Capítulo 4

1505 Palabras
Britany, era la escort más cotizada del Paradise Cabaret, además de ser poseedora de una exuberante belleza natural, contaba con una licenciatura en relaciones internacionales y hablaba cinco idiomas, era una mujer culta que encantaba a los clientes con buenos temas de conversación, ella llegó a trabajar allí por recomendación de Tifany, que era su mejor amiga, ambas trabajaban como scorts y al mismo tiempo estudiaban en tierra, por lo que rentaban un pequeño departamento en algún lugar y una lancha las llevaba a tierra el lunes y las recogía el jueves, a menos que algún invitado especial requiriera de su compañía algún otro día de la semana, Charly enviaba por ellas. Se habían propuesto la meta de trabajar allí únicamente hasta cumplir los veinticinco años y reunir la mayor cantidad de dinero posible, para montar un negocio propio. Las dos chicas, eran frívolas, y a pesar de ser amigas, se disputaban a los mejores invitados, con uñas y dientes, ellas conocían perfectamente que invitado era más espléndido que otro para dejar propina, aparte de pagar la tarifa específica determinada por el club. Y también se disputaban a aquéllos invitados que “Cogían más rico” y a los más jóvenes y apuestos por supuesto. Ambas chicas habían elegido esa forma de ganar dinero fácilmente, y hasta disfrutaban su trabajo al máximo. Shayla por su parte había llegado al Paradise porque su tío, la había conectado con Charly, su madre, había sufrido un accidente y había quedado paralítica, ella se había tenido que hacer caro de los gastos de la casa desde muy jovencita, además con la responsabilidad de un hermano pequeño con parálisis cerebral que requería cuidados y atención especializada, la joven aceptó este tipo de trabajo, porque necesitaba ganar mucho dinero para ayudar a su familia, con el tiempo se había acostumbrado, pues los invitados eran en su mayoría hombres educados, finos y limpios, algunas veces le tocaba atender a viejos y gordos, pero hacía su mayor esfuerzo con tal de obtener una buena propina. Esa noche había llegado un invitado nuevo, alguien que nunca antes había estado en el Paradise, todas las chicas estaban alborotadas, al parecer era joven y muy guapo, todas estaban a la expectativa, para ver a quien de ellas elegiría, Britany, como siempre se sentía segura de que ella sería  la elegida, normalmente los clientes nuevos la pedían primero a ella, decidió vestirse con hermoso vestido de organza azul esmeralda, que dejaba ver perfectamente sus curvas a través de la tela transparente y eligió un coordinado de ropa interior en un tono más oscuro y brillante para que pudiera reflejarse a la luz del cabaret. La dinámica para elegir a las chicas era la siguiente: todos los invitados recibían al llegar un catálogo digital personalizable para ver a las chicas antes de salir al escenario, ellos decidían si las chicas que querían ver eran rubias, morenas, asiáticas, pelirrojas etc. Una vez indicando la preferencia, se elegía a las chicas de acuerdo a las especificaciones de los invitados para que sólo subieran al escenario las que cumplían con las características deseadas. Regularmente los invitados frecuentes, pedían a la chica con anticipación, agendaban una cita para asegurar que la escort deseada estuviera disponible para ellos y algunos, preferían que se les enviara la chica a tierra, lo cual tenía un excesivo costo adicional, pero para los invitados, el dinero era lo de menos. Independientemente de las chicas elegidas por las especificaciones del cliente, Britany, Tifany y Shayla, hacían su presentación estelar, eran las favoritas de los invitados e incluso se hacía una dinámica donde cada uno de ellos ponía en una tarjeta la cantidad que estaba dispuesto a pagar por su compañía, así que Baltazar, las presentaba y una vez que terminaban de bailar, enviaba a la chica a la mesa del afortunado ganador que obviamente era quién más había apostado esa noche. El invitado especial de la noche, no conocía las reglas aun, en cuanto entró en el salón cabaret, le asignaron la mesa más cercana al escenario, desde allí podría ver a las jóvenes escort mucho más de cerca para elegir a la que más fuera de su agrado. —     No busco nada especial, — le dijo al camarero, devolviendo el catálogo — Simplemente miraré y elegiré lo que más llame mi atención, no importa lo que cueste.  