CAPÍTULO 5. Emboscada

2708 Palabras
-Detective por favor unas palabras- los reporteros se agolpan en la puerta de la comisaría- tienen alguna pista del asesino?- trato de abrirme paso entre la muchedumbre de periodistas, o como mi padre solía llamarlos, sanguijuelas a los que solo les importa arruinar la vida de la gente. La noticia de los asesinatos se dispersó en el pueblo como la peste negra sobre la vieja Europa, los periodistas llegaron a la puerta de la comisaría la noche anterior luego de que me fuera a casa para descansar, acamparon como un cazador espera por una jugosa presa. De alguna manera la psiquis de este tipo de personas no es muy diferente a la de nuestros asesinos. -Déjenos trabajar, estamos haciendo lo posible para resolver lo sucedido- entro a la comisaría arreglándome el uniforme. Saludo a mis compañeros comenzando a sacar los archivos sobre la mesa para continuar con mi trabajo. Media hora transcurre entre papeleo y una larga discusión con el jefe de la seccional, hasta que el sonido de un mensaje en mi teléfono me notifica que debo presentarme a la morgue. Salgo del ascensor mientras paseo por el largo pasillo, continuo unos metros en línea recta para llegar frente a la puerta tras la cual se encuentra la última morada de tres de las cuatro víctimas del caso. El olor a formol golpea mis fosas nasales provocando que instintivamente me lleve la palma de la mano hacia mi nariz para disimular el efecto del hedor sobre mi recién desayunado estómago. -Hola doctor- veo al doctor Misael pasar frente a mi con lo que parece ser un hígado en descomposición en la mano- parecen ser unas buenas mañanas- -Considerando que no me trajiste el desayuno, podrían ser mejores- este hombre por dios, la pinta de científico loco le hace honor perfectamente a su psiquis, como es posible que pueda pensar en comer con el olor nauseabundo que hay aquí se acomoda los anteojos mientras me ve con reproche. -Lo siento mucho, realmente lo olvide- me alejo de la mesa de examinaciones para acomodarme en una silla frente a su escritorio. -Está bien, mañana me traes dos- no me deja responder cuando me da la espalda para colocarse unos guantes de látex. Rio un poco al verlo, este hombre de ojos saltones piel pálida por la falta de sol, las manos algo magulladas y esqueléticas a causa de la artritis y la columna un poco desviada que a comenzó a ceder a causa de estar todo el día levantando osamentas es lo más parecido a una figura paterna que la mayoría de nosotros tenemos en la estación. Nos entendemos muy bien, tanto que a veces cuando necesito un consejo vengo por su sabiduría. -Entonces...dónde está la víctima de la iglesia?- -Por aquí- me guía hasta una mesa lejos de las demás donde se encontraba el cuerpo- su familia vino a reconocer el cuerpo esta mañana, su nombre es Nick Morgan, estaba desaparecido hace dos días, su esposa dice que salió de su casa pero no hay registros de la entrada a su trabajo ese día- destapa la parte superior del c*****r dejando la pálida piel en descomposición al descubierto hasta la cintura- la causa de muerte es obvia, la cruz en la cabeza le provocó, causando la muerte casi instantáneamente- acerca hacia a mí una bolsa de evidencia con el arma homicida dentro- logramos levantar una huella parcial de ella- es la primera pista sólida que tenemos del asesino en días- los forenses a la están analizando- -Solo tenemos que esperar que coincida con alguien- comento entusiasmada -Si es que está registrada en el sistema si hay suficientes marcadores para una correspondencia fiable- suspiro, a me corto toda la felicidad de raíz-...las laceraciones en su cuerpo concuerdan con las de la segunda víctima Aaron Browson- -Eso lo puedo ver claramente- acerco el rostro a las heridas alumbrándolas con una linterna- es extraño que algunas de ellas sean mucho más profundas que