Narra Nancy.
Tiempo atrás.
En cuanto bajo del bus y mi mirada se enfoca en encaminarme al departamento diviso entre la multitud a Scarlett junto a David, por lo que sonrío hasta llegar hasta ellos.
—¡Buuu!
—Ahhh —Gritan ambos abrazándose. La escena, nos causa tanta gracia que me hace soltar mis típicas carcajadas.
—Miedosos —Les acuso, metiéndome entre ellos recibiendo un beso de ambos en cada uno de mis cachetes.
Aunque el beso de David se extiende un poquito y eso hace que me sonroje, lo sé.
—¿En dónde estabas metida, amiguita? —Scarlett dice cuando ya hemos subido las escaleras y los dejo pasar a mi humilde morada.
—Por ahí —No tengo ánimos de explicarles de dónde vengo y porqué. Puesto que me tiene débil la imagen de María al enterarse de que su hijo ha intentado quitarse la vida.
—Que conste que sabía que no estaría, por eso aquí estoy —Agrega David.
Asiento con una sonrisa nostálgica —Tal parece que necesita desahogarse con sus amigos.
—Eso es bueno ¿no? —Inquiere Scarlett —Digo, es mejor eso a que no hable con nadie.
Ambos toman asiento en el sofá en donde por primera vez Oliver me ha dejado tener el control s****l y sonrío para mí misma.
—¿Hace cuánto habrán salido? —Pregunto, mi amiga alza los hombros. Me fui al medio día, ya es tarde-noche y Oliver no se preocupó en dejar nota ni mensaje.
Trato de no pensar en que no me necesita y exhalo.
—¿Café con leche? —Ellos asienten.
—Estem... —Scarlett se aclara la garganta y me giro después de poner a calentar el agua —David tiene algo que anunciar.
—¿Ahm David? —Levanto una ceja sintiendo una extraña sensación en mi pecho.
David se levanta y mirando el suelo se acerca, apoyando sus codos del mesón para después mirarme.
No hace falta que diga nada, lo he entendido.
—Ya te vas... —Digo bajito, evitando ese nudo en mi garganta.
—No ahora mismo —Sonríe —Pero será antes de que finalice el año, mucho antes.
Asiento arrugando el entrecejo —¿Y tienes pensado volver?
—Si me va bien no —Veo que traga hondo y con una sonrisa apagada giro sobre mis talones para ver si el agua ha hervido; pero la verdad es que lo hago para que no escuche el gemido causado por no poder soltar mi sollozo.
Culpo a Oliver por hacerme tan sensible.
Si siempre me cayó algo mal David, y nunca quise su amor y hasta me irritaba recibir su cariño ¿por qué tiene que dolerme ahora? ¿Por lo que he dicho antes?: porque valoro su amistad ¿no? Sacudo la cabeza tratando de no causarme dolor de cabeza por pensarlo.
El silencio es nuestra compañía por varios minutos. Y cuando me acerco a ellos con una bandeja de tostadas y el café con leche espero que cada uno tome el suyo y suspiro.
—Pues salud para que tu camino este lleno de éxitos —Alzo la taza con café.
Los chicos sonríen y chocamos las tazas haciendo el ruidito típico de vidrio con vidrio.
—A ver pero... eso no es lo único que tenemos que decirte —Dice Scarlett, llevando su despampanante cabello n***o hacia atrás para tomar el café.
Qué monada, pienso. Siempre ha sido tan delicada... con todo. Sonrío.
—¿Que tú también te vas? —Río ante la idea que me causa pánico; pero mi risa se apaga al ver sus rostros serios —No me jodan.
Ambos se ven haciendo un serio gesto y eso hace que mi corazón se rompa ¡No puede ser! ¡Me voy a quedar sola! Bueno... aunque tengo a Oliver y... ¿no es lo mismo que estar sola?
—Cómo crees que voy a mamarte gallo —Scarlett niega y puedo ver cómo empieza a temblar su pecho hasta que suelta una carcajada que es acompañada por David.
Idiotas.
—No, no piensa irse, no todavía —Aclara David hundiendo la tostada en el café.
—Pero verás...
Los toques en la puerta me sobresaltan, pero las voces detrás lo hacen aún más.
Oliver no había consumido alcohol desde aquella noche en la tuvo su primera recaída.
—No puede ser... —Scarlett respira profundo apretando los puños.
Ella me había contado que desde el día que Alexandru fue a casa de Oliver después de que atentara contra su padre, se prometió no ingerir alcohol para estar sobrio para cuando su mejor amigo lo necesitara.
—No puede verme aquí —Dice David con postura tensa —No será bueno.
—No... —Mi amiga habla mientras sus mejillas ya están bañadas en lágrimas —Conozco ese tono, y hasta aquí llego yo.
Cierro los ojos con fuerza y sé a lo que se refiere, por eso, la molestia revolotea en mi cuerpo tentando con sacarme de mis casillas.
No quiero que esto pare mal porque me molesta en demasía haber confiado en la fuerza de voluntad de Alexandru, pero no sé si me pueda controlar.
Me paro temblando por la rabia que ha crecido en mí.
Confié en Alexandru.
Confié en Oliver.
¿Y qué era lo que estábamos escuchando? Dos chicos borrachos. Dos chicos a los cuales solo les importa su maldito mundo. Un mundo en donde, Scarlett más que yo: está cansada de vivir.
—Naan... —A penas Oliver abre la boca el alcohol inunde mis fosas nasales y le estampo una cachetada al culpable de este desastre.
—¡Nancy! —Alexandru se tambalea. Mi ira aumenta.
—¡Confié en ti, Alex! ¡Confié en tiiii!
Escucho risas por parte de Oliver y eso asciende toda mi irritación.
—Chicos... Paren.
Mi corazón comienza a palpitar lleno de diferentes emociones.
—Valderrama...
La mirada de Oliver me dice que algo peor pasará.