ella pregunta que hago ahí, sin en cambio yo no respondo y me adentro al departamento, cerrando la puerta con el pie. Ella retrocede por instinto, mientras yo me acerco mas a ella. cae al sillón y yo me subo encima de ella, forcejea conmigo, hasta que logro poner, sus brazos sobre su cabeza.
— Suéltame Alejandro y vete de aquí. — dice tratando de sonar serena, pero su cuerpo me dice otra cosa, si más me abalanzó a sus labios, a esos labios que he extrañado en estos días.
Ella comienza a forcejear conmigo, pero poco a poco responde a mi beso, extrañaba esto. Comienzo a devorar su boca, a pasar mis manos por su hermoso cuerpo, mientras que ella pierde sus manos en mi cabello. Arranco su pequeña blusa de seda, dejándome ver sus hermosos senos que no dudo en saborear, un pequeño gemido sale de su boca, al sentir mi lengua en ellos, y eso es música para mis oídos.
La hago mía, una y otra vez, sin sentirme saciado de su cuerpo, aún así, terminamos profundamente dormido en sus brazos, como siempre lo hacía y es la mejor dulce sensación de mi vida.
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Aitana.
Creo que el sueño de anoche fue... Esperen, eso no fue un sueño ¿verdad?
Abro mis ojos de golpe y con algo de miedo giro cabeza a mi lado izquierdo, ver la cara de Alejandro profundamente dormido me da un golpe fatal a la realidad.
Tuve sexo con él, yo... El arrepentimiento llega a mi. Me levanto de la cama tratando de no despertarlo, lo único que quiero es salir de aquí, esto no estuvo bien, me deje llevar por lo que siento, él es un hombre comprometido y mañana se va a casar.
Busco mi ropa en una de las cajas y sin hacer ruido salgo de la habitación, me cambio como puedo, y ruego a dios poder conseguir un taxi a estas horas, necesito salir de aquí, a como de lugar. Después de cambiarme tomo las llaves y salgo del departamento, con el corazón mas abatido que nunca.
Son las cuatro de la mañana y es como si e mismo cielo me ayudara, pasa un bendito taxi frente a mi y sin pensarlo dos veces subo a el.
Llego al edificio de mi amiga, llego al departamento y trato de entrar, haciendo el menor ruido posible, pues Lisa no es de sueño pesado. Voy a la cocina por un vaso de agua y ambas nos sustamos al vernos.
— Santo Dios Tany, me asustaste. Creí que. Espera ¿tú que haces aquí? — pregunta, cayendo en cuanta que yo debería estar en el departamento en este momento.
— Yo... Creo que acabo de meter la pata, hasta el fondo, Lisa cometí un error y aunque no me arrepiento del todo, no quise quedarme ahí. — digo y ella me mira sin entender.
— ¿De que hablas Aitana? No te entiendo. — dice ya con tono preocupado.
— Anoche. Anoche llegó al departamento Alejandro, yo ni quería en un principio, pero mi tonto corazón le ganó más que a la razón y terminamos en. En. — Lisa lleva sus manos a su boca sorprendida. Después se acerca a mi para abrazarme.
— Míralo por el lado positivo. Ya se despidieron, porque estoy segura que después de esto no querrás volver a verlo. – dice y asiento.
— No debí hacerlo, el se casa mañana, te das cuenta de esto. — digo un tanto desesperada.
— Lo sé Tany, miralo de esta forma, es como si tu fuiste su despedida de soltero. — dice queriendo ser graciosa, pero realmente no le veo la gracia.
— No digas tonterías Lisa, esto es serio, el ya es un hombre comprometido y le fue infiel conmigo yo, yo sabía que el esta comprometido y aun así me metí con el, soy de lo peor.
— Aitana, tranquilízate. No eres de lo peor porque lo amas, y el a ti, las cosas no se dieron como deberian, porque él se va a casar, pero ustedes dos se aman, lo único que yo te puedo decir es que guardes esto como un bonito recuerdo, y no te lamentes de nada, lo echo, echo esta y no hay vuelta atrás. — creo que si necesitaba a mi amiga en este momento.
— Lisa. ¿Puedes ir tu a encargarte de mis cosas? — pregunto y ella asiente.
— Sí, no te preocupes, yo me haré cargo de eso, ahora ve a dormir, que lo necesitas. — asiento y le doy un abrazo a mi amiga.
