Capítulo 42

1878 Palabras

Cuando el cansancio ya no se puede disimular La oficina seguía en marcha. Teléfonos. Teclados. Conversaciones cruzadas. El murmullo habitual que sostenía el día. Pero Valeria… no estaba del todo allí. Su cuerpo sí. Sentada frente al plano. La espalda recta. El lápiz en la mano. Todo en su sitio. Todo correcto. Pero había algo en su forma de moverse que no encajaba. Más lenta. Más medida. Como si cada gesto pasara primero por un filtro invisible. Gabriel la observó sin querer hacerlo. O quizá queriendo… demasiado. No fue inmediato. No fue una mirada fija. Fue ese tipo de atención que aparece cuando algo no encaja del todo. Un pequeño retraso al responder. Una pausa que antes no existía. Un error mínimo en una línea que, en ella, era casi imposible. Frunció ligeramen

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