Lejos de ser libre

2111 Palabras
Aquel silencio hacia sentir temerosas a las sirvientas que se encontraban en la cocina imperial y es que el demonio mismo se encontraba parado frente a ella, se miraban unas a otras sin saber que decir. -Princesa, estas sirvientas comenzaron a hablar mal de usted- dijo aquella criada apuntando con el dedo a las chicas que mantenían su mirada clavada en el piso. Nevil miró detenidamente a cada una de ellas, observándolas de pies a cabeza. -princesa, no se quede callada, estas personas creen que usted es una princesa malvada, les dije que no era así pero aun insistieron en calumniarla- argumentó molesta Melisa quien se creía especial por ele hecho de que la princesa la llamar por su nombre. -vasta Melisa, solo con verlas puedo darme cuenta de que ellas no me soportan ¿Qué hecho mal? Como para ganarme su desprecio- preguntó Nevil quien se cubrió la cara -Oh por Dios princesa, no muestre que le afecte sus comentarios de estas sirvientas. -desde hace años trate de hacerme la fuerte e ignorar sus malos comentario hacia mí, supuse que solo lo hacían por no ser una princesa ya que a Emily y a Roxana la trataban de una manera distinta, así que cuando me convertí en una princesa creí que me ganaría su respeto, pero veo que para ustedes solo existe la princesa Emily, siempre ah sido ella. Las muchachas quienes no podían creer que la Princesa Nivian digiera tales palabras empezaron a sentirse culpables -Princesa…- dudó en decir una de ellas. -Se como se sienten todas ustedes, quizá sientan que su vida solo existe para servirle a los demás y creen que están a atadas a ese destino, yo también lo creí, conozco ese sentimiento de sentirse inferior y maldecir las circunstancias en las que nacieron, pero déjenme decirles que ese destino que ya han aceptado puede cambiar, pueden moldear su vida a su antojo, no hay reglas ni limites para hacerlo- dijo Nivian con una voz apaciguadora. Aquellas chicas que se sintieron identificadas con tales palabras no evitaron sentirse apenadas y con el corazón acongojado, en ese momento todas se tiraron al piso arrodillándose. -Perdónenos Princesa, no sabía como se sentía, ignoramos el hecho de que usted también pasó por mucho para llegar aquí. -No merecemos el perdón de la Princesa Nivian quien nos entiende mas que cualquier otro noble. -si, la princesa Nivian tiene orígenes humildes así que nos entiende mejor que nadie, la princesa Emily es bueno, sí, pero nació en cuna de oro, seria incapaz de entender a personas plebeyas como nosotras. (estúpidas, su destino es ser siempre inferior, solo yo puedo ascender, ¿Qué soy igual a ustedes? Como pueden llegarse a comparar conmigo, no son más que basura esperando a ser desechadas personas como ustedes jamás saldrán del hueco en donde están, pobres ilusas, me alegro que hayan sido fáciles de engañar) pensó Nivian quien pintaba difícilmente una sonrisa mientas escondía una mirada de desprecio hacia ellas. -Oh por favor, levántense, no tienes que tocar el suelo, no ante mí, en lugar de eso prefiero que nos llevemos bien ¿de acuerdo? – dijo Nivian quien no soportaba seguir halando con aquellas chicas que consideraba inferiores. - ¿Qué les parece si me ayudan a preparar el té para mi pequeña hermana? -sí, lo haremos- dijeron en unísono. El objetivo de Nivian había sido logrado, era hora del segundo paso, que consistía en cambiar la imagen de la princesa Emily a una personas clasista y superficial, cuando eso ocurriera ella tendría el favor de todos, y eso gracias a su dama de honor quien le hizo ver que no solo era importante tener el favor del emperador, sino de todos los plebeyos y nobles, además de que Nivian hacia perfectamente el papel de víctima. ********* Después de caminar en aquella helada oscuridad, Kill pudo ver la débil luz del sol, era como aquella luz que se dejaba ver por la ventanilla, aunque era una débil luz, trasmitía calidez, aquella luz del día lastimaba sus pupilas, abría lentamente sus ojos y enfrente pudo notar una plaza