Capitulo 9

1096 Palabras
El bachillerato no es la maravilla que te quieren vender los profesores de secundaria nos querían vender, las cosas no eran tan sencillas, era todo demasiado complicadas. Siempre me dijeron que cuando llegara a bachillerato pero sobre todo a la universidad, estudiabas lo que amabas, pero eso era un cuento c***o, era vedad que te enfocabas en cosas que querías estudiar, pero la cosa es que había asignaturas que no pintaban nada. Yo siempre tuve claro lo que iba a estudiar, moda, amaba el mundo de la moda en todos sus sentidos, el único problema era que los bachilleratos artísticos no estaban tan enfocados en moda, por lo que iba estar algo perdida. Pero no iba renunciar a mi sueño, iba ser una gran reportera de moda, o una gran modelo, aún se iba ver, según en que me aceptaran, pero para eso seguramente me tendría que ir lejos de Lisboa, cosa que no me importaba. Pero cual es el problema, las clases de historia, las de portugués podía con ellas, hasta las de ingles pero es que las de historias y filosofía eran algo que podían conmigo. Me senté en mi sitio para prepararme para una hora de un profesor hablando sin parar, para taladrarme la cabeza, esta no era mi primera clase, antes tuve historia del arte, asignatura que aunque era muy pesada, era mucho mejor que historia del arte que historia normal, ya que era mucho más liguera y dinámica a la hora de ser dada, quizás el profesor hacía mucho pero os aseguro que con historia me quería arrancar los oídos para no seguir escuchando.  Finn entro en el aula, y se sentó detrás de mi aunque ese no era su asiento. Finn estudiaba letras, para poder estudiar derecho, pero al ser pocos los que estábamos en artes y letras, pues nos juntaban para las clases que eran iguales, pero en las demás estábamos en grupos pequeños, la gente en su mayoría elegía humanidades, ciencias o tecnológico, cosa que no comprendía, yo estaba hasta los ovarios de las matemáticas, de las sumas y restas, por lo que no iba ser una idiota que siguiera en eso, es que me negaba a pasar por años de tortura solo por decisión propia. —Niña buena—dijo en forma de saludo Finn, no dije nada, no le respondí, no voy a decir nada si me llamaba así, le pensaba dejar con las ganas de hablar conmigo. Fernando, el dueño del asiento se acerco a Finn, quien se sentó bien y miro al chico. — Es mi asiento—comento Fernando. —Ya no, ahora largo—le dijo Finn. Me gire, para mirar a Finn, estaba demasiado sorprendida por su actitud, era demasiado borde y directo, no es que me gustara esa actitud pero no voy a negar que era demasiado gracioso. —No puedes estar ni cinco minutos lejos de mi ¿O que?—le comente. Finn me miro acercándose a mi. —¿No crees que he pasado mucho tiempo separado de ti?—me pregunto. Le mire. Aún llevaba su sudadera, era demasiado cómoda por lo que iba a primar mi comodidad antes que nada en esta vida tan dura. —Buenos días alumnos—dijo el profesor entrando a la clase y haciendo que no le pudiera responder. Me senté bien, no es que no le quisiera responder, tenía claro que hacía demasiado que habíamos estado mucho tiempo separados y que por ello echaba de menos muchas de las cosas que hacíamos juntos pero no por eso teníamos que actuar como unos idiotas, no por eso debíamos echar a la gente de sus sitios o esa era mi opinión al menos, pero claramente yo no tenía ni idea de nada. —Voy a tener que faltar unos días por lo que os voy a mandar un trabajo en parejas—comento el profesor. Sin dudarlo Finn levanto la mano. —Hable señor Silva—le dijo el profesor ilusionado. Finn no es de esas personas que participe en clases, al menos no en el lado bueno, lo hace para molestar a los profesores, pero no se timaba la libertad de pedir permiso para hablar, lo hacía porque si cuando quisiera y como quería, era así de sencillo, por lo que su levantamiento de mano era una cosa bonita y un avance en su relación con los profesores. —¿Podemos elegir nosotros las parejas?—pregunto. El profesor le miro sorprendido creo que por su iniciativa tan rara, en lo normal, Finn aunque sacara muy buenas notas, dejaba todo para ultimo momento y hacía las cosas de forma extraña, diferente a mi al menos. —Claro—comento el profesor. Finn se apoyo en la mesa y después apoyo su cabeza en mi hombro. —¿Haces conmigo el trabajo?—me pregunto. Me gire para mirarle. Nuestras caras se rozaron, de normal no es algo que me importara pero con su barba ese rozo era algo demasiado incomodo. —¿Qué gano?—le pregunte. —Este fin de semana tengo la casa libre, vienes y duermes ahí—me dijo. Le mire. —¿Qué clase de ganancia es esa?—le pregunte divertida. Me miro. —Estar conmigo que soy alguien maravillosos—comento Finn. Me reí. —Haré el trabajo contigo—le dije antes de volver a mirar al frente. —Haré el trabajo con Alice—le aviso Finn al profesor. El profesor me miro. —¿Segura?—me pregunto el profesor. En general, siempre trabajo sola, no porque no tenga con quien trabajar sino porque no he encontrado nadie que trabaje de la forma que a mi me gustaba, soy demasiado especial en cuanto a lo que se refiere organización y formas de trabajo por lo que necesito una forma concreta de hacer las cosas. —Si, nos estamos dando otra oportunidad—le comunique al profesor que me miro sorprendido. —Nunca es buena idea volver con su ex, señorita—me dijo. Me quede impresionada, no comprendía para nada porque decía eso, si era verdad que los rumores siempre nos apuntaban a Finn y a mi como pareja, pero es una cosa que jamás fuimos, solo y siempre hemos sido amigos, no porque no nos gustáramos, o porque no nos quisiéramos, esas quizás eran las razones por las que éramos amigos y no pareja, las relaciones son muchas más cosas que gustarse y quererse, y es algo que nadie entiende, porque las amistades entre hombres y mujeres, si existen.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR