10.

960 Palabras
Narra Nancy. Tiempo atrás. Mis pasos de baile se encargan de darle ánimo al  espacio. Voy de la cama a la cocina, de la cocina al balcón, del balcón a la cocina y así. La música me ayuda a olvidar que me siento triste, porque en serio considero a David como un verdadero amigo y dentro de poco ya no estará. Suspiro bajándole volumen a la música de Guaco porque escucho que tocan la puerta, y en cuanto asomo mi cara por el ojito puedo ver a un par de chicos, vueltos nada, riéndose y haciéndole mofas a las plantas. Son Oliver y Alexandru. —¿Saben qué hora es? —Las tres de la mañana —Suelta Oliver en el mismo tono que la canción. Lo cual provoca que Alexandru ría fuerte. No puedo evitar reír un poco, pero me enserio al recordar las condiciones en las que han venido a mi departamento ¡A las once de la noche! —Entren, borrachos. Bufo al ver que caen tendidos: Oliver en mi sofá y Alexandru hace un esfuerzo sobrehumano para acostarse sobre el mesón de la cocina, con la boca abierta. —¿Desde cuándo toman? —Desde que el sol se escoooondió, y la luuuuna salió, caraaamelito, hip... En serio, en serio ¿Cómo nos enamoramos de ese loco? —O sea desssde las… seisss de la talde —Explica nuestro amigo. Me apuro en intentar convencer a Alexandru para que se acueste en otro lugar que no sea el mesón y éste se queja tanto que se me hace muy difícil moverlo. —Voy a llamar a Scarlett, necesito ayuda —Les digo, pero Alexandru de un manotón hace que mi teléfono caiga al piso —¡Coño e’ la madre! Oliver ríe tocándose el estómago y levanta un poco su cuerpo para terminar vomitando sobre la mesita de vidrio; hago una mueca de asco y cierro los ojos cuando ya he tomado el teléfono verificando que está en perfecto estado, para marcarle a Scarlett. Y ella no tarda nada en responder que vendrá cuando le digo lo que ocurre. —Le diré a papá que le preste el coche a David para que me lleve, dame media hora. Y cuelga antes de que me retracte. Oliver está borracho, y David viene hacia acá. Mala combinación. Rasco mi cuero cabelludo al ver el desorden que han formado en tan solo unos minutos y voy al baño para buscar las cosas y limpiar lo que Oliver ha vomitado, luego de que pues, me colocara una camisa cubriendo mi nariz. —¡Ni se te ocurra! —Le exijo a Alexandru. Él se tapa la boca enseguida haciéndome correr en busca de una cubeta para dársela. Y cuando ya me encuentro preparando un café bien cargado, mientras ambos están dormidos, con Alexandru en el mesón aún, suena la puerta. Corro para abrir y mi amiga trae unas bolsas consigo, y detrás de ella está… David con el ceño caído. —Gracias —Les digo. Scarlett rueda los ojos. Sé que no lo hace por mí, lo hace por el chico alcoholizado llamado Alexandru que ha sido su razón de vivir desde nuestro cuarto año, y porque ya no sabe qué hacer para que él deje la manía de tomar todos los fines de semana. —¿De dónde saca dinero para beber tanto? —Acuérdate que trabaja por internet, le pagan en dólares —Le recuerdo a David. —Y arrastra al otro idiota también —Susurra Scar refiriéndose a mi novio y la miro feo. —Es mí idiota. —Y no lo discuto, pero están grandecitos ya para esta vaina. No pueden pretender que cada vez que se les dé la gana de tomar, tengamos que ayudarlos a curar la resaca. —Bien, ¿qué hacemos? —Inquiere David, cruzándose de brazos. —Espera que despierto al mocoso éste y nos vamos —Responde ella, para luego tumbarle una bolsa de hielo a Alex en… ¿el abdomen? Para no ser más específicos. Alexandru grita despertándose y maldice bajito cuando ve a Scar y luego me regala una mirada asesina a mí, la cual evito moviéndome hacia mi chico; tomo asiento en el sofá y coloco su cara en mis piernas mientras le acaricio el cabello sudado. Es tan hermoso hasta con esa cara pálida. Él sube los parpados dejándome ver sus ojos verdes y sonríe subiendo un poco el rostro para que le dé un beso, y lo hago. Lo beso aunque huela a alcohol y haya vomitado. —¡Qué bello, chicos! ¿Me puedo largar? —Escucho la voz de David. Oh no, otra vez no. —Hip ¿Qué ha-ce ese ti-po aquí hip? —Oliver se para tambaleando y lo vuelvo a sentar sin hacer mucho esfuerzo. —David ya se va —Le hago saber. Mi corazón palpita rápido. —Muévete Scarlett —Le susurra David mientras ella lucha para bajar a Alex del mesón, entonces David la ayuda y juntos comienzan a bajar al chico. Oliver se queda sentado con la vista fija en algún lugar mientras ayudo a los chicos con Alexandru y Scar me dice que en la silla me ha dejado unas cosas para la resaca de mi chico y le agradezco; pero me da un pinchazo en el pecho la actitud tan distante por la que opta David. ¿Qué esperabas? ¿Qué se vistiera de blanco para casarlos y les lanzara arroz? Ya no me gusta estar molesta con él… es decir: la noticia que me ha dado ésta mañana me hizo pensar en muchas cosas, y una de esas es que lo quiero, valoro su amistad. —¿Amor? —No te merezco, Nancy...
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