colorida, no sabía en qué lugar se encontraba, nada de aquel lugar que resultaba familiar, pero de algo estaba seguro, las personas que habitaban en aquel lugar debían ser personas amables como lo eran en su aldea, kill tenia la idea de que eran las únicas personas a las que valía la pena salvar “las personas humildes son aquellas que se merecen el cielo” pensaba  Así que se dispuso en adentrarse en aquella plaza, cuando las personas lo notaron empezaron a verlo de manera rara, un chico desalineado que cojeaba de un pie daba la impresión de un vagabundo, así que las personas empezaron a alejarse lentamente de él mientras murmuraban a sus espaldas, Kill no se daba cuenta de esto aun, ya que estaba concentrado mirando a sus alrededores con una expresión de felicidad. - ¿ya viste aquel chico? - murmuraban las personas. -cielos, parece ser un pobre vagabundo. -No lo mires, puede ser peligroso, debemos alejarnos de él, no valla a tener una enfermedad. -mami, ¿Quién es esa persona? – preguntó inocentemente un niño que apuntaba a Kill con el dedo. Al escuchar esto, Kill se le acercó al niño y le sonrió -aléjate de mi hijo- gritó la madre de aquel niño quien empujó con fuerzas haciendo que Kill quien cayera al piso. -pequeño, no te acerques a extraños y menos si lucen de esa manera. - ¿ese chico es malo? Kill al ver que un niño formularse una idea errónea quiso levantarse y decirle que no era así, pero le era imposible ponerse de pie ya que una de sus piernas estaba lastimada. En ese momento sintió el agua fría que le caía encima. -vete de aquí bastardo- dijo la señora quien le lanzó el vaso a Kill. El niño quien miraba aquella escena dijo: -vete de aquí hombre malo La mujer tomo al pequeño niño del brazo llevándoselo de aquel lugar. Kill noto la lamentable situación en la que se encontraba y no culpaba a la señora y al niño, después de todo tal y como lucia no era confiable. Las personas que pasaban en ese momento miraban a Kill con lastima y otros con desconfianza, pero ninguno de ellos se ofreció ayudarle. (que raro, Alice hubiese ayudado a alguien en la situación en la que me encuentro, supongo que no todas las personas son así) pensó mientras se disponía a ponerse de pie. De pronto la débil luz solar desapareció, dejando un frio a su paso. -comenzará a nevar, por fin ha llegado el invierno- se oían decir alegremente a las personas que se dirigían a sus casas. Los copos de nieve comenzaron a caer con delicadeza, Kill extendió la mano intentando capturar un copo de nieve que se deshacía entre las palmas de su mano. Las personas se alegraban de que comenzara a nevar después todo tenían un techo en el cual refugiarse, una bebida caliente los esperaba en casa junto con la cálida compañía de sus familiares, muchos se quejaban con lo poco que tenían sin embargo no sabían lo afortunados que eran al contar con ciertos privilegios que otros carecían, porque quizá no tenían la vida que soñaron pero si la vida que otros desean y en ese momento Kill deseaba ser uno de ellos, tenía todo lo que necesitaba sin embargo le fue arrebatado en un instante, era solo un chico común y corriente y sin darse cuenta paso de un esclavo a un vagabundo. (maldita suerte) pensó mientras cojeaba hacia una esquina Las puertas de aquellas chozas se cerraban una tras otra dejando fuera el frio que se avecinaba. Kill se encogió en una esquina mientras temblaba de frio, la nieve que había amado alguna vez lo hacía sentir miserable, aquel calabozo, aquella mina eran similares a la situación en la que Kill se encontraba, después de todo esa no era la libertad que tanto anhelaba. (aun estoy lejos de ser libre) ******* -princesa Emily, lamento molestarla en sus estudios, pero la princesa Nivia está aquí para verla - ¿Nivian? - respondió Emily quien apartó la mirada de su libro- hazla pasar. -como desee su majestad- dijo el mayordomo quien cerró la puerta lentamente (que querrá Nivian, es raro que venga) pensó Emily quien cerró su libro. -hermana- dijo imprudentemente Nivian que