Emine Limpió con delicadeza la herida de mi vejestorio, lo cuido con amor, es mi héroe oscuro, un hombre como ninguno que ama con la misma intensidad con la que odia, al cubrir la herida con una gasa esterilizada deposito un beso cariñoso. —Ve aquí —Pide con la voz ronca, puedo ver lo que ocasionaron mis caricias en su entrepierna. —Vejestorio descarado. —Con el atomizador lleno de alcohol humedezco su pecho y me alejo, su carcajada ronca rebota en las paredes del lugar, dejó en su lugar correspondiente el botiquín de primeros auxilios. Llegó hace dos noches, desde entonces estamos en su apartamento, aunque muchas cosas cambiaron, no es un apartamento de soltero, es un hogar semi-decente, con Eriel la decencia no existe, y no me incomoda, me adapte a su indecencia, a su perversión y a su

