Durante días estuvo pensando quién era la muchacha misteriosa de los mensajes anónimos, y por qué sabía tanto de él. Desde la entrevista hacia Malika, los focos lo iluminaron y estaba un poco en el centro de atención, ya no pertenecía a la periferia, sino que ahora era un puto Kazino, un puto CEO, y estaba a cargo de uno de los departamentos de una de las empresas más importantes del país y eso era un peso, era una carga, no se arrepentía de su posición, era lo que más había deseado desde su ingreso, y sabía que debía ocupar un lugar importante e intenso, y que también tendría muchos empleados a su favor y en su contra, por eso intentaba ser amable con todos, no le convendría hacerse más enemigos que la estúpida “hater” que se había ganado, lo único que podía decir de ella es que era una muchacha bastante trastornada. Primero le decía que era su modelo a seguir, pero luego que lo había defraudado, ¿por qué? ¿Acaso él era un personaje en una película?
Leyó todos los papeles que tenía en su escritorio, analizó los datos, y reemplazó un montón de cosas en su lugar de trabajo. Le gustaría preguntar a los empleados qué necesitaban en ese departamento, no era fácil venir a trabajar todos los días en condiciones quizás malas, así que realmente se ocupó de ello, realmente se tomó el trabajo personal, por lo cual, su estadía en la mansión fue achicándose. Ahora sí estaba allí, bajó las escaleras para desayunar por la mañana un poco dormido aún, y se encontró con su padre, Jules, una mujer que no conocía, en realidad, nunca la había visto y a Maxime. Mierda. Había vuelto. Apenas vio a Lukács, éste se abalanzó hacia él tomándolo del cuello de su camisa y colocándolo contra un rincón. Sólo pudo reír, y levantó una ceja.
— Maxime, parece que te gusta vivir en una película. —le mencionó en voz alta y continuó mirándolo.
— Hijo de puta, arruinaste la vida de mi madre, arruinaste su reputación y la mía, arruinaste todo como siempre, desde que has venido a esta casa, lo único que hiciste fue engañar y ser la víctima número uno de todas las situaciones.
— Parece que la vida se la arruinaron ustedes. Si no me hubieran tratado así, no existiría ningún artículo. Vete a la mierda, infeliz. ¿Y qué vas a hacer? ¿Querés que nos besemos? Soltame si no vas a golpearme. —le habló. Sintió los ojos de la mujer desconocida sobre él, ella alzaba las cejas, y mantenía una expresión neutra, ni siquiera parecía sorprendida. Escupió la cara de Maxime, y antes de que este pudiera golpearlo finalmente, Jules y su padre los separaron. Jules tomó a Lukács del brazo y lo sentó a su lado mirándolo de reojo.
— Basta de espectáculos, Lukács… —le murmuró en el oído. Lukács lo miró.
— Decile a tu puto hermano que se controle mejor. —le respondió de la misma manera y arregló su camisa. El café ya estaba servido, así que simplemente lo tomó para beberlo.
Maxime continuó mirándolo desde un rincón, sin acercarse demasiado, de sus ojos brotaba la furia. Jules se sentó frente a Lukács, y la mujer extraña a su lado.
— Ahora que ya se calmaron. Quería presentarles a mi novia. —dijo él y la chica sonrió acomodándose el cabello. — Se llama Circe.
Lukács apenas levantó la vista para mirarla y la saludó de manera cordial. Tenía el cabello rubio, los ojos claros, unas facciones sumamente delicadas, era preciosa, no le hacía fama al personaje de la mitología del cual llevaba su nombre, estaba vestida casualmente, pero parecía elegante porque su aura era de esa manera y llenaba la habitación con ello. Ella extendió su mano izquierda para saludarlo. — Soy Circe Di Luna. —se presentó a sí misma, y Lukács estrechó su mano durante unos segundos. Su piel se sentía suave.
Todos intentaban conservar la postura porque había una mujer en la casa, aunque ella parecía realmente relajada, parecía que nunca había visto la pelea, ni tampoco le interesó demasiado. Es más, por un breve instante, Lukács pensó que Maxime no le cayó bien. Y tenía toda la razón si así era, él no le caía bien a casi nadie por su fama de violento. En un momento quedaron los dos solos sentados en la mesa, Jules se acercó hacia la cocina, y su padre desapareció, Maxime aún observaba de reojo la situación, pero no deseaba acercarse.
— Eh… Perdón que te lo diga así, pero me contó Jules que tu departamento está buscando nuevos empleados para otros puestos. Quería saber qué puestos estaban libres, porque me gustaría trabajar en la empresa, no sé qué te parece.
