Intentó vestirse lo más casual, pero luego a juzgar por los gustos de Jules seguro era un restaurante de última categoría, por lo cual, cambió su camisa a una más minimalista y un pantalón del mismo tono. Era ropa horrible, pero lo habían criado bajo ese mandato, así que ya estaba acostumbrado, y tampoco era como que le interesaba demasiado en realidad lo que debería ponerse. Su padre tocó su puerta unas veces, y luego le avisó que Iris ya había llegado a la mansión, entonces se apresuró y la fue a recibir bajando las escaleras.
Ella sí era preciosa, tenía un vestido ajustado de color dorado, al parecer, su elección siempre eran esos tonos tropicales que contrastaban bien con su color de piel. Su cabello era largo, pero lo había peinado de una manera interesante y con una pequeña diadema que cruzaba su cabeza. Apenas lo vio bajar, sonrió y se echó a reír.
— Ta-ta tán, es el sueño de las quinceañeras bajar de escaleras tan altas. ¿Querés que haga un álbum de fotos? —le preguntó en broma y Lukács rió también. Se aproximó a ella para darle un beso sonoro sobre sus labios. Era su primera cita oficial, pero como siempre, Jules tenía que arruinar todo y querer algo de a dos, qué molesto era. Iris lo tomó de la mano por unos segundos y la acarició.
Se quedaron los dos mirándose el uno al otro en la sala.
— No te gusta mucho la idea de ir con tu hermano, ¿no?
— Me encanta la idea. —bromeó. — Obvio que no. No confío demasiado en él, pero me gustaría darle una oportunidad como vos dijiste.
Iris besó su cabeza después que le comentó eso. — Sos bueno, Lukács, que nadie te diga lo contrario, y que nadie te haga dudar tampoco de esa característica.
Lukács simplemente la miró con afecto y asintió a sus palabras. Únicamente por ella estaba cambiando, únicamente por ella lo haría, pero si Iris resultaba ser igual que su padre y sus hermanos, perdería la absoluta confianza en las personas y por ello aún no se abría demasiado hacia la muchacha. Después de un tiempo, Jules y Circe bajaron tomados de la mano. Estaban espléndidos ambos, él rodó sus ojos, pero en ese instante Circe captó esa expresión y alzó una ceja, por lo cual, terminó desviando la mirada. Los cuatro subieron al auto, y hubo una especie de silencio incómodo por parte de Lukács, los demás hablaban, pero él estaba un poco en silencio. De por sí nunca fue una persona demasiado extrovertida, y nunca había hecho algo parecido, así que todo era bastante nuevo, sin embargo intentó incluirse en la conversación sólo por Iris, no quería arruinarle la noche con sus estúpidas actitudes, y al pasar el tiempo realmente lo disfrutó. Circe era igual que Iris, una persona muy elocuente y sabía de todo, por lo cual, se interesó por su charla y también solía agregar pequeños comentarios. Hizo lo mejor que pudo.
El restaurante era grande y tenía dos pisos, bello y lujoso por dentro. Había muchas personas porque se requería una reserva hecha con tiempo, lo cual Jules efectivamente hizo. Su mesa era la 10 y estaba en el piso de arriba, así que subieron entre medio riéndose y medio admirando el lugar. Se sentaron las parejas unidas y empezaron a pedir las comidas, en ese mismo instante Lukács recibió un mail, así que lo abrió exaltado, esperaba que nada hubiera salido mal ya que decidió salir después de mucho tiempo. Era un mensaje por parte de la empresa. “Señor Lukács Kazino: Su solicitud respecto a Circe Di Luna queda aceptada. Podrá tomar el puesto la semana que viene” así que se alegró muchísimo al saberlo. Cuando tuvieron la comida sobre la mesa, anunció la noticia, y Circe casi saltó de la silla, cubrió sus labios sorprendida, mientras que Iris y Jules la felicitaron con emoción. Parecía que las dos mujeres se llevaban bien.
— ¡Gracias Lukács! Te lo agradezco, después que se murió mi madre y me mudé para acá simplemente con mi padre nunca esperé tener una noticia tan buena. Era algo que venía necesitando.
— Yo no hice mucho, sólo te recomendé, los demás decidieron aceptarte así que podés empezar la semana que viene. Te felicito, Circe.
Iris le tomó la mano por debajo de la mesa y la apretó feliz, después posó su cabeza sobre el hombro, y Lukács la abrazó. Comieron tranquilamente. Nunca había experimentado esa sensación, de estar con una persona que querés a tu lado, y compartir una linda experiencia como una simple cita. Jules hablaba mucho y bromeaba con él. Sin embargo, esa emoción invadió el cuerpo de Lukács, por lo cual, decidió salir al balcón un rato, Circe hizo lo mismo, y lo siguió. Se prendió un cigarrillo y apoyó su cuerpo contra la baranda.
