CAPÍTULO 13

1560 Palabras
CAPÍTULO 13.. XAMIRA . . ¿Alguna vez han experimentado lo que es que te echen un balde lleno de agua encima, en pleno invierno? Es que me he quedado helada y él sigue enviando mensajes mientras yo no sé si tengo ganas de tirar el teléfono bien lejos, como si fuera una bomba a punto de explotar, o contestarle, pero no tengo idea de qué decir. Nación: Tal vez vaya demasiado rápido y has de estar pensando que estoy loco, pero soy del tipo de hombres que van de frente. Sin miedo… “Tampoco quiero dañar nuestra bonita amistad, o confundirte, ni siquiera que te sientas mal.” Xamira: No, espera… Nación: Sé que antes he dicho que tengo ganas de ti, pero una cosa es querer y otra, muy diferente, es tenerte ganas. Xamira: Lo sé. Nación: Y pos, quiero saber qué es lo que piensas. Xamira: Déjame hablar. Nación: Realmente te quiero, Xam. No me pidas que te deje de hablar, solo digo la verdad. Xamira: Luis, por favor, lee bien. No dije que me dejaras de hablar. Hace unas noches también me dijiste que me querías, pero como siempre te estás riendo, me lo tomé como una broma. Nación: No, no lo dije en broma, realmente lo hago. Solo que hasta ahora no había reunido el valor para decirlo, ahora tengo miedo de que te alejes. Creo que hice mal, ¿verdad? Xamira: ¿Tan mala persona me creés? Nación: No pienses así. Xamira: Mira, físicamente eres un hombre muy lindo, no voy a negar que me gusta lo que veo, y hay confianza entre nosotros, sobre todo es evidente la comodidad que sentimos el uno con el otro. Nación: Pero en temas del corazón nadie manda, lo siento, solo pasó. Xamira: No, nadie sabe de eso. —¿Por qué si yo te gustaba, no me lo dijiste? —O sea, no sé si estamos hablando de lo mismo. A mí me pareces un chico muy lindo, me siento muy cómoda contigo y me gusta mucho que me escribas. Y no te lo iba a decir nunca. —Pero ahora, ¿qué podemos hacer? Yo no puedo mentirte. No entiendo si a ti te gusto y tú me gustas, siento que se viene un “pero no”. —Soy así. Para mí no es posible que alguien de tu edad me mire, siquiera. Es súper loco y estoy segura que lo que tú tienes es una confusión. —Pos, pensaste muy mal, aquí me tienes loco por ti. ¿Quién no se va a encariñar con una mujer como tú? Bobo aquel que no se dio cuenta de lo que eres y vales. —No es tan así, tenía amistades que decían amarme por como soy, pero de ahí a mirarme como mujer es diferente. Ni hablar de que luego se largan. —Lo sé y yo te quiero como mi mujer, como mi amiga y amante. Entiendo lo que me quieres decir, pero no me puedo mentir a mí mismo y seguir como si nada. Sé que no eres capaz de expresar tus sentimientos, sé que a tu manera me quieres y de a poquito te fuiste metiendo dentro de mi corazón sin darme cuenta, ahora, ¿qué hago? —Me da miedo. —¿Miedo a qué? ¿A que te guste más y te enamores? ¿Miedo a que te haga daño como lo han hecho antes? —Sí. —Piensas que solo eres un juego, ¿verdad? —Sí. —Pos, te equivocas, no eres ningún juego para mí. Realmente te veo con otros ojos. —Tengo miedo a que me gustes demasiado, a que un día llegue a quererte de la manera en que dices hacerlo tú y que en ese punto, desaparezcan. —¿Y no te has puesto a pensar en lo contrario? ¿Qué pasa si solo quiero hacerte feliz, amada, que seas una reina para mí? Yo sé que no te gusta lo romántico y tienes miedo, lo sé, pero entonces, ¿qué hacemos? Me quedo muda, yo de verdad le estoy hablando con el corazón, no he mentido en nada de lo que dije. Cuando él comenzó con los piropos y a dejar ver que yo le atraía, me di cuenta de que le tengo miedo, me aterra seguir siendo lastimada. —En serio estoy pensando en que hice mal en decirlo, acabo de quedar como un tonto; la cagué. —Está bien que te abras y te expreses. —Otro pero. No estamos en la misma página, ¿verdad? Pero dime, ¿tú qué quieres que pase? Yo no voy a obligarte a nada. —No quiero que dejemos lo que ya tenemos, una bonita amistad. No quiero perderte. —Y no lo vamos