El viernes llegue a clase con demasiadas pocas ganas, me pase todo el jueves a la noche pensando en que podía hacer, no siento que las cosas sean sencillas, mi madre me recomendaba el ser sincera, el decir a Finn toda la verdad pero las cosas no iban a ser tan sencillas como mi madre las ponía, quería a Finn pero lo conocía demasiado bien y sabía que era demasiado rencoroso, sabía que cuando algo le hacia daño, era muy complicado que saliera de eso.
Suspiré, debía pensar muy bien lo que iba hacer, porque me estaba arriesgando a perder muchas cosas, aquí que tenía que pensar muy bien las cosas.
—No entiendo porque tenemos que hacer exámenes todas las semanas—se quejo mi hermana.
La mire, Beatriz estaba delante mía repasando unos apuntes de matemáticas porque tenía un examen.
—Es para hacernos las cosas más fáciles—comento Giulia acercándose a nosotros.
Beatriz negó.
—¿Alguien te ha dicho que me hables?—pregunto mi hermana.
La mire demasiado sorprendida.
—Tú me lo suplicas con la mirada—le respondió tranquila Giulia.
Mi hermana no es como mi padre, ella no odia a las personas de la comunidad pero sabe lo que puede hacer mi padre si sabe que se relaciona con ella, la ultima amiga como Giulia que tuvo Beatriz acabo fuera del colegio, y con una orden de alejamiento, mi padre alejo acoso y que se enamoro de mi hermana por gustarle las mujeres. Creo que mi hermana, con la indiferencia de mi hermana había una protección hacía Giulia, en un momento fueron amigas por lo que creo que ese sentimiento, en parte sigue.
Unas manos rodeador mi cuello haciendo que saltara del susto.
—Ah—grite asustada.
Me gire para encontrarme a Finn detrás mía.
—Eres un idiota—le dije molesta y golpee su pecho.
Finn río y me abrazo para besar mi mejilla.
—Buenos días, niña buena—comento haciéndome reír.
—Eres idiota—le dije riendo.
Reía por no llorar, porque a cada momento que más nos acercábamos más me dolía lo que estaba pasando, lo pasaba demasiado mal, era algo demasiado complicado, me sentía demasiado mala persona por estar mintiéndole de esta forma, por usarle, puede que no haya conseguido una sola conversación sobre el tema que me ataba a él, pero la cosa no era eso, sino que tenía eso en la mente, tenía eso presente por lo que era más que suficiente.
—Cierra los ojos—me ordeno Finn.
Le mire sorprendida pero no dije anda, cerré mis ojos al saber que no iba a ver muchas más opciones.
Note unas manos por mi cuello, haciendo que abra los ojos, era demasiado estresante que alguien tuviera sus manos en mi cuello, al verlos me di cuenta que me estaba poniendo un collar con una A rodeada de perlas rosas, era precioso pero no entendía que era eso.
—Es un regalo de cumpleaños que tenía guardado, lo encontré ayer y me pareció bonito dártelo—comento,
Le mire.
—Mi cumpleaños es en abril—le dije.
Finn me miro, no dijo nada, nosotros de ser amigos en septiembre, mi cumpleaños ya había pasado por lo que debió comprarlo cuando estábamos distanciados.
—Siempre he sabido que íbamos a volver a ser amigos—me dijo.
Mi hermana Beatriz me pego un codazo, me gire a mirarla, su cara lo decía todo, debía decirle las cosas a Finn, debía decirle toda la verdad porque estaba siendo demasiado mala con él mientras él lo daba todo en nuestra amistad.
—Tenemos que hablar—le dije a Finn sin dudarlo.
El me miro con cara de susto.
—¿Te has dado cuenta que me amas y quieres que huyamos a Las Vegas a casarnos?—me pregunto bromeando.
Le mire.
—No—aclaré.
Finn paso su mano por mi pelo y le mire.
—¿No puede esperar a la tarde?—me pregunto.
Le mire.
—No—dijo mi hermana.
Me gire y la mire.
—Beatriz, cállate—le ordene.
Mi hermana me miro sorprendida, pero en estos momentos lo que menos necesitaba es tener a alguien detrás de mi comentando todo lo que decía o hacía, no necesitaba consciente, tenía demasiado con la mía que ya me estaba haciendo sentir demasiado mal.
—Espera—dijo Finn y miro a todos lados.
Agarro mi mano y tiro de mi hasta entrar a una clase vacía.
Le mire, Finn se apoyo en una mesa y me miro.
—Habla—me dijo Finn.
Suspire.
—Te quiero, es lo primero que debes saber—comente.
Finn me miro sorprendida sin entender nada.
—Yo también te quiero—me dijo Finn sin entender nada.
Le mire.
—Es importante que lo sepas porque lo que voy a contarte no es bonito, y no quiero que me odies—le dije.
Finn me miro sorprendido.
—Dudo mucho que pueda odiarte en algún momento, eres mi punto débil—confeso Finn.
Finn no es una persona que hable de sus sentimientos, no le gusta nada contar lo que siente, no porque no le guste, no porque sea una persona sin sentimientos, los tenía quizás demasiado intensos solo que por temas de su vida, prefería ocultarlo, no es que su padre fuera una persona fácil con la que lidiar, era comprensivo y tolerante pero no creía en contar sus sentimientos como algo bueno.
—Eso va cambiar—dije con dificultad.
Finn me miro sorprendido.
—Me estás asustando—comento.
Cerré mis ojos para respirar hondo.
—Mi madre me dijo que me acercara a ti para sacarte información sobre tu padre—le confesé.
Abrí mis ojos para ver que la cara de Finn paso de la preocupación a un enfado demasiado potente.
—Quería ser tu amiga, use eso para que no me castigara pero te quería cerca, eso tenlo claro—le dije.
Finn se acerco a mi y me arranco el collar.
—Eres una maldita idiota—comento Finn—Eres una basura como toda tu asquerosa familia—me dijo furioso.
—Finn escúchame—le suplique.
—¿Escuchar te?—me pregunto con demasiada rabia—Creo que he hecho mucho al estar aquí, al confiar en ti cuando solo piensas en ti misma, eres una maldita basura—confeso.
Mire a Finn con los ojos aguados pero no me salían las palabras, me dolía demasiado lo que estaba pasando, no era mi intención que las cosas salieran así, quería que las cosas fueran bien pero todo se estaba complicando demasiado, Finn tenía todo el derecho del mundo a estar enfadado, tenía todo el derecho del mundo a odiarme, pero eso no hacía más fácil, no quería que me odiara, quería que entendiera las cosas y que me abrazara.
—Finn—le llame casi llorando.
Finn no dijo nada, agarro su mochila que había dejado en el suelo y salió de la clase cerrando de una forma demasiado violenta la puerta, me senté destruida, Había hecho daño, una vez más a la persona que más quería en este mundo.