otras- -Así lo parecen, van desde los centímetros hasta los 5,8 centímetros en los casos más extremos, puede que el victimario se haya cansado de golpearlo- -O pueden haber sido dos personas- vuelvo a subir la manta hasta la cabeza del hombre. -No hay señales de más individuos en ninguna otra escena del crimen- -Pero coincide con el ataque a Thomas Wester y a las dos personas que vi en la iglesias- -Eso tendría sentido en ese caso- limpia sus anteojos- -Bien si eso es todo, gracias por la información vendré mañana con el café lo prometo- -Si claro lo veré cuando lo crea- suelto una risita saliendo de la oficina. Vuelvo a mi puesto de trabajo a redactar los informes teniendo en cuenta la nueva evidencia encontrada. Paso en esta tarea por casi una hora cuando oigo que llaman a la puerta de mi oficina. -Adelante-la puerta se abre dejando ver a Dylan entrar. -Aeryne tenemos un problema…- suspiro tratando de sacar la frustración de mi cuerpo. -¿Que sucede ahora?- me apresuro levantándome de mi lugar y camino tras él. Me guía a una de las salas de detenciones donde uno de los periodistas que hace unas horas estaba afuera ahora se encontraba detrás de los barrotes detenido. -Encontramos esto en el celular de este hombre- comienza a reproducirse el video donde se puede ver a la víctima más reciente, Thomas Wester, en el cubículo, confesando frente al padre Marcos que planeaba dejar la iglesia ya que se había enamorado de una persona en el vecindario y que esta relación no sería vista con buenos ojos frente a la iglesia. -No lo encontraron- interrumpe el periodista- yo vine a mostrárselos por propia voluntad, no sé por qué me encierran aquí- -¿Cómo es su nombre?- -Vicente Conte, periodista para el Daily Post- -¿Cuándo recibió este video?- -Esta mañana, a las 10:30hs, estaba tomando el desayuno cuando el mensaje de un número desconocido llego a mi teléfono con este video, no reconocí el numero nunca lo había visto, si fuera algunas de mis fuentes tendría la fecha y lugar de entrega del original, nunca me envían nada por mensaje, ya saben que a las fuerzas de la ley les gusta revisar información de teléfonos ajenos- -Muchachos sáquenlo de allí- Dylan toma las llaves de la celda y deja en libertad al periodista, saben cuándo la gente les dice que les hagan caso a los bellos detrás del cuello, esos que te avisan que debes huir del peligro inminente que está cerca de ti? En este caso los ignore, cosa de la que luego me arrepentiría.-Venga conmigo señor Conte- lo hago pasar delante de mí. Atento a todos mis movimientos el periodista me sigue hasta el despacho donde lo dejo acomodarse en la silla frente a mi escritorio.- póngase cómodo por favor, disculpe las molestias ¿puedo ofrécele algo, café o agua?- -No pierda su tiempo con los buenos modales detective, estos no la zafaran de la demanda legal que les hare llegar por haberme metido en esa celda sin razón alguna- -Por favor, entienda que mis oficiales solo estaban haciendo su trabajo, como usted cuando se mete en la vida de la ajena y crea especulaciones sobre situaciones que ni siquiera son reales- contraataco con una sonrisa cínica en mis labios, tomo asiento en mi puesto apoyándome en los apoyabrazos para tener un respaldo en esta situación tensa- pero esas suspicacias no son por las que todavía está en la comisaria- -No… detective…-se toma su tiempo para leer la placa identificadora que se encuentra sobre el escritorio- Detective Wolf, Aeryne Wolf- entrelaza los dedos de sus manos sobre su abdomen. -Básicamente necesitamos de sus habilidades para escribir un artículo en el periódico- una sonrisa socarrona aparece en sus labios claramente mofándose de toda la situación. -¿Está pensando en convertirse al periodismo detective? Aunque tiene las características, bella, manipuladora, arrogante- -Ni en mis más remotas pesadillas señor Conte, pero