—Somos igual de miserables, ¿verdad? —Sayu levantó su cara y dijo eso, claramente eran
palabras diferentes a las que había dicho al principio—. Como eres lamentable, estaré contigo.
Cuando dijo eso, Sayu finalmente se rio insípidamente, mostrando su habitual cara sonriente.
—Ah, entonces hazlo.
Para un hombre de mediana edad como yo, las chicas de preparatoria eran complicadas. Pero
seguramente para Sayu, la chica de preparatoria, un hombre de mediana edad como yo era también
una criatura complicada. Ahora que sacamos a relucir las debilidades uno del otro, probablemente el
verdadero significado de nuestra “vida juntos” había comenzado.
—Yoshida-san, la barba.
—¿Eh? Me rasuré.
—Te faltaron algunas partes.
—¿Eh?
Mientras cocinaba Tamagoyaki7
en la cocina simple, Sayu me dijo que regresara una vez más al
baño para que ciertamente me afeitara donde me había faltado. Chisté y tomé de nuevo la rasuradora
para afeitarme de nueva cuenta.
—Bueno, era cierto.
Cuando salí del baño, Sayu tenía sus ojos en el sartén mientras decía eso.
—Dejar algunas partes sin rasurarse tal vez es una costumbre de Yoshida-san.
—¿Qué quieres decir con eso?
—¿Qué significará…? —mientras decía eso, Sayu apagó la lumbre de la estufa y sirvió el
esponjoso Tamagoyaki, que ya estaba listo en el sartén, en un plato—. Ya está listo.
—Se ve delicioso.
—Solo te serviré arroz si quieres. Ah, mira, después llévate eso.
Sayu me pasó un tazón y un plato con Tamagoyaki de la olla en que lo había cocinado, y me
comenzó a servir sopa de Miso en el tazón. Siempre que la veía, pensaba que ejecutaba bien el papel
de ama de casa, como si fuera su principal ocupación. Habían pasado algunas semanas desde que vi
a Sayu en ropa interior. Ahora, cuando Sayu hacía las tareas domésticas, cocinaba de verdad a otro
nivel. Después de aquello, explicarle a Mishima requirió de mucho… el resultado fue, podríamos
decir, que todo se resolvió pacíficamente.
“Bueno, no es el estilo de Yoshida-senpai, después de todo no creo que tenga el valor de
involucrarse con una chica de preparatoria, ¿verdad?”.
Y mientras decía algo grosero como eso, Mishima pareció más o menos aceptarlo. Lo que
últimamente me preocupaba era el repentino acercamiento de Gotou-san. Extrañamente, Gotou-san
me invitó a comer. Y, además, cuando ella comía sola siempre comía tan solo una ensalada, pero
cuando comía conmigo extrañamente siempre exigía firmemente el menú. Por supuesto, no es que no
estuviera feliz, pero el motivo de este repentino acercamiento no me hacía darme cuenta de lo inútil
que era estresarme por eso, no era muy bueno con las cosas del corazón.
“Pienso mostrarle a Yoshida-kun cómo soy realmente”.
Mientras decía algo como eso y con una brillante sonrisa ella continuaba, como siempre,
burlándose de mí. El ambiente que me rodeaba en el trabajo había cambiado pero mi vida junto a
Sayu continuaba sin problemas. Puso el plato con el Tamagoyaki en la mesa y abrió la arrocera.
Cuando sirvió el arroz blanco en el tazón, de pronto la apariencia de Sayu me llamó la atención.
—¿Eh? ¿Por qué hoy traes puesto el uniforme?
Cuando le pregunté, sonrió ampliamente y tan solo miró en mi dirección.
—¿Me queda bien?
—No es ningún problema que a una estudiante de preparatoria no le quede bien el uniforme, ¿no?
—Pero no me estoy refiriendo a eso… —dijo Sayu afilando los labios mostrando su
inconformidad—. Solo quería verme como una chica de preparatoria de vez en cuando.
—De vez en cuando… pero eres una estudiante de preparatoria, aunque no te vistas como una.
—Así es.
Tomó dos tazones y caminó hacia la sala. Arroz blanco, Tamagoyaki, salchicha Viena y sopa miso.
Era un desayuno bastante normal, pero bastante apetitoso.
—Buen provecho.
—Sí, igualmente.
Cuando vio que comencé a comer, Sayu continuó con la plática.
—Me vestí de uniforme aun sabiendo que te desagradan las chicas de preparatoria, ¿verdad?
—Bueno, es correcto.
