Mio fratello

1808 Palabras

ALESSANDRO No podía dejar de mirarlo. Estaba ahí. De pie. Vivo. Como si la muerte hubiera sido solo un rumor mal contado. Santino. Mi hermano. Mi maldito y jodido hermano. Con esa misma sonrisa torcida, con esos ojos verdes que nunca decían nada, con esa puta calma que siempre me sacó de quicio y al mismo tiempo me salvó la vida más de una vez. —Eres un cabrón hijo de puta… —le solté antes de lanzarme sobre él. Lo abracé. Joder, lo abracé con toda la fuerza que me quedaba en el cuerpo, con la herida aún fresca y el alma temblando. Y él… él solo gruñó como siempre. —Me estás apretando las costillas rotas, Al. Pero no me importó. Salvatore fue el siguiente en reaccionar. Dio un paso al frente, como si no pudiera creer lo que veía. Zita se quedó sin palabras. Elena cubrió su boca con u

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