Al día siguiente, llegué a clase, estaba demasiado cansada de todo lo que estaba pasando en mi vida, no es que fuera algo demasiado horrible, podía con todo lo que estaba pasando pero mi padre me iba volver loca, había insistido en hacerme llevar un diario con todas los detalles que haría o hacía con Finn, si cree que haga un diario de todo lo que pase en mi vida, esta demasiado loco, iba poner lo que me diera la gana y tenía suerte si no me inventaba algo o si algún día escribía algo.
Entre al instituto, y camine hasta llegar a mi clase.
—¿Qué vas ha hacer con Finn?—me pregunto mi hermana como buena cotilla que era.
Mire a Beatriz, demasiado sorprendida.
—¿Ahora te interesa mi vida?—le pregunte sorprendida.
Mi hermana me miro molesta.
—Siempre me ha interesado—aviso mi hermana algo molesta.
Me reí, no iba a responder, no porque no quisiera sino porque no sabía que hacer, estaba demasiado perdida en cuanto a saber que hacer con Finn, sabía que iba ser su amiga, sabía que quería estar con ella en mi vida pero las cosas eran demasiado complicadas como para saber como actuar, creo que debía dejarme guiar por lo que sentía y sin dejar que las cosas se pasaran mucho por mi mente que ahí sería donde me iban a j***r.
No llegué, el director me detuvo antes de que pudiera hacer nada, poniéndose enfrente de mi y le mire.
—Buenos días, señor—le salude.
Mi hermana que estaba a mi lado, se giro para irse y dejarme sola con el director, odiaba a mi hermano, pensaba pegarle una patada en casa, sabía que hacía esto por fastidiarme, mi padre le había ordenado que no me dejara nunca sola.
—Traidora—susurre haciendo fuerza con mis dientes, apretándolos con fuerza.
Mire al director del colegio,
Cuando deje de hablarme con Finn, deje de tener amigos, me dedique a estudiar y a estar sola porque todo me dolía todo demasiado, las cosas eran demasiado complicado, me sentía demasiado perdida, las cosas eran duras. Mi amistad con Finn fue algo demasiado épico, fue algo lleno de demasiadas emociones, por lo que dudo poder tener una amistad parecida a lo que tuve con él, no quería que alguien ocupara su lugar para mi era algo demasiado importante de mantener, esa sensación. Por ello, me quede sola, mi hermana solía quedarse conmigo pero no era algo que fuera duradero, mi hermana tenía sus amigas por lo que antes de estar conmigo estaba con ellos, pero bueno, me servía para no tener que caminar sola por la calle.
—Señorita Costa, creo que deberíamos hablar—comento.
Mire al director del colegio.
—Dígame—le pedí.
El director se coloco a mi lado y puso una mano en la parte baja de mi espalda.
—Acompáñeme—me dijo empujándome lentamente.
Camine, ya que era la única forma que tenía que salir de aquí, me incomodaba demasiado que me tocara , me molestaba demasiado que actuara de esta forma, no me gustaba.
—Antes usted era mucho mejor, espero que podamos corregir su mal comportamiento—comento el director haciendo que caminara a su ritmo, creo que porque ese era más rápido y así mi tortura sería antes y más larga.
Al pasar por alado de Finn y su grupo, roce el brazo de Finn para que me diera ayuda, no es que no quisiera hablar con el director, era un hombre agradable cuando las cosas estaban bien, cuando las cosas eran buenas, pero cuando las cosas iban mal, las cosas con él eran desde incomodas a violentas.
Finn no dijo nada, pero esperaba que captara el mensaje.
En los casi seis años que llevaba en la parte del instituto, los cuales el siempre estuvo, había tenido en mi vida varias discusiones con el director, algunas las tuve porque no me daban la nota que merecía y el siempre me apoyaba y defendía pero cuando discutía con cosas que a él le molestaba, era demasiado violento y las cosas eran demasiado complicadas para que mentir, era demasiado violento se volvía el señor.
La alarma de incendios de enfrente del final del pasillo fue pulsada por un alumno de primero que nada más hacerlo salió corriendo.
—Hablamos después—dijo el director saliendo corriendo detrás del niño.
Me gire, encontrándome a Finn detrás de mi.
—De nada—comento Finn.
Le mire.
—Ni me has dado tiempo ha hablar—me queje.
Me miro.
—No necesito que lo hagas, me has pedido ayuda y te la doy in querer nada a cambio—me dijo.
Le mire.
Golpee su hombro y Finn me abrazo sin dudarlo.
—Bájate la falda—me susurro .
Me separé de él y le mire.
—¿Qué has dicho?—le pregunte entre sorprendida y molesta.
Finn me miro.
—Por tu cara algo malo—comento Finn.
Me cruce de brazos y le mire.
—Todos te miran el culo—comento.
Le mire.
—No creo que sea mi problema que todos sean unos putos enfermos—comente.
Finn me miro, creo que estaba demasiado sorprendido.
—No creo que el problema mío—le dije. Finn me miro en silencio.
De su mochila, Finn saco una sudadera y me la puso, le mire.
—Puede que no sea tu culpa pero me niego a que te miren el culo—comento.
Le mire sorprendida.
—Que majo eres—le dije molesta.
Finn paso su brazo por mis hombros pegándome a él.
—Puede pasar lo que quieras, pero te aseguro que eres y siempre serás mi niña, así que te voy a proteger—me dijo.
Le mire.
—¿Y no es mejor que les saques los ojos?—le pregunte.
Finn me miro.
—Puede ser una opción, pero vayamos poco a poco—comento
No dije nada, mire a otro lado, para ser sincera no merecía la pena discutir por este tema, por mucho que hubiéramos evolucionado los hombre seguían siendo un gran dolor de cabeza, al menor para mi.