Empujé a Bryan detrás de un sofá cuando los disparos llegaron a nosotros. –Se supone que Hamilton estaba utilizando a los hombres de Gabriel, ¿por qué repentinamente están aquí disparándole a los que deberían ser sus compañeros? –Tanto Bryan como yo estábamos confundidos y no sabíamos, realmente que hacer. Lo pensé un poco y la idea que pasó por mi cabeza no me agradó para nada. –Bryan... –Tomé su brazo, pero mis palabras quedaron en aire cuando los disparos aumentaron. –Es la policía. –No creo que sea la policía. No se escuchan sirenas por ningún lado –me asomé por el sofá y lo vi. Maldición–. Bryan. Es él –Bryan se levantó y se sorprendió aún más que yo. –¿Qué carajos hace Gabrielle Braund aquí? –Escupió. –No tanto que esté aquí –cargué mis dos armas–. Si no, ¿por qué no está en pr

