Olivia se levanta temprano, como todos los días, pero hoy algo pesa más que lo habitual en su pecho. Se mira al espejo y siente el nudo en su garganta, ese mismo que la ha estado ahogando desde que descubrió que está embarazada. No sabe cómo, pero el tiempo ha pasado y ahora las decisiones que debe tomar sobre su vida y su hijo parecen más grandes que nunca. No hay vuelta atrás en lo que hizo, y eso la aterra. Con un suspiro profundo, sale de la casa, pero el frío de la mañana no le llega a calar los huesos como solía hacerlo. Ahora, su mente está llena de pensamientos que la nublan. ¿Cómo le va a decir a sus padres que está esperando un hijo? —Me van a matar antes de que pueda decir nada más… —murmura con pesar. La idea de enfrentarse a ellos, con su desaprobación inminente, la consum

