— ¿Cómo se te ocurre sacar a mis hijos sin mi permiso? — Santiago me había pedido que lo acompañara hasta su oficina para poder hablar con tranquilidad. Era claramente que estaba enojado porque nos fuimos sin decir absolutamente nada, pero no había nada malo en eso, Daniel y Daniela se encontraban en buenas manos. — ¿Qué sucede Santiago? — pregunto al sentarme para descansar. Daniel y Daniela están en buenas manos ¿acaso no nos conoces? — Ese no es el hecho Jazmín, son mis hijos a los que sacaste de mi casa sin mi consentimiento. — Lo entiendo claramente. — asiento con mi cabeza. — ok, para mañana no me tienes aquí. —intento levantarme, pero él me detiene. — No te estoy echando de casa, sabes que esta también es tuya, pero si vas a salir con mis hijos debes avisarme. — Mira Santiago,