— Gracias por todo Lisa, no se que haría yo sin ti.
— Para eso somos las amigas, para apoyarnos la una a la otra, además sabes que te considero mi hermana. Así que no me agradezcas nada, que estoy segura que si yo estuviera en tu lugar, harías lo mismo por mi.
Le doy otro abrazo y después de darle nuevamente las gracias me voy a mi habitación. Trato de dormir de nuevo, pero no puedo, no mentiré la culpa me esta empezando a embargar, trato de hacerle caso a las palabras de mi amiga, porque en algo tiene razón, yo todavía lo amo, y no quiero hacerlo, tengo que olvidarme de él a como de lugar y tal vez lo que necesito es irme de aquí.
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Alejandro.
Despierto, poco a poco dándome cuanta que aún sigo aquí, en la habitación de Aitana. No fue un sueño, de verdad la hice mía de nuevo, pero mi ceño se frunce al verme solo en esa enorme cama.
La busco con la mirada y no hay ratros de ella, l habitación está totalmente vacía, solo veo cajas en algunos lados lo cual me causan intriga.
Me levanto y busco mi ropa, me visto y salgo de la habitación. Mi mirada recorre todo el lugar, esta todo vacío, ya no están los cuadros, de su madre o los de ella, s**o a la sala y hay más cajas, en la cocina es lo mismo todo esta empacado ¿Qué demonios está pasando? Me pregunto a mi mismo.
La puerta es abierta, dejándome ver a la amiga de Aitana, la cual me mira sorprendida.
— Disculpe, creí que ya se había ido. — dice, dándome cuenta donde esta Aitana en este momento.
— ¿Por qué todo esa empacado? — me mira sin expresión alguna y creo que sin ganas de decirme lo que está ocurriendo.
— Es algo que no creo le interese, ahora si me disculpa tengo muchas cosas, así que le pido que se retire. — dice un poco altanera.
— Lisa no me faltes al respeto, soy tu jefe...
— Sí, es mi jefe, pero no estamos en la oficina, y no le estoy faltando el respeto, simplemente le dije que se marche, en unos minutos vendrán por todo esto, y no quiero que nada me interrumpa.
— ¿Dónde está ella? —§ preguntó un tanto desesperado, al ver lo que aquí está pasando.
— Le diré algo señor con el debido respeto. ¡Deje a mi amiga en paz! Le recuerdo que usted se casa mañana ya tuvo su aventura, ahora sea feliz con su esposa y déjela ser feliz a ella, busque el lado bueno de todo esto, y recuerde que por algo pasan las cosas, usted no es para mí amiga, así que déjale ya, suficiente tiene con esto como para que usted siga mortificandola. — debo reconocer que esta chica defiende bien a Aitana.
— Entiende que la amo, no puedo alejarme de ella... — su risa interrumpe lo que iba a decir.
— Señor, si la amara como dice, no hubiera hecho esto, no se hubiera comprometido y no estuviera a punto de casarse, ya no se lamente por las decisiones que ha tomado, y enfrente las como son, usted mañana se casa, hará su vida, entonces deje que ella lo haga también, póngase a pensar quien pierde más si sigue buscándola. — me ha callado la boca, lo reconozco. Ambas tiene razón, esta sociedad no dirá que he sido yo quien la busca, si no al revés y la que saldrá mal es ella y es lo último que quiero que pase.
Ya no le digo nada y salgo del departamento, después investigaré que esta pasando aquí.
Llego a casa y me tumbo en el sofá, cierro mis ojos y las imágenes de anoche me golpean como un torbellino, al igual que las palabras de Lisa.
Me levanto de sofá y me voy a mi habitación por una ducha, tengo que ir a la oficina.
No se cuanto tiempo ha pasado, desde que llegue aquí, la mujer que dice ser mi madre, solo me est martirizando con todas las cosas para la dichosa boda de mañana.
— Alejandro, te estoy hablando, hazme caso por favor...
— ¿Qué más quieres de mi? Dime porque no entiendo. — ella me mira sorprendida, aun no se acostumbra a como le hablo ahora.
— ¿De qué hablas? Solo te estoy diciendo de los preparativos de la boda, no te estoy diciendo nada más, la organizadora se lucio de verdad, con todo lo que me dijo que hará, nuestro jardín quedará espectacular, digno de mi hijo, es una lástima que tu padre no esté con nosotros.
