencias de viajes para comprarle el pasaje y así podemos vernos de una vez”. —Xamira, es un tipo de 22 años que no trabaja, vive de sus padres y de vez en cuando desaparece de tu vista sin dar ninguna explicación. ¿A ti te parece justo tener que pagar el pasaje de avión por él? Literalmente sé me hace que estás pagando a un prostituto, yo sentiría vergüenza si fuera hombre. Me quedo pensando en un montón de cosas. Todos estos años no me han servido para nada, no he aprendido la lección… ¡Qué idiota soy! En vez de avanzar me estoy convirtiendo nuevamente en lo que era antes. No es real, nada es real. —Xam, ¿me estás escuchando? —Sí, gracias, muchas gracias. Tomo el teléfono y le escribo un mensaje a Nación… Xamira: ¿Cómo estás? Es extraño no saber de ti a estas horas, espero que estés bien. Ebba no entiende nada, solo me mira y supongo que está intentando sacar alguna conclusión sobre mi comportamiento. —Tienes razón, no le voy a comprar ningún pasaje a Luis, si él tiene tantas ganas como yo de vernos deberá hacer algún sacrificio. No es que esté siendo machista, pero no creo que sea lo correcto. Además, si lo pienso bien, ¿luego qué? ¿Le tendré que pagar el pasaje de vuelta y toda su estadía? Teniendo en cuenta qué sea solo eso y que no me pida también que le pague el pasaje a las Islas Caimán. —Mi teléfono notifica y es Nación—. Dame un segundo, Ebba. —Tranquila, voy a ver si encuentro a Maika. Nación: Hola, mami, ¿cómo estás? Dime que tienes una buena y hermosa noticia para mí. Xamira: Sí, cómo no te has dado cuenta en estos días, te comento que ya me mudé a la alianza de OUS, ¿tú qué estás esperando? Nación: Ah, eso. No me había dado cuenta que tienes razón. ¿Por qué te fuiste sin consultarme? Miro hacia la pantalla muy asombrada. ¿Desde cuándo yo tengo que consultar algo con él? Creo que le he dado demasiado poder. —Te hago audio porque a mí me resulta mucho mejor. No creo que tenga que consultarte lo que hago o dejo de hacer en el juego, ni en ningún otro aspecto de mi vida. —Andas de rebelde hoy por lo que estoy viendo. Tú debes hacer lo que yo diga. —Voy a tomarlo como un chiste porque, si no, me voy a enojar y mucho. —Hazte la loca no más… ¿Qué hay de mi pasaje? ¿Ya pudiste comprarlo? —Parece que es lo único que te importa y no, no lo he comprado, no creo que pueda hacerlo tampoco. —Me estás dando la razón y me has mentido, tú no me amas. ¡Adiós! Con esto tengo suficiente. Él lo único que quiere es que yo le dé mi dinero y no mi amor, como me lo ha hecho creer. . . . . Xamira: Me prometí a mí misma, hace mucho tiempo, no volver a llorar por nadie y es justo lo que estoy haciendo en este preciso momento. Llevo muchas horas esperando que te disculpes y me digas que está bien, que te arrepientes de decir lo último que dijiste, pero no. No dices nada. “No es un reclamo ni estoy enojada, solo dolió que no respondieras de la misma manera y te entiendo. Tal vez no lo sientes o tal vez nunca lo hiciste, y creíste que me amabas. “Pero, está bien, hoy prefiero tenerte de amigo a seguir incrementando mis sentimientos. “También me ha servido para darme cuenta de que no sé si me enamoré de ti o de esos mensajes tiernos y de los más calientes, de estar hasta las 5 de la mañana diciéndonos cosas chanchas. “No es mentira que te quiero y si por mí fuera, viajaría o viajarías para poder estar juntos realmente, pero supongo que tu plan era que yo hiciera lo que hoy hacen tus padres y eso no va a suceder, no soy una Sugar Mommy. Así que mejor te dejo tranquilo y no te molesto más. “Adoré como me has hecho sentir en este corto tiempo, te lo juro. Literalmente me hacías sentir feliz y a la espera de algún mensaje tuyo todo el tiempo pero ya no más. Cómo te lo dije un día, debes buscar a alguien de tu edad e intentar no querer utilizar a las personas que nos abrimos de corazón. “De paso te confesaré alguna de las cosas que me he guardado para no discutir porque no me gusta para nada hacerlo. Una de ellas es que no soy estúpida, no me creí el cuento de que ibas a lavar el carro de tu papá como me dijiste aquella vez que te afeitaste, depilaste y todo lo posterior. “No es descabellado que te arregles y te perfumes para salir a cualquier lado, tenía amigas que se maquillaban hasta para ir al supermercado. Pero hacer todo eso para ir a lavar el carro un sábado a las 10 y 30 de la noche, me cabrea que me hayas creído tan estúpida. Lo chistoso fue que tus amigos te etiquetaron en f*******: estando en el antro. “Otra de las cosas que me han hecho pensar demasiado, es el hecho de que en ningún momento te pusiste feliz por mis logros, sino por el dinero que iba a ganar; y si no hubieras sido tan insistente como evidente en ese sentido, no me habría importado compartirlo contigo. “Esos estados haciendo alusión a que yo te pagará un gimnasio o comprar los tenis que tanto quieres, no me parecieron correctos. Tienes 22 años, debes ponerte a trabajar, debes conseguir las cosas por ti mismo y, de paso, ayudar a tus padres; sobre todo hacer feliz a tu madre después de todo lo que la has hecho pasar. “Ahora que estoy diciendo todas estas cosas, no me quedan ganas ni siquiera de ser tu amiga, fuiste mala persona al ilusionarme para utilizarme. No me gustan ese tipo de cosas. Te deseo lo mejor y espero que puedas cambiar para que no te quedes solo en la vida. “P/d: Te pido por favor que quites mis fotos de tu f*******:, nunca me preguntaste si podías hacer tal cosa y no me parece bien que permanezcan ahí, gracias”. —Te faltó un post data… —dice Maika una vez que termino de leer lo que le escribí para enviarle a Nación. —¿Cuál? —Tu pene es muy chiquito como para que yo lo sienta. —Lo golpeo con la almohada mientras me río por el comentario de mi amigo. —Nunca debí mostrarte esa foto. —¿No le dio vergüenza enviar una foto sin que se la pidieras y encima con esa miseria? —Ya deja ese tema en paz. ¿Me perdonas? Fui una imbécil al no escuchar lo que querías decirme. —Es que no te lo quería decir, me parecía que me estaba entrometiendo demasiado y tú no me ibas a creer. De hecho… —No, no digas eso. Solo te comenté lo que creí que te ocurría. La próxima vez vienes y me lo dices de frente, si me ves mal parada, ayúdame a enderezarme. Te adoro… —Te amo… ¿Me pagas la cirugía de aumento y definición de pectorales? —Me le quedo viendo con cara de enojada—. Era una broma, tonta. Ambos reímos hasta que mi teléfono nos interrumpe. —Es Nación, me respondió los mensajes —digo con nerviosismo, no esperaba que respondiera de manera inmediata. —El libro, querrás decir…. ÁBRELOOOOOO YAAAAA. Nación: VETE A LA v***a. VIEJA, GORDA, FEA Y RIDÍCULA.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR