Después de escuchar sus palabras llenas de desesperación y tristeza, algo en mí se resquebraja. Lo siento en el pecho, justo en mi corazón, como si al oírle éste se rompiera y una pequeña parte me lastimara por dentro. Ámbar; mi resplandeciente Ámbar; mi invencible, poderosa y dura Ámbar se derrumbó, y yo percibo una inconmensurable sensación de desasosiego. Será la primera vez tras muchos años de amistad que nos vamos a separar. Es la primera vez que la veo decidida a dejar atrás su ciudad natal, sus ambiciones y su vida en Washington, para renacer de sus propias cenizas lejos, muy lejos de aquí. Quizá no hemos sido conscientes de que ésto es la gota que desbordó su vaso; que lo que necesita es distanciarse de aquello que poco a poco, está convirtiéndola más que en una mujer empod

