Aitana. ¿Cómo le hice para llegar a mi casa? Ni siquiera yo misma lo se, solo se que en mi mente resuenan las palabras de mi jefe, — Usted me gusta. — una y otra vez. ¿Es que como le puedo gustar a mi jefe? No hice nada para gustarle, él de seguro debe estar confundido, si eso es. trato de pensar en eso, en que mi jefe solo esta confundido y nada mas. Lisa llega unos minutos después que yo, al verme en la sala, corre a abrazarme. — Maldito viejo desgraciado. que bueno que tu jefe lo puso en su lugar. — dice revisando mi mano, la cual no puede ver bien, debido al vendaje que traigo puesto. — ¿Te duele mucho? — pregunta preocupada y yo niego con la cabeza. — No, en realidad no me duele, ni arde, seguro es por la anestesia local que el medico puso para suturarme, mas al rato veremos. — r