— Gracias a dios. — le respondo y ella frunce su ceño.
— Alejandro...
— Alejandro ¿Qué? Ya estoy harto de todo esto, y créeme cubo te digo que mi odre, estaría y se sentirá decepcionado de ti, cuando despierte, y sepa lo que hiciste o que, acaso creíste que no me daría cuenta.
— No... No se de que hablas. — dice finjidamente.
— Será mejor que te vayas Gabriella, déjame solo, y sientete feliz, por arruinarle la vida a tu único hijo. — ella se va y yo me vuelvo a perder en mis pensamientos.
Mañana me uniré a una mujer que no amo, que no conozco, y que no quiero conocer, aun si haré lo que prometí, aunque eso me lleve a la desgracia, pues con esto perderé l verdadero amor de mi vida, pero no me queda de otra que afrontar el destino que yo mismo me causé. Espero que en un tiempo no muy lejano pueda volver a encontrarme a Aitana y para ese tiempo ambos estemos libres, para así poder ser felices como siempre debió ser.
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Eloisa.
Mañana será el gran día, mi suegra me ayudó a buscar el vestido perfecto para mi, y aunque hay una parte de mi que no está completamente a gusto con esto, hay otra que si, daré todo de mí para conquistar el corazón de Alejandro, no me importa cuanto tiempo me lleve, o que me haya hecho firmar ese estúpido acuerdo donde especifica que en un año nos divorciaremos, y que dormiremos en habitaciones separadas, aunque me da gusto saber que el no noto la cláusula que le puse, después de todo no es tan listo o simplemente yo me supe aprovechar de la situación.
Si, tal vez pensaran que soy una tonta, pero la verdad no me importa, por amor se pueden cometer locuras, y yo estoy enamorada de ese hombre que mañana será mi esposo, es un sueño hecho realidad.
Estoy en casa de mi suegra, me pidio que hoy durmiera aquí, me dejo en la habitación que era de Alejandro. Y ver todas estas cosas de él, me llevan al tiempo que estuvimos en la escuela, bueno en la universidad.
Suspiro de solo pensar lo que pasará adelante, me dejó claro que en público seremos la pareja perfecta, demostraremos que de verdad estamos enamorados, pero en casa las cosas serán totalmente diferentes. Supongo que ya después pensaré como acercarme a él.
Dejo de pensar en eso y me voy a dormir, no puedo desvelarme, mañana debo lucir radiante.
•••
La casa está vuelta loca literalmente, la servidumbre negra y sale al jardín, no me han dejado ver nada aún, y en estos momentos unas personas me ayudan a quedar hermosa más de lo que soy, mi suegra me pidió que no saliera, me dijo que quería que fuera una sorpresa, pero que me encantará como quedara el lugar.
Estoy ansiosa. Ya todo está listo y yo también, mi corazón late al mil por hora, quiero ver a mi prometido en ese altar, donde yo le jurare que lo amare por siempre.
La puerta es tocada y mi padre entra, al verme sonríe y si no lo conociera dijera que esta apunto de llorar.
— Te ves hermosa mi amor. Te pareces mucho a tu madre. — me dice, dejándome un poco desconcertada, pues desde que mamá murió, él nunca la había mencionado.
— Se que no he sido el padre que tu querías, he sido injusto contigo, pero soy seguro que ahora serás feliz. Sé cuanto amas a Alejandro y ety seguro que el pronto se enamorará de ti, eres una gran mujer, eres dulce, comprensiva, ustedes dos están echos el uno para el otro, se feliz hija mía, se feliz así como yo lo fui con tu madre, así que vamos a fuera que ya tu futuro esposo te espera.
No puedo emitir palabra alguna. En todos estos años, creí que mi padre me odiaba ya que no me demostraba amor, pero ahora, ahora el me ha dicho esas cosas tan bonitas, que lo único que quiero e este momento es llorar, pero no puedo, no puedo arruinar mi maquillaje.
Ambos salimos de la habitación, y vamos rumbo al jardín, ne gusta como se ve desde aquí, ni suegra se lucio con todo esto.
Espero, que las palabras de mi padre se cumplan algún día, estoy feliz porque con esta boda, no solo conseguiré estar al lado del hombre que amo, si no también me ha acercado al mi padre también.