— ¿Demasiados sentimientos buenos? —le preguntó la mujer repitiendo la misma acción que él, también prendió un cigarrillo.
— Sí. No estoy acostumbrado a hacer estas cosas y disfrutarlas realmente, siempre estoy alerta. —confesó él sin mirarla.
— ¿Traumas, no? —volvió a preguntarle y lo miró con una sonrisa melancólica en el rostro.
— Todo. No tuve una vida fácil y hay muchas cosas que me cuestan aceptar hasta el día de hoy, como también hay muchas cosas que me duelen, sólo que no lo demuestro. —se estaba odiando internamente por confesarle todo eso a una extraña, pero la muchacha le daba cierta confianza. Tenía un aura extraña.
— No sos el único, Lukács. Hay muchas personas que se sienten de la misma manera, también me pasa lo mismo. Son demasiadas cosas nuevas para asimilar, y es difícil si no tenés a alguien que te acompañe. Por suerte vos encontraste a Iris, ¿no? —se posó contra la pared y miró hacia abajo las personas que iban y venían caminando.
Lukács no respondió, simplemente le hizo un gesto de que entraran nuevamente y ella aceptó. Volvieron a sentarse sobre la mesa. Iris y Jules estaban hablando de planes a futuro, aunque obviando ciertas cosas, quizás a Jules no le caería en gracia que ella fue quien arruinó la reputación de su madre-hermano al publicar la noticia.
— ¿Qué planes tenés Jules? —preguntó Iris bebiendo un poco de su copa.
— Bueno, me gustaría conseguir un puesto en la empresa de mi padre, todo lo que estoy haciendo es de manera independiente. —contestó Jules y acarició a Circe que la tenía a su lado. Ella lo miraba sin dejar de sonreír.
— ¡Qué bueno! ¿En qué área te gustaría estar?
— En el área de publicidad.
— ¡Igual que yo!
— Y yo también. —agregó a Circe.
— El único del lado económico es Lukács. Él sabe mucho de eso. —miró de reojo a su hermano.
— Obvio, Jules. Pero a vos no te hace falta que te recomiende, así que podrías pedir un puesto cuando quieras. —contestó Lukács.
— Como digas, jefe. —le hizo un saludo como si fuera el capitán y todos rieron.
La velada se hizo larga e interesante, los cuatro se estaban divirtiendo, y a veces se repartían miradas cómplices entre Iris y él, a veces también le robaba un beso. El silencio no era incómodo, Lukás pudo encajar con un poco de esfuerzo y disfrutar el momento como nunca antes lo había hecho. Para los demás era algo que se hacía con naturalidad, pero para él era una especie de “sacrificio” que completó de manera satisfactoria. Jules y Circe se fueron al balcón a fumar, mientras que Lukács e Iris se quedaron allí solos uniendo sus manos y lentamente unieron sus labios también con cierta felicidad, besando cada minúscula parte del labio, humedeciéndolos y cerrando sus ojos como si estuvieran solos. Se besaron una y otra vez, además de abrazarse y sostenerse el uno al otro. Parecían dos pajaritos alegres. Lukács pensó que Iris era la mujer más dulce que había conocido, y estaba emocionado debido a que iban lento, su relación avanzaba lento pero concretamente con una meta fija o un punto fijo que compartían los dos. Únicamente pararon cuando Jules y Circe se unieron nuevamente a la mesa y finalizaron de comer el postre.
Lukács fue hacia el baño. No había nadie, así que mojó sus manos y se secó tranquilamente. Era un baño lujoso, grande, sin embargo, se puso pálido al hallar su nombre pintado en el espejo.
#DerribemosaLukácsKazino. Eso decía. Era como un hashtag, como el mensaje que le había enviado por primera vez. Se sorprendió. ¿La persona lo había estado espiando? ¿Acaso aún se hallaba en el restaurante? Intentó borrar con esmero la pintura, pero esta parecía adherirse aún más y quedó desprolijo, por lo cual, directamente salió del baño. Era el primero que había usado el baño y no vio a nadie entrar ni salir. Una clara decepción y preocupación lo invadió. Sin embargo, no dijo nada, por suerte, el chofer los estaba esperando fuera así que salió con una sonrisa sobre el rostro y viajó junto a los demás intentando no parecer tan preocupado. En realidad un puto mensaje de amenaza le daba igual, pero la perra estaba jugando con fuego y él no se quemaría. Debía ir hasta el fondo, debía averiguar bien. De repente, pensándolo, una idea surgió en su cabeza y soltó una carcajada debido a eso, una carcajada en silencio. ¿De verdad se trataba de esa persona? Qué perra asquerosa. Lo pagaría.
