Narra Nancy.
Años atrás.
Supe que sería fácil no tener comunicación con Oliver cuando al verme por tres segundos desvió la mirada.
Bien. No sabía las razones por la cual él no quería enfrentarme, pero yo sí las tenía claras, y aunque me doliera, no iba a desistir de ello.
Me humillé suficiente con haberle dicho un “siempre lo he querido”. No quería humillarme más.
—Qué mal te sienta el despecho, amiga mía —Roselyn, a penas entramos al aula, me atrapó —Ahora sí me vas a decir lo que no quisiste decir delante del par que no ha llegado.
Relajé los hombros y tomé asiento al final del aula, consiguiendo que las demás integrantes del equipo de Voleibol hicieran lo mismo. Formaron un círculo a mí alrededor.
—Oliver me besó...
—¡Ay no puede seeeeeeeeer! —Catalina gritó. Los demás nos vieron —Perdón, mami, es que los shippeo.
Exhalé cuando noté que los terceros a la conversación se concentraban en lo suyo.
—Pero me dijo: “esto nunca pasó”
—Ohhhh —Todas hicieron una mueca triste.
—Eso es... —Roselyn quiso opinar pero Mónica la interrumpió.
—Muy hijodeputa, sí.
—Descarado —Habló Franchesca.
—Sucio —Agregó María de los Ángeles.
—Perro —Se cruzó de brazos Catalina.
—Una rata inmunda —Completó Roselyn —Nunca me ha caído bien. Sabía que era esa clase de chico.
—Oh sí, muy diferente a David que se la pasa ahora con él ¿no? —Mónica habló con evidente molestia. Yo alcé una ceja algo desorientada.
—Oye Mónica, ¿cómo es que eres nuestra amiga? —Inquirió Catalina —Mami a ti te cae mal todo el mundo.
—Claro que no. Solo ellos dos.
—Pero sí, David es diferente —Roselyn no dio su brazo a torcer —Y además es muy guapo.
¿Cómo es que últimamente todo comenzaba a girar de alguna u otra manera alrededor de David Valderrama?
—Es muy cogible —Dijo María de los Ángeles —No más que Felipe pero...
—Oye por cierto... —Franchesca habló —¿Qué onda con Felipe? ¡Los vi irse juntos ayer!
Lentamente vi cómo la conversación principal se perdió y agradecí por ello, aunque en el fondo quería que...
—Demuéstrale de qué estás hecha —Roselyn me sonrió y le sonreí devuelta viendo cómo todos se ordenaban por la llegada del profesor.
Eso que ella me dijo era lo que iba a hacer, aún no se me ocurría cómo. Pero de alguna u otra forma lo iba hacer.
Un par de horas más tarde, cuando el timbre sonó y las chicas dijeron que me esperarían para comer juntas, me achanté en el aula para poder sacar mi teléfono un momento ya que no estaba permitido tenerlo en las instalaciones para avisarle a mi madre que estaba bien, pues me había cuestionado demasiado sobre mi bienestar.
Sin embargo, para mi desgraciada sorpresa, al enviar el mensaje y alzar la vista, me encontré con una mirada para nada agradable.
—Así que te parece bien quitarle el novio a las demás ¿eh? —Josefina, con su voz chillona, botaba fuego.
No voy a negar: me asusté. Porque era la primera vez que la veía tan molesta. No obstante, traté de relajarme porque sabía que ella no estaba enamorada en lo más mínimo de Oliver, puesto que sus gustos siempre tiraban a chicos como Alexandru.
—¿Le dices novio al que solo te tendrá por una temporada? —Sonreí —Pobrecita.
—¿Te crees muy perfecta Nancy? —Se sacudió hacia delante haciéndome retroceder.
Vi a David en la puerta parar a una Scarlett que se veía urgida por detener lo que fuera que fuese a pasar. Mientras que, yo, me cuestionaba qué rumbo quería que eso tomara.
Conocía una gran parte de la vida de esa chica de cabello rubio teñido. Sabía que detrás de sus chismes y sus ganas de estar presente en todo se debía a la poca autoridad o voz que tenía en su hogar, puesto que al estar con cinco pequeños encima no había mucho que opinar.
Josefina era una adolescente frustrada, sin padre, sin verdaderos amigos por sus constantes ganas de querer dominar todo y sin el amor del chico que una vez en lágrimas me dijo: “Es la única elección que quiero tomar.” Aunque estuviera muy joven, y pudiera sonar como un capricho, ese era uno de sus sueños el cual no había podido cumplir.
Así que simplemente: sentí compasión por ella.
—No lo soy, Josefina, tú más que nadie lo debes saber. No creo que hayas olvidado el tiempo en el que fuimos amigas, lo cual, también me hace saber que tú tampoco lo eres —No aparté mi mirada de su rostro algo pálido —Josefina... por muy envidiosa y rencorosa que seas tampoco mereces el trono que crees tener ahora.
Parpadeó muy cerca de mí, me mantuve inmóvil —Nancy la bondadosa ¡Qué lista! ¿Así es como lograste engatusar a mí novio para besarlo ayer? ¡Desgraciada! ¡Me dijiste que no eras de esas!
Titubeé viendo de reojo al par en la puerta que parecían sorprendidos.
¿Cómo carajos se había enterado? ¡Estúpido Oliver de pacotilla!
—Tú no estás molesta por Oliver —Dije más que segura. Ella arrugó la frente. Algo más pasaba pero no tenía idea de qué.
—¡Hey, muchachos! ¿No están en receso ya?
Josefina bufó y tras darme una sonrisa mordaz se giró —Sí, profe, lo que pasa es que venía por mí cooler y encontré a mi compañera Nancy husmeando en mi mochila.
De inmediato me arrepentí de haber sentido compasión por esa... arhg.
—¿Es cierto, chicos? —El profesor miró a David y a Scarlett.
Mi corazón latió rápido.
David iba a negar.
—Sí, nosotros la vimos —Dijo Scarlett.