necesito de su ayuda para comunicarme con el asesino- -A través de mi trabajo…- -Necesito que escriba un artículo que diga explícitamente que el asesino que arrestado, le daré un nombre y apellido, escribirá la descripción física y redactara una confesión que yo misma escribiré- -Esto va contra mis principios detective, estaría mintiéndole al público que me lee a mis superiores en el periódico- -Considérelo una obra de caridad reciproca…déjeme serle honesta Vicente, tenemos víctimas y solo una pista muy poco solida del asesino, estamos estancados la única manera de encontrarlo es presionarlo para que cometa un error. Piénselo como una exclusiva, si logramos atrapar al asesino, le daremos toda la información que usted crea necesaria para escribir un artículo digno de un premio Pulitzer y lavara sus manos de la sangre de cualquier victima que suceda luego de esta entrevista si usted no nos ayuda- queda por unos momentos inmerso en sus propios pensamientos hasta que se levanta de su asiento. -Acepto la propuesta yo me llevo la exclusiva…pero quiero algo más a cambio…- lo veo sin entender mientras estrechamos nuestras manos en un saludo del que no puedo deshacerme-…es lo único que pido a cambio, además de la exclusiva- comenta sin soltar mi mano. -¿Qué es lo que quiere a cambio Vicente?- aprieto mi garre a su mano para demostrar que no tengo terror a esta situación completamente desconocida que recorre mi cuerpo. -Conocer sus más profundas pesadillas- el silencio se aparece en la habitación por lo que parecen largos minutos, la tensión entre los dos es palpable y no hay una pisca de gracia en sus palabras, aclaro el nudo que se forma en mi garganta y vuelvo a mi centro emocional. -¿Cuándo tiene el tiempo para hacer el articulo?- cambio de tema soltando su mano. Como un reflejo instintivo froto mis manos como “limpiando” la esencia de aquel hombre sobre mi piel y vuelvo a tomar asiento dejándolo mucho más alto a mi vista. -Mañana a la noche esta es mi dirección y el horario en el que estoy disponible- toma la agenda un lapicero del escritorio y la anota- no llegue tarde- con un guiño y una sonrosa que deja ver sus perlados dientes sale de la oficina dejando la puerta abierta a su paso, lo sigo con la mirada hasta que lo pierdo de vista en el umbral de salida de la estación. A lo lejos diviso a mi jefe en su oficina con los ojos puestos en el mismo objetivo que yo, Conte, espero que esto nos salga bien, sino no solo arruine mi reputación y la de mi capitán sino también la de toda la comisaria El día siguiente pasa sin mayores avances, logramos detener al falso asesino vendiendo m*******a en el parque a adolescentes, el plan surtió efecto cuando un policía “filtro” accidentalmente la noticia a los medios que como sanguijuelas esperaron toda la mañana para capturar una imagen del nuevo asesino en serie del pueblo, a pesar de esto el verdadero caso sigue en la misma condición por lo que sin más remedio me encuentro preparándome para ir a la casa del periodista. A pesar de ser una visita informal debo ir preparada para cualquier situación, los periodistas son conocidos por ser poco confiables con tal de obtener información para una noticia, estoy seguro que más de uno mataría a su propia madre por una exclusiva. Tomo los archivos creados para crear una buena historia del presunto asesino y me enrumbo a la casa de Vinicio Conte Son las 9:30 de la noche y considerando la falta de vehículos por las épocas invernales que vagan por las calles logro llegar rápidamente por la villa que funciona como morada para este sujeto, es increíble como el salario de un policía le permite gastar todo esto, hay viñas frente a la casa y un sistema de seguridad que hace parecer al lugar una fortaleza Estaciono con un feo sentimiento en el estómago, como si un hueco se estuviera abriendo en el, para dejar