Lukács terminó de comer y asintió con la cabeza. — Sí, justamente el puesto de director quedó libre. Si vos querés podés darme tu currículum, y lo hablaré con los demás socios, si vemos que sos apta podés empezar a trabajar obviamente.
Ella se emocionó. Desarregló su cabello y le dedicó una sonrisita tímida.
— ¡Sí! Muchas gracias. Traje una copia de mi currículum, podés fijarte cuando quieras, y decirme qué tal te parece, ¿si? Estoy disponible para una entrevista o lo que se necesite hacer, aún si es un puesto menor, no me interesa demasiado, sólo quiero comenzar a trabajar. —le dijo de manera efusiva y le entregó una copia de CV, la cual Lukács tomó entusiasmado.
Después de una hora, se retiró a trabajar, así que se despidió de los hermanos y dejó un saludo para su padre. Lukács continuaba sentado en la silla, Jules volvió a aproximarse a él, con una sonrisita sobre el rostro.
— Qué asco Jules, no sonrías.
— Callate, tonto.
— Sos muy cursi.
— Mirá quién habla de cursi. Vos estás a los pies de Iris Richards.
— ¿Hace cuánto salís con ella?
— Hace unos meses atrás. La conocí en una tienda del centro, ella es la dueña, su padre es amigo de nuestro padre, una familia de posición alta. Es una chica muy buena, muy inteligente. Ojalá pueda trabajar en la empresa.
— Seguro que sí, además quiero cambiar el aire en la empresa, o al menos en el departamento. Me cayó bien, y más aún porque parece que Maxime no le gustó.
— ¡Lukács! A veces sos muy malo. Yo sé que Maxime es violento, pero me gustaría que te comportes, porque vos lo único que hacés es seguirle el juego y no quiero eso. Sos mucho mejor persona que él y mi madre. No caigas bajo.
— No me interesa lo que vos quieras, Jules. Tu hermano y tu madre se merecen que les arruinen la vida, además es divertido pelear con Maxime porque es un idiota, sólo piensa con sus músculos. ¿Papá habló de la separación con Malika?
— Ay… Lukács. No dijo mucho. Sólo sé que se separarán, y Malika continuará haciendo su vida normal. Maxime seguirá viviendo con nosotros igual hasta que pueda comprar su propia casa e irse.
— ¿Cuándo será el momento que Maxime se vaya? Lo voy a esperar con ansias.
Jules sólo volteó su mirada y palmeó la espalda de Lukács. Este terminó dirigiéndose a la empresa con el CV de Circe, mientras iba en el auto, lo leyó atentamente. Ella tenía su misma edad. Su nombre le gustaba mucho porque adoraba la mitología y era increíble ver a alguien usando ese nombre en la vida real. Tenía mucha experiencia en trabajos y casi siempre gozó de puestos altos, probablemente era una persona calificada para ello, así que alzó una ceja; tenía algunos celulares de contacto, luego podría verificar si toda la información era cierta. Lukács no iba a dejar de lado ningún detalle.
Apenas llegó a la empresa, se dirigió al salón de reuniones donde había algunas personas ordenando fotocopias. Mandó a hacer fotocopias del CV de la muchacha para así poder entregárselo a todos y una vez que lo hizo, mandó un mail: “Hola a todxs. Quien les habla es Lukács Kazino. Todxs tienen la copia del CV de Circe Di Luna, quisiera que lo lean y podamos decidir si está apta para el puesto”.
Circe Di Luna aspiraba alto y a él le gustaría ser aquel que le dé una oportunidad en la empresa porque era una persona joven y podía venir con nuevas ideas, con nuevas estrategias. Además faltaban muchísimas mujeres en ese rubro.
Recibió una llamada de parte de Iris, se sorprendió un poco, pero sonrió apenas oyó su voz.
— Hola tontito. ¿Cómo estás?
— Y estoy en la empresa esperando una confirmación. ¡Bien! ¿Y vos cómo estás tonta?
— Bien, te quería contar algo. Bueno, capaz ya lo sabías, pero Jules me habló y me contó que le gustaría tener una cita doble. O sea, vos venís conmigo, y él va a ir con una chica que se llama Circe, es la novia. ¿La conocés o sabías algo?
Lukács se sorprendió ante esa información.
— No… No sabía nada, y eso que estuve hasta hace unas horas con él. No me comentó nada, qué idiota. Justamente necesito recibir la confirmación porque capaz que Circe empiece a trabajar acá.
— Es que… Jules me dijo que no te lo quiso decir porque hubo una pelea por la mañana y que además probablemente no ibas a aceptar. ¿Qué pasó? Podés contarme, lo sabes.
