No podía creer lo que oía. "Me iré". ¿Estaba dejándome? Pero... ¿Por qué? ¿Por qué quiere irse? ¿Por qué quiere alejarse de mí? ¿Acaso he hecho algo mal? ¿Qué hice mal? –Bryan, tú... –Me detuve. No encontraba mi voz y el nudo en mi garganta me impedía respirar. Las lágrimas se asomaban en mis ojos y no podía detenerlas. –Sonny, por favor, no es lo que piensas... –Es lo que pienso, Bryan –le solté firmemente–. Estás dejándome de manera indirecta. –¿Qué...? No Sonny, por favor, no estoy dejándote. –¿Entonces qué rayos significa que te irás? ¡Si ya no estás enamorado de mí, simplemente tenías que decirlo! –Cristo Santo, Sonny, cálmate. Ni siquiera me has dejado explicar lo que sucede. –No hay nada que explicar, Bryan –giré sobre mis talones para irme, pero me sujetó del brazo bruscamen

