15.

959 Palabras
Narra Nancy.  Años atrás. —Pues me esconderé si sigues presumiendo que has ido dos veces al parque y yo no... —Con mi teléfono entre el cachete y mi hombro le hablaba a Oliver mientras me colocaba el pantalón escolar. —No aguantaría más de dos días sin verte... —Casi susurró. Mi corazón se aceleró aunque no era extraño que él fuera cariñoso conmigo. Quería pensar que se debía a que nunca había tenido una amiga, y entre tantos hombres, de alguna manera me consideraba como su hermana aunque... jamás lo había mencionado. La cuestión con Oliver se trataba de ser realista. Aunque me hiciera sonrojar y sentir incomoda de vez en cuando yo no quería hacerme falsas ilusiones porque simplemente: Oliver era un mujeriego en potencia. —Por supuesto que no, cachorrito —Escuché un suspiro del otro lado pero no quise darle  importancia —Estoy terminando de alistarme, nos vemos allá. Colgué la llamada después de escuchar un bufido, y extrañada por su falta de palabras me concentré en terminar de vestirme. Luego desayuné mi arepita, sola ya que mamá llevaba a Carol a la escuela y papá trabajaba, para después recoger mis cosas y salir de casa. En el camino comencé a pensar en la probabilidad de que Oliver pudiera enamorarse de mí, pero esa idea se esfumó al pensar que él jamás me había hablado sobre estar interesado en el amor. —¡Hola! —Saludé con evidente sorpresa viendo a Scarlett junto a David camino a la secundaria. Mi molestia respecto a Scarlett se había ido cuando Oliver en un comentario el día anterior había dicho “Esa chica es el tipo de Alexandru”. Y una de sus buenas cualidades era que no podía ser capaz de coquetear con una chica que podía llamar la atención de su mejor amigo, así que al menos con eso me sentí tranquila. Mi mente maquinó con rapidez que probablemente David se había quedado en casa de Scarlett ya que nuestras casas estaban solo a una cuadra de distancia. Oculté mi sonrisa y me sentí incomoda al ver la mueca que Scarlett hizo al verme. De verdad, me sentí  tan mal que solo me di vuelta y seguí caminando. —¿Nancy? —La voz del chico me detuvo —¿Qué tan bueno es el equipo de futbol allá? Sonreí al la imagen de Oliver jugando llegar a mi mente, porque ¡Carajo! Se veía extremadamente guapo sudado con su cabello pegado en la frente y jadeando... Okay, tal vez me estaba yendo más allá. Así que le respondí afirmando, pero al mismo tiempo cuestionando el porqué de su pregunta. —Eres novia de Oliver y amiga de Alexandru, ellos son los mejores allí... —Oliver y yo no somos novios... Sabía que me había sonrojado por ello, por lo tanto, intenté sacar de mi mente la idea de que todos pensaran que realmente ese guapo ojiverde y yo estuviéramos saliendo. Así que mientras charlábamos rumbo a la secundaria, con sonrisas y piropos de Scarlett respecto a mis uñas rosas, llegamos finalmente a la secundaria. Me había parecido agradable aquél momento, obviando el hecho de que David no dejaba de mirarme, pues Scarlett parecía ser la misma chica dulce e ingenua que había visto años atrás. Pero me había dado cuenta que estaba de amiga con Josefina, y eso no me gustaba para nada. No podía imaginar la cantidad de cosas que le estaría diciendo sobre mí, entre ellas puras mentiras en modo venganza. —¡Destellito! —Alexandru me recibió con los brazos abiertos por lo que corrí hasta él abrazándolo con fuerza —¡Fuimos al parque de nuuuu-eee-voo! Le di un golpe en la tetilla, él se quejó. —La violencia nunca es buena, mata el alma y la envenena —Comentó Oliver apartando a nuestro amigo para apacharme él, haciendo que mi corazón se alterara, como siempre. —¿No es... “La venganza”? —Cuestionó Alex y Oliver se alzó de hombros causando que riéramos por sus ocurrencias. Oliver era un caso perdido. —Como sea, ven, que te quiero enseñar algo... —En cuanto Oliver me tomó de la mano halándome a algún lugar, no pude evitar sentir mi cuerpo erizarse por el contacto. Miré a Alexandru y este se despidió con una sonrisa mientras nos veía alejarnos. Y cuando ya estuve en un lugar fuera de estudiantes y profesores, específicamente el espacio en donde el conserje guardaba sus cosas, suspiré. —Hey... —Su voz frente a mi había sonado un poco ronca y eso mandó una corriente eléctrica a mi cuerpo. —¿Quepa? —¿Crees que soy buen actor? —Tenía un gesto preocupado. Aunque no era la pregunta que anhelaba algo dentro de mí, sonreí mientras asentía. Jamás lo había visto actuar, pero tenía fe de las cosas que se propusiera. —¿Por qué lo preguntas? —Porque quiero inscribirme para el papel de Basilio, el rey de Polonia en la obra de teatro que quiere hacer la secu. Reí un poco. Y no porque me pareciera graciosa la obra sino que no me imaginaba a Oliver vestido con túnica y maquillaje de viejo. —¿Sería ridículo? —Cuando alcé mi vista recuperándome de la risa esta aumentó al verlo con una peluca blanca en la cabeza. Un par de segundos después ambos nos encontrábamos riendo. Sin embargo, cuando por un impulso mi mano viajó a su cabeza para quitarle esa horrible peluca, mi respiración se pausó. Oliver estaba mirándome fijamente mientras me pegaba con delicadeza a su cuerpo. Nuestras respiraciones se agitaban y nuestros ojos viajaban a los labios del contrario queriendo romper aquella línea de amistad.
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