Circe e Iris fueron a sus hogares, por lo cual, Jules y Lukács las saludaron desde la mansión, luego ingresaron. Subieron las escaleras en el mismo momento. No era demasiado tarde aún, además era sábado, Lukács entró a la ducha y de la nada la voz insoportable de Jules brotó al otro lado de la puerta que los separaba.
— Gracias por haber ido, Lukács, lo aprecio mucho. Iris y vos hacen una linda pareja, ¿no pensás?
— Me gustaría darme un puto baño tranquilo. Pero sí, pienso lo mismo Jules. ¿Te vas a ir si te digo que fue una linda noche y que sí, hacemos una linda pareja o seguirás hablándome?
— Siempre igual. Buenas noches, Lukács, duerme bien.
— Peace.
Al día siguiente, apenas se despertó tenía un millón de notificaciones en el celular. Habían unido su perfil al hashtag y un montón de personas comentaban sobre hechos que no conocían, pero sacaban sus propias conclusiones. Bajó las escaleras con el corazón en la boca, mientras que Jules y su padre lo observaron con rabia. Le mostraron las noticias. El título decía así:
“Nuevamente Lukács Kazino en el foco de atención. ¿Es un vampiro?”
Primero que nada pensó que ese título era una mierda, sin embargo, de la nada leyeron una entrevista que Yuri, su ex-empleada dio diciendo que él la había mordido, cosa que sucedió, pero esperó que nadie le creyera. Nadie cree en los vampiros en realidad.
— ¿Qué mierda es esto Lukács? Te están matando en las redes. ¿Qué vas a hacer? ¡Sos la cara de la empresa! Sabes que no te lo van a perdonar tan fácil. Contame por favor la verdad.
Por primera vez su padre se acercó a él y lo golpeó, su boca sangró así que se sentó. Una empleada le trajo hielo y servilletas. Jules lo miraba desde un rincón.
— Padre, no toda la culpa es de Lukács. También es mi culpa.
— Mejor que empiecen a contarme y no se guarden nada.
— Me acosté con Yuri varias veces en la cabaña en sus momentos libres, sin embargo, la última vez sentí deseos de morderla, sentía todo su cuerpo vibrar, lo sentía caliente, las ventas, el corazón que latía, me dejé llevar y la mordí, pero ella cayó inconsciente. Yo también. Me desmayé y Jules me llevó hasta mi cama. Él ordenó todo, él limpió y atendió a Yuri. —confesó Lukács desviando su mirada y apretó la servilleta contra su nariz.
— ¿Y en la fiesta qué pasó?
— El empleado vino a amenazarme, quiso apuñalarme, entonces también lo mordí y él se terminó cayendo. Quedó inconsciente. No estaba borracho ni drogado, pero alguien lo drogó. No sé quién. Desde hace semanas me está amenazando una mujer que no sé quién es, ella creó el hashtag y ahora mucha gente se sumó. Mucha gente está opinando. Supongo que fue la que le hizo la entrevista a Yuri y lo filtró.
— Nunca pensé que te ibas a unir a él Jules. Esperaba los secretos de parte de Lukács, pero no de vos. —dijo su padre mirando a su hijo mayor. — Y vos Lukács te arruinaste la reputación y también nos hundiste a todos. Lo dejé pasar con Malika y Maxime, pero no pensé que nos ibas a arruinar a nosotros dos. ¿Qué van a decir de mí que dejé a una persona así a cargo de un departamento? ¿Cómo vas a afrontar todo esto? Ya no se puede bajar la entrevista. Está por todas partes. Lo intenté, pero no se puede. No podés ir así nomás al trabajo, vas a tener que admitir o aclarar algo.
Lukács chupó los dedos con su sangre y negó con la cabeza.
— Ya sé quién es la persona que me está amenazando. Lo averigüé ayer. No voy a admitir nada, y sí, voy a bajar la entrevista, pero también voy a proporcionar más información. Yuri me quiso arruinar, y no va a poder. La voy a arruinar a ella y con ella también van a caer más personas. —miró sus manos que estaban temblando. Otra vez la sangre lo estaba volviendo loco, pero no podía perder el control. Su padre se apoyó contra la ventana y agarraba su cabeza. Hizo mil llamadas para bajar la entrevista.
— Voy a grabar un vídeo y publicarlo en mis r************* . —comentó.
La perra no sabía que algunas personas se queman, pero otras bailan en el fuego. Otras viven en el drama.