Eriel La atraigo a mí, bailamos con deleite, sus movimientos de cintura están por enloquecerme. Retrocedemos unos minutos atrás cuando estaba al borde del colapso, pero de otro modo. ¡No me culpen! Cada ladrón juzga por su condición, recuerden que fui un mujeriego, digo que fui, en verbo pasado porque soy un hombre nuevo. ¡Ahora si retrocedamos algunos minutos! La veo salir luciendo sexy, no puede irse con mi cuñada y dejarnos, ni siquiera permitieron despedirme de la turca, total descaro de mis cuñadas. —¿Permitirán que salgan sin nosotros? —Miro a mis hermanos, ellos se encogen de hombros totalmente despreocupados. Soy nuevo en esto del matrimonio, pero joder mis hermanos se exceden de tranquilidad. Controlo mis palabras para no maldecir. —Niños tápense los oídos —Les pedí, curiosamen

