El sábado me levanté temprano para arreglar a Michelle, habíamos quedado con Trina y Peter de llevar a los chicos al parque, Warren estaba dormido, era la primera vez que lo veía descansar en varios días y no se hubiera despertado si Michelle no llega a moverlo, él sonrió al verla. –Buenos días, princesa –saludó –. ¿Por qué estás tan arreglada? –Luego levantó la mirada para verme –. Las dos, ¿a dónde van? –Trina y Peter quedaron en llevar a los ni.ños al parque, creo que es bueno para Michelle. –Ah, bien. –Te lo hubiera dicho, pero no nos hemos visto toda la semana, ¿quieres venir? –le pregunté –. Podrías conocerlos, al menos a Trina. –Ah… no –respondió –. Es que tengo que revisar unos documentos, estaré en la oficina hasta la tarde. –Sí, lo entiendo. Se levantó y caminó para

