[“El día en que sea posible para la mujer amar no por debilidad sino por fortaleza, no por escapar de sí misma sino para encontrarse a sí misma, no para humillarse sino para reafirmarse; ese día el amor será para ella, como es para el hombre, una fuente de vida.”- Simone de Beauvoir] Emiliano despertó con la cálida luz del nuevo día que se filtraba a través de la ventana. Lo primero que sintió fue el ligero peso y el aroma reconfortante de Alba, quien descansaba sobre su pecho. La luz jugaba sobre la piel de la chica, resaltando las pecas anaranjadas que salpicaban su tez nívea. El contraste era poético: su cabello rojizo, desordenado y esparcido, cubría parte de su rostro en un despliegue salvaje y natural, como llamas capturadas en un instante de tranquilidad. Con un gesto suave y llen

