19.

917 Palabras
Narra Nancy. Años atrás. Mis pasos estresados por tener que volver al ruedo con el voleibol hicieron que llegara rápido a la cancha. Ya me había cambiado el uniforme por el de deporte, y esperaba mi apoyo moral en las butacas mientras las chicas de ambas secciones llegaban y cuchicheaban entre ellas. Sabía que algunas de la otra sección habían caído en el encanto OliverOjiverde así que al verme supuse que comentarían sus cosas ¿qué cosas? Que yo era quizás la única chica que no había tenido que ser su novia para estar cerca de él, o mejor dicho: para que él no me dejara en paz. Porque esas eran las palabras correctas. Vi a Roselyn hacerme una seña para que me acercara a ella y sus amigas, suponía, y con una sonrisa ladeada, resignada a que Oliver y Alexandru no me harían porras, caminé hasta ellas. —Hey, chica ¿qué opinas de Angélica? Esa de allá —Me la señaló. Era la más alta de los dos grupos, piel bronceada y pelo malo, sí, pelo muuuy malo. Pero tenía una mirada llena de adrenalina —¿Crees que pueda ir a la final? El plan era que las estudiantes de segundo al cuarto año participaran en estos juegos ya que, primer año era muy pequeño y quinto año estaba atareado con proyectos. Así que debíamos dar lo mejor por sección para que al final el entrenador eligiera los grupos finales que comenzaría a jugar justo cuando comenzáramos el segundo corte. En ese momento a penas llevábamos unos días del primer corte, así que rezaba porque yo no fuera elegida. —Tiene buen porte, hay que tenerle cuidado —Opiné. Sabía que después de sentir lo que era hacerlo de nuevo no iba a poder parar, porque era muy buena, así que me mentalicé hacerle creer a todos que ya había perdido los papeles. Escuchamos el p**o sonar y aplausos después de que paráramos el entrenamiento. Había muchas personas en las gradas, y no me había dado cuenta de que los chicos habían llegado. El chiquitín de Carlos. El misterioso de Felipe. El chino de Alexandru y... El ojiverde de Oliver. Me mordí el labio cuando lo vi levantarse de la butaca y hacer un sonoro silbido. —¡Vamos, Naaancy! —Gritó eufórico, sonreí mientras Alexandru me guiñaba el ojo también y aplaudía. Yo, siendo la capitana, le di a cada una su puesto. Y mientras seis estaban en la banca, en la posición trasera estaba Mónica, María de los Ángeles como líbero, y Catalina. Roselyn por otro lado, que sería la armadora, estaba delante junto a Franchesca, y yo en el medio. Visualicé el orden del equipo contrario del otro lado de la red y susurré un “¡Carajo!” al ver que tenían a dos chicas altas, incluyendo a la tal Angélica, en los costados. Por primera vez me sentí mal por mi estatura, pero eso solo duró unos segundos, porque cuando escuché que el juego empezaría me olvidé de todo. Hasta de que había jurado hacerme la que ya no tenía potencial. El quipo contrario nos pasó el balón y corrí dándole un golpe que lo lanzó a los brazos de María de los Ángeles para posteriormente ir rápido a las manos de Roselyn, la cual intentó rematar, en vano, porque la capitana del otro equipo se tiró al suelo deteniéndolo; enviándoselo después a otra chica la cual lo dejó a la suerte de Angélica. Mis miedos aumentaron cuando vi el balón como una bola de fuego aproximarse y di un salto intentando detenerla pero el balón se estampó en mi nariz haciéndome caer con fuerza al suelo. —¡Carajo! —Chillé sintiendo mi nariz latir con fuerza. Sacudí la cabeza tratando de ver claramente pero me era imposible. —¡Nancy! —La voz de Roselyn retumbó en mi oído. —¡Caramelito! —Vi cómo poco a poco mi vista se aclaraba dejándome ver a un Oliver preocupado. Mi corazón se alteró al la palabra “Caramelito” retumbar también en mi mente y sonreí haciendo que él hiciera una mueca. El golpe fue tan fuerte que me pegó en el labio y el diente así que escupí la saliva ensangrentada. Me paré con ayuda de Roselyn y Oliver quien después de sonreírme corrió a las butacas ya que el entrenador le empezó a gritar. —¿Bien, Rodríguez? —El entrenador llegó y sacudí la cabeza aún mareada así que este paró el entrenamiento cuando le pedí ir al baño un momento. Necesitaba halar del brazo a Oliver llevarlo a un lugar solitario y besarlo. Bueno, lo necesitaba pero eso no era lo que iba a hacer. Realmente quería ver qué tanto mal me había hecho el golpe porque era muy delicada con mi rostro. Así que viendo de reojo cómo Oliver estaba distraído con una las chicas que sabía era su ex, se me estrujó el corazón y corrí al baño, por el dolor en mi cara y la presión en mi pecho por los... ¿celos? —¡Owwwwww! Cuando pasé por el medio de los mocosos que estaban concentrados en una escena fue inevitable que no me interesara saber quiénes eran. Mi corazón se detuvo por un momento por la impresión. Scarlett y David se estaban dando un beso muy apasionado sin importar que todos los vieran. Sentí envidia, y sentí tristeza al pensar que eso con Oliver jamás me iba a pasar.
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