— Jules le atinó bien, no iba a aceptar si me lo decía por la mañana. No pasó nada muy interesante, lo mismo de siempre con Maxime, él volvió, mi padre y Malika se separaron. Va a vivir con nosotros hasta que pueda irse, pero me dijo que por mi culpa le arruiné la vida a él y a su madre, entonces me quiso golpear.
— ¿Y vos le seguiste el juego, o no? Tonto, sabés que no tenés que darle importancia a las palabras de Maxime, no caigas en su juego, él es un tonto y nunca te va a entender, ni tampoco le importa, porque sólo se cegó con las estupideces que le dijo su madre.
— Ya sé, Iris, pero es demasiado molesto que no puedan dejarme en paz un día y además esto lo vengo viviendo desde que soy chico. Desde que llegué a la mansión, él y su madre me hicieron la vida imposible y Jules nunca me hablaba, no era malo, pero era cómplice de todo lo que me pasaba. Me es imposible no responder algo porque no los soporto.
— Lukács… Ahora a lo importante, ¿vamos a la cita doble? Dale, decime que sí. Yo quiero ir, así conozco a la misteriosa novia de Jules que va a trabajar en tu empresa, ¿va a ser mi competencia? ¿también me tendré que cuidar de ella?
— ¡No seas tonta! Es la novia de Jules justamente y ya demasiado mal gusto tiene. Sí, podemos ir, sólo porque vos querés y me lo decís, sino ni loco iría.
— Gracias, bobo. Eso es porque me querés y soy hermosa.
— Sí, es verdad que sos hermosa y te quiero.
Hubo un silencio de repente en la conversación tras sus palabras. Sus orejas hervían. Qué asco la cursilería, sin embargo ahí estaba siéndolo, oyó la risa de Iris, y su voz dulce nuevamente oyó.
— Cuando te conocí, pensé que eras el tipo más serio del planeta, sin embargo, ¡acá está tu verdadero ser! Sos un amor, y me gustas mucho.
— Vos también. Y sí, soy serio, igual sos la única persona con la cual me comporto así, no suelo ser muy afectuoso, pero por TU CULPA señorita Richards, me hice así medio tonto y sensible.
— La sensibilidad es un arma, tontito.
Tuvo que cortar la llamada porque le llegó un mail de algunos encargados de revisar el CV, aún faltaban los demás, pero ya habían aceptado a Circe, les había agradado su experiencia y habían podido comprobar los diferentes lugares de trabajos. Lukács sonrió para sí mismo porque esa era una victoria para él. Ella había llegado en su mejor momento.
Allí estuvo en su escritorio durante la tarde, hasta que decidió irse dejando avisada a la secretaria que cualquiera cosa que sucediera directamente lo llame porque deseaba ser la primera persona en enterarse de todo. Iris vendría a la mansión y de allí los cuatro irían juntos hacia el restaurante que había elegido Jules. Lukács debía respirar hondo, iba a estar algunas horas con él, y nunca estuvo demasiado tiempo, aunque había aprendido a respetarlo y sentir un cierto afecto por su medio-hermano aún no le cerraba del todo y no confiaba demasiado en él. Apenas llegó a la mansión, saludó a su padre que estaba sentado en la sala fumando un habano. Por fin salía de la habitación, al parecer, aún se encontraba muy triste por su separación.
— ¿Así que hoy saldrás con tu hermano Jules? —el viejo tenía una sonrisa en el rostro, y lo miraba con ciertos ánimos.
— Sí. Es una cita doble. Él irá con su novia, y yo con Iris. —le comentó sacándose la chaqueta.
— Qué bueno, Lukács. Me alegro mucho que estés acercándote a tu hermano y también que tengas novia. Jules no es malo, él te quiere, y te intenta entender, por favor, dejá que se acerque a vos, ¿si? Hacelo por mí, al menos.
— Bueno, padre, lo haré. ¿Y cómo estás vos?
— Estoy bien. En realidad pienso que debería haberme separado de Malika hace mucho tiempo por todas las cosas que decía y te hizo a vos, por lo cual, estoy feliz de haber tomado esta decisión y que me hayas abierto los ojos. Sólo que es raro y extraño y es triste también.
No entendía cómo podía ser triste que te separes de tu esposa si esta fue realmente una mierda con tus hijos, pero bueno. Asintió con su cabeza y le sonrió. — Te entiendo. Es duro. Pero tenés mi apoyo. —le comentó falsamente. Le importaba tan poco Malika y su separación, pero bueno, no dejaría de ser cordial con su padre.
Luego subió las escaleras para cambiarse.