[“En la melancolía descubrimos la belleza de lo efímero.”] Los días festivos pasaron rápidamente, y la vorágine del ritmo académico comenzó a pesar en ambos después de casi dos meses. La inminencia del concierto del fin de semana sumada a las exigentes y largas horas de ensayo y las clases curriculares, les robaba los momentos juntos, sumiendo a Alba en una leve desazón. En la soledad de su diminuto dormitorio, después de una ducha y ya en la cama, Alba reflexionaba sobre su jornada. Ese día ni siquiera se había cruzado con Emiliano y solo había recibido un mensaje de buenos días muy temprano en la mañana. Los días anteriores habían compartido casi todas las comidas en el comedor estudiantil e incluso se habían encontrado en brevísimos recesos, pero hoy lo había extrañado durante todo el