solo vacío oscuro y pesado en mi interior, suspiro bajando del auto, debo concentrar mis nervios para poder hacer un buen trabajo y atrapar a este asesino. Llego a la entrada y golpeo la puerta, de roble macizo al parecer, con los nudillos rojos por el frio. Miro el suelo por unos segundos hasta que unos pasos se oyen detrás de la puerta. Siento el vibrar de mi teléfono en el bolsillo trasero del pantalón ero decido obviarlo y seguir para terminar con esto de una vez por todas. Se abre la puerta dejándome ver a Vinicio Conte del otro lado con dos copar de vino para rellenar en la mano. -Buenas noches detective- se hace un lado para dejarme pasar y así lo hago. Camino dentro del lugar para observar el entorno y le sonrío falsamente cosa que el me devuelve en el mismo tono. -Buenas noches señor Conte- se gira dándome la espalda para que lo siga. Esta vestido con una camisa negra al igual que sus pantalones de vestir haciendo juego con sus zapatos de cuero- -Vi en las noticias que habían aprendido al hombre que perpetro los asesinatos- girando mi cuerpo hacia él le paso el archivo del individuo. -Joshua Jackson, drogadicto revendedor de m*******a que pagaba su vicio generando vicio a los demás, es una basura pero no tiene parte en los asesinatos- tomo asiento sobre el sofá de cuero blanco frente a la chimenea de granito azul profundo que mantiene aún las brasas prendidas. -¿No les da vergüenza meter un hombre inocente a la cárcel?- -No es inocente, pero ese no es el asunto por el que vine ¿cómo comenzaremos el artículo?- -Ya tengo un borrador listo, déjeme buscar la laptop y le muestro- -Claro- lo sigo con la mirada hasta que lo veo entrar en una habitación contigua. Me levanto del cómodo sofá caminando de un lado al otro de la gran sala de estar, en la pared norte de la casa hay una gran biblioteca llena de ediciones especiales por lo que alcano a leer, los tomos son impresionantemente grandes y de muy variados temas, economía, historia antigua y contemporánea, política y literatura, tomo uno al azar “Divina Comedia”. -Un clásico de la literatura universal- su voz aparece muy cerca tras de mí, rápidamente me giro con el libro aun en mis manos y me alejo de su cuerpo lo más que puedo sin ser tan obvia aunque el sube y baja de mi pecho seguro que delata mi respiración agitada, nunca escuche que entrara a la habitación, ni siquiera sus pasos a lo lejos volver hacia aquí. -S..si lo recuerdo poco la verdad, casi nada pero sé que fue uno de mis favoritos en el colegio- admiro el exterior del libro antes de devolvérselo- por lo que veo también fue un favorito aquí, tuvo un buen uso.. las paginas están gastadas, es un libro de la vieja escuela, tapa de cuero, cocido a mano. -Lo fue, aun hoy lo es, mi padre me lo regalo, un regalo de mi madre para su cumpleaños, aunque mi padre ya lo sabía de memoria a ella le gusto la vejes e historia que contenía el libro en sus hojas amarillentas y por eso se lo regalo- -La entiendo, mi madre tenía los mismos gustos con respecto a los libros- -Lo sé- murmura muy para sí mismo devolviendo el libro a su lugar. -¿Que dijo?- -Yo solo...digo que las madres tienen esa costumbre a atesorar viejos momentos, por su parte mi padre me encargo el libro para atesorarlo como mi madre hubiese querido y continuar con su legado- -¿Su legado?- -Claro, él quería que yo lo tuviera, mi abuelo tenía su propia edición de este libro y cuando mi padre perdió la suya mama le regalo la otra, para que continuara el legado de este maravilloso libro, así es que mi padre me lo paso a mí en su lecho de muerte con la promesa de continuar con el- -Eso es impresionante- comento perpleja. -Lo es ¿ya podemos comenzar?- señala la mesa a mis espaldas donde descansaba la laptop. -Claro vamos- volvemos al sofá para comenzar el articulo-
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