Eriel Elevo la ceja cuando observo a Ceren cuchichear con sus dos hermanos mientras sonríe cómplice llevando su mano al cabello. Alguna travesura hizo, es la más traviesa de los tres, ejerzo pasos a su encuentro y al verme Eiden, Evin ejercen un paso hacia atrás y una altiva Ceren un paso hacia adelante. —¡Hola papi Eriel! —Sonríe extendiendo sus manos, no para que la tome, me inclino y sus pequeñas manos acunan mis mejillas y sus pequeños labios se estrellan en mi frente. Saludo a mis pequeños acunándolos a los tres en mis brazos. Huelen a chocolate y no comprendo el silencio absoluto de la estancia. —¿Qué hacen tesoros? ¿Dónde se encuentra su madre? ¿Su tía? —Me sorprende que se encuentren sin supervisión en el jardín. —¿La nana? —Los chicos se tornan blancos como un papel y Ceren se
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