a dejar, seguiremos siendo unidos. Por mi parte, seguiré ahí para ti como sé que tú lo estas para mí, pero por favor no te alejes. No niego que me encantaría que fuera todo junto, que sigamos siendo este par de amigos divertidos, además de compañeros de vida. Quiero que seas mi mujer, Xam. Realmente me hace sentir mal rechazarlo solo porque soy una jodida miedosa. ¿Qué pasa si me estoy equivocando? ¿Y si Maika tiene razón? Siento que en este momento solo estoy poniendo peros y la verdad es que no me van a llevar a ningún lado. —¿Y si yo te pregunto lo mismo? —suelto de la nada—. ¿Qué es lo que quieres hacer? —Quiero que tengamos una bonita relación, aunque al inicio sea a distancia. Quiero demostrarte que puedes, que eres una mujer deseada, querida y que serás tratada como tal. Que si tu estás mal, yo pueda ser tu sostén… Disfrutar juntos de las buenas, de las malas y las peores también. —Estoy… Está bien, probemos. Conozcámonos en esta nueva etapa, pero siempre con lentitud, ¿sí? —¿En serio? No sabes lo feliz que me haces, Xam. —Siempre recuerda como soy, no lo olvides, porque luego te enojas. Yo pondré de mí, lo prometo. Pero ten en cuenta que a me cuesta mucho abrirme con las personas. —Lo sé, tranquila, soy consciente de que no me vas a decir que me quieres de la noche a la mañana y que puede que solo sea yo diciendo cosas bonitas, mientras tú te quedas callada. Sin embargo, te diré que vale la pena, sé que en algún momento te voy a enamorar y voy a luchar por llegar a ese corazoncito que está escondido por mera protección. —El día que ya no sientas nada, por favor, dímelo. Siempre podemos seguir siendo amigos, no desaparezcas de mi vida sin darme un motivo. —No lo haré, así como vine de frente a decirte lo que siento por ti, voy a hacerlo, si es que algún día sucede eso. De mi parte puedes estar tranquila que nada cambiará. —Por favor, para la próxima vez que necesites decirme algo serio, prepárame antes, no me digas algo así sin previo aviso. —Vamos, Xam. Llevo semanas tirándote indirectas, no entiendo porque te sorprendes. —Porque en parte creí que eran en broma. —No bromeo con cosas así. Me traes loquito por ti desde hace tiempo. Pero, para la próxima, te aviso así te sientes antes porque voy a necesitar hablar de algo serio contigo. Te escucho bastante cansada, creo que te voy a dejar para que duermas. Yo aún debo calmarme porque de verdad me puse muy nervioso. Me sentí extraño al decírtelo y luego me dio miedo por tu reacción. —Sí, realmente estoy casada y mañana debo comenzar a guardar todo, la semana que viene es mi viaje. —No me lo recuerdes, estaremos un poco más alejados. Pero quién sabe, un día de estos me aparezco por ahí o bien me puedes enviar el pasaje cuando seas famosa. —Ok, me voy a dormir. ¡Descansa! —Ten bonita noche, sueña lindo y que despiertes mejor. ¡Te quiero! . . . . —¿QUÉÉÉÉÉ? O sea, te dejó por un par de días y, ¿me sales con esto? —Espera que me quite los audífonos, como vuelvas a gritarme de esa manera te lleno el culo de dedos cuando llegue. —Jajajajajajajaja. No te metas con las poderosas, este culito es bien cotizado, bebé. —Sí, mira qué bien. Eso no te salvará de llevar mi mano dibujada en rojo. Oye, tengo noticias… —Ajá, dime algo que supere a Nación confesando su amor y a Xami diciendo que sí. —Me llegó el mail de la confirmación del ingreso al concurso. ¡Tengo tantos nervios al respecto! —No entiendo por qué, eres muy buena escribiendo, más lo eres en hacer llorar a tus lectores. ¿Cómo vas a matar a tu protagonista después de todo lo que ha sufrido la pobre? ¡Dejaste a 3 bebés indefensos al cuidado de un padre que rompe todo! —Pero tiene un gran corazón, no me puedes negar que es el hombre perfecto. —No si me deja el culo como a la pobre Victoria. Jajajajajajajajaja, no puedo con este hombre. Si hay alguien en esta vida que no toleraría perder, ese es Maika. Él es mi soulmate.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR