20:03 p.m.
Como acordamos, al llegar a casa después del trabajo, Ana realizó una lectura de cartas para mí. Aunque no era una experta en el Tarot, sus interpretaciones eran sorprendentemente precisas en varias ocasiones.
Antes de conocerla, no creía en esta práctica, pero su habilidad para acertar en sus lecturas cambió mi perspectiva y me hizo respetar este mundo, sin estar segura si era por su habilidad personal o una conexión con el universo.
Me dirigí a la habitación de Ana y como tenía la puerta abierta entré de una.
— Hola, ¿ya está todo listo?
Ana: — Sí, ya tengo todo. Pasa y cierra la puerta
Cerré la puerta de la habitación y me acomodé frente a ella. El amplio espacio de la habitación de Ana estaba adornado con una variedad de plantas que le proporcionaban vitalidad. En las paredes, exhibía sus propios cuadros de retratos y pinturas llenos de color y realismo. Además, había ambientado la habitación con velas e inciensos, creando una atmósfera mística impregnada de suaves fragancias.
Ana: — Bueno, prepárate para la lectura. Siéntate aquí en la mesa
— Voy. El incienso huele muy rico — dije, dejando que el rico aroma entrara por mis fosas nasales.
Ana: — Sí, este es mi favorito. Si quieres te doy para que pongas en tu habitación
— ¿Tienes de sobra?
Ana: — Sí, tengo varios
— Okay
Ana: — Bien, empecemos la lectura
— Vale
Ana: — Importante, no cruces, ni piernas, ni brazos, ¿entendido?
— Sí, claro
Ana: — Ahora, respira profundamente y piensa en tu crush. Ese hombre que conociste en la casa de la señora González y con el que compartiste ese beso que, por lo que parece, te trae loca
Mientras Ana barajaba las cartas, me sumergí en mis recuerdos con Héctor, desde la secundaria hasta ese inolvidable beso en la discoteca y el divertido momento que vivimos bailando.
Ana: — Muy bien, ahora elige entre estas dos opciones: el cuarzo rosa o la esmeralda
— Entendido
Ana: — ¿Ya sabes cuál escoger? Elige la que más te llame la atención, la que más te guste
— Hm… Ya la tengo. El cuarzo rosa
Ana: — Perfecto. Vamos a explorar las cartas
Ana comenzó a revelar las cartas una por una, y en ese momento, mi nerviosismo aumentó al ver la sorpresa y confusión en el rostro de Ana.
Ana: — Vale, aquí tenemos las siguientes cartas: El Enamorado, El Tres de Copas, La Sacerdotisa invertida y La Torre
— ¿Y eso qué significa?
Ana: — El Enamorado representa la conexión destinada entre dos personas, el Tres de Copas simboliza la alegría inicial en una relación y la Sacerdotisa invertida… No lo recuerdo. Nunca me había salido esta carta. Déjame ver un segundo mi cuaderno — pidió y agarró su cuaderno donde tenía varias anotaciones.
— ¿Lo encontraste?
Ana: — Sí…
— ¿Y qué significa?
Ana: — Indica que hay secretos o información oculta… Posiblemente relacionada con una tercera persona
— respondió con decepción.
— ¿Y eso qué querrá decir?
Ana: — Quizás tu crush está ocultando algo
— O quizás eso de la tercera persona está relacionado con Hugo. Al fin y al cabo, tuve algunos sentimientos por él y ya sabes que hablo con él, aunque no debería
Ana: — Puede ser, porque ¿tu crush no tiene novia o sí?
— No creo, si no ya me lo hubiera dicho.
¿Y la Torre que significa?
Ana: — Enfrentar desafíos y cambios inesperados, y considerando la salida de esa tercera persona, es posible que sea la razón
— Tienes razón, pero ¿sabes lo que más miedo me da?
Ana: — ¿El qué?
— Tu lectura parece ser precisa. Amiga me da un poco de miedo
Ana: — Ja, ja. La verdad, a mí, también me sorprende, ya que hacía mucho tiempo que no tenía una lectura tan acertada, o al menos tan cercana a la realidad
— ¡Qué miedo!
Ana: — ¿Sabes qué? Sacaré otra carta y esta dirá tu futuro próximo. Concéntrate
— Vale
Ana: — Y la carta es… El Colgado
— ¿Y eso?
Ana: — Significa que habrá dificultades y que tendrás que hacer ciertos sacrificios
— Amiga, no me preocupes
Ana: — Bueno, quizás esta carta no se refiere solo a la situación con tu crush; tal vez habla de tu vida en general
— Tal vez hablan de un futuro lejano y no próximo
Ana: — Es posible, pero todo esto me parece extraño. Además, el ambiente en la habitación se siente extraño
— ¡Ay! No me asustes
Ana: — No miento. Hay mucha energía fluyendo
— Mejor terminemos esto
Ana: — Sí, mejor, porque me está dando miedo. No sé leer muy bien las cartas; aún estoy aprendiendo, y esto parece que se está yendo de las manos — dijo mientras recogía las cartas.
— Creo que en otra vida fuiste adivina o algo así
Ana: — A veces lo he pensado, porque soy bastante perceptiva y siento la energía de los demás. No creí tener estos dones hasta que me adentré en el mundo del tarot y el espiritualismo
— Pues, se te da muy bien
Ana: — Gracias. Por cierto, ¿qué pasó con Hugo? ¿Le contestaste al mensaje?
— No, ni siquiera me he metido al chat. Hoy por la noche le escribiré y le diré lo que pienso
Ana: — Que es terminar con él
— Sí
Ana: — No te sientas mal por dejarle, vendrán cosas mejores y conocerás a un hombre que sí te sepa valorar
— Eso espero
Ana: — Ya verás que sí
— En fin, muchas gracias por la lectura. Me iré a dormir
Ana: — No hay de qué
— Buenas noches
Ana: — Buenas noches
Salí de la habitación de Ana y me dirigí a la mía.
Fui directo a mi cama y antes de ponerme a pensar en el resultado de mi lectura de Tarot, agarré mi teléfono y entré al chat de Hugo.
Yo, 20:35 p.m.
Hola, perdón por no haberte escrito. ¿Cómo estás?
Hugo, 20:35 p.m.
Hola, no te preocupes. Estoy bien, ¿y tú?
Yo, 20:35 p.m.
Bien. ¿Qué tal todo?
Hugo, 20:35 p.m.
Bien. Estudiando, como siempre
Yo, 20:36 p.m.
Me alegro
Hugo, 20:36 p.m.
Desde hace tiempo quería hablar contigo porque hace poco me acordé de cómo éramos antes
Yo, 20:36 p.m.
¿?
Hugo, 20:38 p.m.
Quiero decir… Cuando hablábamos todos los días y era divertido
Yo, 20:38 p.m.
Ya. ¿Te gustaban esos tiempos?
Hugo, 20:38 p.m.
Sí
Yo, 20:38 p.m.
A mí también, era lindo
Hugo, 20:39 p.m.
Sé que ya no es como antes, pero no lo quisiera perder
Con su mensaje, me hizo reflexionar sobre sus sentimientos. ¿A caso él sentía algo por mí?
Yo, 20:39 p.m.
Sé que no somos novios, pero desde mi punto de vista, no he visto mucho interés en continuar con lo que tenemos
Hugo, 20:42 p.m.
Lo sé, pero yo sí quisiera seguir
Yo, 20:42 p.m.
¿Seguir con qué?
Hugo, 20:44 p.m.
¿Tú me quieres verdad?
Yo, 20:44 p.m.
Necesito ser honesta contigo.
La situación actual me está afectando y no estoy dispuesta a seguir así. Si no hay interés de tu parte, prefiero que me lo digas claramente en lugar de mantenerme en la incertidumbre
Hugo, 20:46 p.m.
Entiendo que te sientas mal. Yo siempre fui sincero, pero es verdad que hay cosas que no te he dicho. Perdón, pero hay otra chica que me gusta y esa ya no eres tú
Finalmente, la verdad salió a la luz. Como sospechaba, descubrí que Hugo estaba saliendo con otra chica, manteniéndome como su segunda opción en caso de que la relación con ella no funcionara. No podía negar que leer su mensaje me afectó, ya que a pesar de todo, aún sentía cariño por él y no esperaba esas palabras, incluso aunque las considerara.
Hugo, 20:50 p.m.
Perdóname, pero no quisiera hacerte daño
Yo, 20:52 p.m.
El daño ya está hecho. Ojalá me lo hubieras dicho antes y así no habría estado como tonta esperando por ti
En ese instante, sentía mucha rabia y al mismo tiempo bastante decepción. Así que, lo siguiente que hice después de enviar mi último mensaje de desahogo, borré el chat que tenía con Hugo. No quería saber nada de él a partir de ahora.
La tristeza que sentía en ese momento no solo provenía de su falta de interés genuino, sino también de su falta de valentía para decirme la verdad y liberarme de esa ilusión.
Siempre me sentí atrapada en una situación donde él prefería mantenerme cerca por temor a perderme y no porque realmente de corazón, deseara que me quedara a su lado. Ahora, había puesto punto y final a esa situación y estaba lista para mirar hacia delante y seguir con mi vida.