abrió la puerta azotándola, tratando de molestar a Emily. - ¿Qué te trae por aquí Nivian? - preguntó tranquilamente Emily quien revisaba algunos libros de su escritorio. -hermanita escuché que estabas estudiando muy duro, me recuerda a mi hermano Josef quien estudiaba noche y día, bueno, aunque ahora sus esfuerzos dieron frutos, pero dudo que mi hermana logre ascender, ya que tienes el puesto mas alto, no puedes llegar a más, al menos de que mi hermana desea el trono- dijo Nivian con el propósito de que Emily se molestar con ella. -preguntaré de nuevo ¿a qué has venido? - pregunto Emily quien escribía sobre un pedazo de papel. -ah si es cierto, Melisa- hizo la llamada a su sirvienta que se encontraba esperando detrás de la puerta. La chica entró al estudio tímidamente, sosteniendo una charola de plata junto a una jarra de cristal que contenía el mas delicioso y oloroso té. -Emily deberías tomar un descanso, temo que puedas enfermarte, estudiar es importante pero también lo es descansar- decía mientras servía una taza de el té y se lo ofrecía a Emily. -agradezco tu preocupación, pero por ahora no tengo ganas de tomar un té. -Emily, no me menosprecies, quizá este té no esta preparado por las mejores cocineras capacitadas y quizá no sepa tan bien como los tés que estas acostumbrada a beber, pero lo eh preparado con mucho amor y entusiasmo. -Nivian, me lo tomaría con gusto si no se tratara de ti, ¿Cómo se que este té no esta envenenado? No seria nada raro viniendo de ti. Melisa apretaba con fuerzas el dobladillo de su vestido y dijo decidida. -por favor bébalo, no puedo creer que rechace algo que la princesa personalmente hizo, sus delicadas manos se quemaron con la tetera y aun así usted lo menosprecia, eso es injusto ¿Cómo pueden creer las demás personas que usted es una persona amable? De seguro es de esas personas que se limpian la mano después de tocar a una persona como nosotros. Nivian al notar que el resultado obtenido era favorable pinto una sonrisa maliciosa. -ooh, por favor, Melisa, está bien, no pasa nada, después de todo Emily es la princesa Imperial, pedir que aceptara una taza de té de una chica mestiza como yo, era mucho- fingió. Emily dirigió su mirada a la sirvienta. -sal de aquí- ordenó Pero… -por favor, Melisa, retírate, quizá la princesa me tenga que decir algo importante, vete antes que te castigue. -ya vasta Nivian. La chica asustada salió apresuradamente obedeciendo a Nivian. - ¿a que estas jugado Nivian? -yo… yo no entiendo lo que quieres decir -ya no hay nadie mas aquí, deja de fingir. -no estoy fingiendo en lo absoluto, yo estoy aquí para darte mis más sinceras disculpas, mi comportamiento ultimadamente no ha sido correcto, pero juro cambiar, así que si tienes que castigar a alguien deja de buscar excusas y castígame a mí, a Melisa no le hagas nada, es una chica que solo se dejo llevar por la emoción- habló en voz alta, pues sabia que Melisa se encontraba afuera. - ¿Qué? ¿Castigar? Nivian de que habla… -ahhhhh- gritó Nivian quien se tiraba el té caliente encima, tiró la taza que se quebró tocando el suelo. Emily miraba extraña la escena preguntándose ¿Por qué Nivian se vacía la taza de té encima de ella sabiendo que está caliente? Liego de esto Nivian se arrojo al suelo haciendo un gran ruido Al escuchar esto, Melisa entró preocupada, observó a Nivian tirada en el suelo con el vestido mojado que se quejaba del ardor del otro lado Emily que estaba parada enfrente de Nivian, esto vasto para que la chica sacara sus conclusiones. -Por más princesa imperial que sea eso no le da derecho de tratar así a su propia hermana, y si decir la verdad es un crimen castígueme por ello- dijo en voz alta la chica que se dirigió a poner de pie a Nivian. -tranquila Melisa, ya estoy acostumbrada. -ni permitiré que nadie la trate así princesa - ¿Quién no permitirá tratar así a quién? - dijo una voz masculina que se aproximaba. - ¿hermano? -¿príncipe Allen?                         
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