CAPÍTULO 15

1521 Palabras
CAPÍTULO 15.. XAMIRA . . ¿Qué pasa con la gente? ¿No saben que tengo mucha ansiedad por bajarme de aquí? Mi amigo me está esperando allí afuera y quiero verlo ya mismo. La fila de personas en el diminuto pasillo no avanza y de verdad quiero salir de aquí de una vez por todas. Tomo mi mochila y me la cuelgo al hombro, registrando el espacio vacío que acabo de dejar para cerciorarme que no dejo nada olvidado. Por suerte, pude escribir un poco en las últimas 6 horas de vuelo. ¿No les pasa que lo que escriben va atado a los sentimientos del momento? Sí, a mí sí. Si estoy triste, las lectoras van a llorar, si estoy alegre, se van a reír y si estoy enojada, van a querer matar a alguno de mis personajes. Ahora, no sé de dónde saco las escenas calientes porque este cuerpo no recibe sexo desde hace más o menos unos 5 años. 5 años… no lo había pensado hasta ahora, qué triste mi vida, jajajajajajaja. Al fin, las primeras personas avanzan hacia la salida y en la puerta de la aeronave hay un chico muy lindo dando la bienvenida y agradeciendo por haberlos elegido para venir hasta aquí. Me toca, salgo bastante desconfiada de las escaleras por las que debo descender, pero es tanta mi ansiedad que las bajo casi corriendo. . . Migración, ¿enserio me van a retrasar en todos los lugares posibles a los que me tengo que dirigir? Entrego mi documento, el pasaporte y todo lo que me piden. La chica mira en el monitor que tiene en frente suyo y luego regresa la vista hacia mí, comparando la foto de mi cédula con la de mi pasaporte. Qué ganas de gritarle: “sí señorita, no siempre fui esta gorda que soy hoy”. El estrés y la jodida pandemia han hecho estragos en mi alimentación y engordé 40 kilos. Toma el sello y pum, me libera, entregándome todos mis papeles de una vez. —¡Bienvenida a Londres, Inglaterra! ¡Que tenga usted una muy buena experiencia y felices vacaciones! —¡Gracias, buenos días! ¡Por fin! Ahora debo retirar mis maletas, así que me dirijo a la zona de cintas por donde salen las mismas y espero no tener que estar por horas allí. ¿Maika ya habrá llegado? ¿Y si no nos encontramos? Mi teléfono no funciona aquí, así que espero que él esté ahí en la puerta esperándome… Muero por verlo. Sé que va a gritar, saltar y quién sabe cuántas cosas más que nos dejaran con varios ojos puestos encima de nosotros, pero sinceramente no me importa. Quiero abrazarlo y besarlo de una vez, jajajajaja. Llego al sector de equipaje y miro hacia las diferentes cintas que hay, en los carteles led no veo ninguno que diga Uruguay, así que saco el pasaje para ver el número de vuelo y bingo, estoy a dos cintas de la que me va a devolver mis pertenencias. . . Media hora, señoritas. Media hora aquí parada a punto de quedarme sin uñas porque las benditas valijas que me pertenecen no estaban del lado correcto y solo pude sacar una, la otra siguió de largo y no quise perseguirla, corriendo el riesgo de caerme en el intento. La segunda vuelta, ya estoy lista con mis maletas en la mano y una chica muy amable se me acerca para entregarme un carrito donde colocar ambas y poder llevarlas más cómodamente. Camino con prisa, literalmente los nervios me comen viva. Salgo por la puerta hacia el sector donde los familiares, novio y amigos esperan a los recién llegados. Me da miedo no encontrarlo y terminar perd… Nada de eso va a suceder, Maika está parado en frente de mí con un hermoso y enorme cartel que dice: “Xam, mi amor, estoy aquí”. Lo miro y se me llenan los ojos de lágrimas, hoy estoy sensible por demás. Él me ve y suelta el cartel, tirándolo al suelo, y corre en mi dirección. —¡Nena, al fin! ¡Aaaaaaaaah, no lo puedo creer! —¡Maik! Nos abrazamos de una manera que sobrepasa mis expectativas y ahí nos quedamos disfrutando el uno del otro. Nunca ansié tanto estar entre los brazos de alguien como lo estoy en los de mi amigo en este momento. —No sabes lo feliz que estoy de que ya estés aquí conmigo… —Yo más, nene. Ambos lloriqueamos, pero de