Aitana. Salí de esa oficina casi que corriendo, mi jefe me pone nerviosa, muy nerviosa, su intensa mirada me causa escalofríos desde ese día que lo conocí me di cuenta de eso. Aun así agradezco que me haya dado la oportunidad de seguir trabajando y más que ya no me hizo preguntas. Regreso a mi lugar, Dina me sonríe al ver el papel que traigo en la mano. — Sabía que lo conseguirías. — menciona orgullosa, lo cual me hace sonreír. — Todo fue gracias a ti, sin tu ayuda no estaría aquí. — le respondo agradecida, pues ella fue la primera en darme la oportunidad. — No tienes nada que agradecer, tu supiste aprovechar esa oportunidad. — asiento a sus palabras. — Gracias Dina, por cubrirme. — niega con la cabeza. — No es nada, me iré que tengo trabajo que hacer. — sale de mi campo de visión y