El nuevo invitado, era tal y como debía ser un cliente preferente, había dicho ya las palabras mágicas “No importa lo que cueste” no se podía esperar menos de un hombre que pide una botella de whisky de más de trescientos mil dólares y llega en su helicóptero privado. La orquesta comenzó a tocar, una música lenta y suave, Shayla fue la primera en salir al escenario, ataviada con un atuendo estilo marroquí en colores lilas y púrpuras que hacían resaltar su vientre plano y sus voluptuosos pechos naturales, ella movía suavemente las caderas al compás de la música y lentamente se acercó hacia la mesa, haciendo una reverencia par que el guapísimo invitado pudiera ver de cerca su hermosa figura y su tersa piel de durazno. Después Salió Tifany su vestido de noche rojo color de fuego, le daba a su figura un toque de elegancia natural sin dejar de resaltar su cuerpo perfecto, tras un ligero y sensual baile, se acercó al nuevo invitado y le guiñó uno de sus grandes ojos verdes y le envió un beso resaltando sus delicados labios color carmesí. Por último, la hermosa rubia en su vestido de organza azul esmeralda hizo su presentación estelar, su cuerpo perfecto se movía al compás de la música, los suaves velos del vestido dejaban ver a través de la tela cada una de sus curvas, los hombres allí presentes comenzaron a imaginar todo lo que podían hacerle a esa muñeca, a esa princesa de cabaret, así eran conocidas las escort del Paradise. El nuevo invitado, le dio un sorbo a su Whisky y lo saboreó lentamente, dejando que el cálido líquido descendiera por su garganta poco a poco, con su lengua, relamió su labio superior como tratando de que no se escapara ninguna gota e instintivamente mordió su labio inferior como muestra de deseo. Llamó al camarero y le dejó saber su decisión respecto a la compañía solicitada y le entregó por anticipado una enorme cantidad de dinero dentro de un sobre, era normal que los invitados pagaran en efectivo y no solicitaran factura, el único lujo que no se podían dar los señores importantes era que el nombre de un lugar como Paradise cabaret, apareciera en el estado de cuenta de sus tarjetas de crédito. Cuando Baltazar comunicó a las chicas quien, o más bien quienes habían sido las elegidas, Tifany hizo una rabieta de niña pequeña por no haber sido seleccionada y Britany bufó al tener que compartir al hermoso ejemplar masculino con Shayla, su verdadera rival, a quien envidiaba por tener un hermosos cuerpo sin tener que matarse horas en el gimnasio como ella lo hacía y porque muchos de los invitados la preferían por su notable calidez humana, una vez que entablaban una conversación con ella, ya que a pesar de no contar con toda la preparación académica de Britany, tenía el don de escuchar a sus clientes y a menudo ellos buscaban desahogar con ella sus preocupaciones y sus penas. Era normal que algunos invitados pidieran dos acompañantes a la vez, estar con dos bellas mujeres al mismo tiempo, era una fantasía que muchos hombres tenían y allí podían cumplirla, ya que sus abultadas cuentas bancarias se los permitían. Pero eso implicaba una interacción s****l entre las chicas, Britany y Tifani, se tenían mucha confianza en ese sentido, incluso habían tenido sexo entre ellas cuando estaban calientes y aburridas, pero Britany y Shayla se odiaban una a la otra, así que tendrían que ser muy “profesionales” para satisfacer al invitado a pesar de sus rencillas personales. Ambas chicas respiraron profundamente, se miraron y esbozaron una sonrisa fingida, salieron hacia el salón y se sentaron una a cada lado del caballero que las esperaba y quien estaba disfrutando ya de una suculenta cena, las chicas únicamente comieron ensalada, por experiencia, sabían que no tenían que cenar mucho antes de “comenzar a trabajar” ninguna de las dos podía dejar de ver al perfecto ejemplar masculino que estaban a punto de “comerse” ¿Por qué un hombre tan joven, guapo y rico tendría la necesidad de ir a buscar placer a un lugar como ese? Seguramente cualquier mujer, incluso ellas harían lo que él les pidiera sin cobrar absolutamente nada. —     Bueno chicas, me han dicho que hay un camarote especial reservado para los tres esta noche, así que dejaré que me guíen — —     ¡Claro guapo! — Dijo Britany entusiasmada, sacando lentamente su lengua y acariciando con ella su labio superior. —     Ya verás que vas a querer regresar — dijo Shayla esbozando su sonrisa más sensual y mordiendo su labio inferior. Él se puso de pie y las tomó por la cintura, Britany tomó la botella recién abierta del carísimo whisky. Ellas lo guiaron hacia el camarote, entraron y colocaron un letrero de “No molestar”.
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