felicidad. El cariño que nos hemos tomado en este poco tiempo es bastante, lo suficiente como para sentirnos así de felices de poder estar frente a frente. . . —Todo es hermoso aquí. —Y espera a que salgamos en la noche. Bueno, no hoy obviamente, debes de estar súper cansada. Pero mañana, que es sábado y yo no trabajo, nos vamos de gira. Vamos en su auto, en viaje al nuevo apartamento. Bueno, de hecho, los días que él estuvo ausente en nuestra comunicación fue por eso mismo, la mudanza… la doble mudanza. —Sigo sin poder asimilar que estoy aquí y ya no hay más pantallas de por medio, realmente estoy muy feliz. —Te juro que no veía la hora de tu llegada. —Deja de llorar, me contagias y luego se me inflaman los ojos. —Ni Dios lo permita, esas herramientas de trabajo deben estar muy bien cuidadas. —Ya quiero llegar… —Me estiro en el asiento del copiloto mientras bostezo—, realmente estoy muy cansada. Aunque tengo muchas ganas de conocer a Ebba y a su hijita primero. —Anoche esa loca se puso a cocinar de todo para cuando llegaras. —Mi dieta… —Eso mismo le dije. Le comenté que debía ser todo sano y se puso a hacer ensaladas de todo tipo y colores. —Es un amor. . . . . —Pasa, estás en tu casa, bueno, apartamento, también. —Es mucho más lindo que en las fotos y videos que me enviaste. —Xam, ¿qué tienes? Te noto tensa… —En ese instante es cuando me dejo ir, exponiéndome a la vulnerabilidad. Me largo a llorar—. Ven aquí. —Es que no entiendo cómo mi madre puede ser así conmigo, es como si se arrepintiera de haberme tenido. Además, ¿qué necesidad tiene de hacerme sentir una mierda? —Mi vida, no te dejes. Nadie te puede hacer sentir lo que no eres. Tú eres esa mujer súper fuerte que transita contra viento y marea para conseguir salir adelante. Tú eres una mujer admirable, Xamira. Una amiga inigualable y te va a sonar egoísta, porque agradezco a todos los que se fueron de tu vida. El destino te trajo hasta mí para que ambos salgamos adelante. Sin comentar que son unos hijos de puta, traicioneros y mal nacidos que no supieron valorar a la gran persona que eres. “Tu madre, y disculpa lo que voy a decir, es una persona que, como mis padres, no sirve para nada. Fueron nuestros medios de transporte para venir al mundo y más nada.” —Y tú eres único, gracias. —Dejemos el momento de tristeza y cuéntame de tu nuevo novio, ¿te ha hecho alguna otra escena? Suspiro porque sinceramente se ha puesto más extraño que antes. —No lo sé. Estábamos mensajeándonos y cuando dije algo del viaje, directamente se desconectó y ya no supe más nada de él. —“Acuéstate con niños y amanecerás meado”, ese es un dicho. —Lo conozco… —Mira, sé que en parte yo soy culpable de que estés en este embrollo, pero ve con cuidado. Se me hace un tipo muy tóxico, demasiados celos para mi gusto. Imagínate que si así de intenso es por teléfono... Dios, lo que debe ser en vivo y en directo. —Tal vez es porque no está seguro por la distancia, no lo sé. ¿Me puedes colocar la clave del wifi en el teléfono? Me he ausentado demasiadas horas y mi editora… —Sí, claro, mi editora. Sonrío mientras le entrego el aparato para que haga lo que le pedí y nos interrumpe el timbre, anunciando que ha llegado alguien. Maika camina con mi teléfono hacia la puerta de entrada y directamente la abre sin mirar. —No me la abraces mucho que es mía. —¡Holaaaaaa! Por fin nos conocemos, este celoso no ha querido que tengamos contacto. —Ebba llega hasta mí y me abraza efusivamente, me siento querida de verdad. Mientras conversamos, no puedo dejar de pensar en qué sería de mí si hubiera tenido la oportunidad de conocer a Maika hace mucho tiempo atrás. También a Ebba, entre los dos me están haciendo reír como nunca y no miento al decir que me hacen sentir la persona más amada en el mundo. Ambos se preocupan por lo que quiero, por lo que siento y necesito. Por primera vez en años, siento que pertenezco a este sitio, en este momento y que este es mi lugar.
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