Cuando sorbes una sopa miso con la cantidad precisa de sal, se siente el calor en el interior del
cuerpo. Me gustaba esa sensación.
—Incluso si solo estoy en la cocina preparando la comida, sigo siendo una estudiante de
preparatoria, lo sabes, ¿verdad?
—Supongo que sí.
—Es conveniente, ¿cierto?
Mientras decía eso, Sayu se llevó un bocado de Tamagoyaki que ella misma había preparado y
asintió en señal de satisfacción. A pesar de todo, no entendía lo que quería decir y yo solo respondía
con cálidos monosílabos para mostrar que estaba poniendo atención.
—Incluso aunque soy una estudiante de preparatoria odio el hecho de que haya tenido que huir.
Cuando de pronto habló sobre algo que hasta ahora no había hablado, mis palillos se detuvieron.
—Pero, ¿por qué es así?
Después de recorrer la mesa con la vista, Sayu se echó a reír.
—Ahora creo que ser una estudiante de preparatoria es bueno, pero solo un poco.
—Entiendo.
Asentí poco a poco y sorbí sopa de miso. Todavía hay muchas cosas sobre Sayu que no entiendo.
Pienso que no le he preguntado sobre lo que no ha dicho, ni tampoco sobre las cosas intrascendentes
como ahora. Lo único que puedo decir es que me gusta esa esplendida cara sonriente suya.
—Bueno, ¿cómo decirlo? El uniforme… —Cuando abrí la boca, Sayu mientras comía arroz
blanco, solo me miró—. Aunque el uniforme… es normal.
Como soy un poco tímido, no pude decir las palabras adecuadas.
—Pienso que una cara sonriente normal… es adecuada —dije eso y me metí un bocado de
Tamagoyaki a la boca. El balance entre lo dulce y lo salado era bueno, y su textura era suave. De
pronto, me di cuenta de que no hubo ninguna reacción por parte de Sayu, levanté la cara y me di
cuenta de que me estaba viendo con la cara roja.
—¿Qué pasa?
—Eh… ah… Nada… Je, je, je.
Sayu evitó la pregunta, se rio y le dio una mordida a la salchicha Viena. Fue una risa más sincera
que la anterior y más adecuada para su edad, era linda. Hasta ahora ella había tenido una mirada
bastante fría, por lo que pensé que era bueno que aquí se relajara un poco. Y que pasara el tiempo y
se preparara para enfrentar lo que debía enfrentar.
—Yoshida-san. —De pronto, Sayu me llamó, levanté la cabeza y mientras me veía a los ojos
preguntó—: Si no fuera una estudiante de preparatoria, ¿te enamorarías de mí?
—¿Eh? —grité tontamente sorprendido.
Sayu se rio a carcajadas y negó con la cabeza.
—Es una broma, es una broma. Pero fue interesante porque Yoshida-san siempre es serio.
—Mm.
Si Sayu no fuera una chica de preparatoria… Cuando dijo eso, me vino a la mente la escena de lo
que sucedió unas semanas atrás cuando Sayu me abrazó mientras estaba en ropa interior. Si fuera un
poco mayor y no una estudiante de preparatoria, por ejemplo, una chica de mi edad… “Abrázame”.
Vívidamente recordé una vez más la voz de Sayu y sentí escalofríos en todo el cuerpo. Sacudí la
cabeza y regresé a la realidad.
—¿Qué pasa?
—No, no es nada —mentí, revolví un poco el arroz blanco y seguí comiendo.
De cualquier manera, ella era una chica de preparatoria. Es mucho más joven que yo, es una niña.
Mientras escuchaba mi corazón, comía arroz blanco. Inhalé y exhalé profundamente, en mi corazón
un sentimiento gradualmente surgía. Probablemente era algo bueno que Sayu fuera una chica de preparatoria. Esa emoción me provocó un sentimiento desagradable. ¿Qué diría si no fuera una
estudiante de preparatoria? No debería pensar en cosas complicadas tan temprano. Sorbí más sopa
miso. Al disfrutar del a sensación de calor en mi cuerpo, esos pensamientos gradualmente se fueron
desvaneciendo de mi mente.
—Yoshida-san estás comiendo muy lentamente, ¿no tendrás problemas con el tiempo?
—¿Mm? Bueno…
Cuando Sayu me preguntó eso, volteé a ver el reloj y ya faltaban 5 minutos para irme.
—Es peligroso. —murmuré y, desconcertado, me comí el resto del desayuno.
Fui al baño, me lavé los dientes, me puse el saco y tomé mi mochila ejecutiva.
—Bueno, ya me voy.
Me despedí, mientras me ponía los zapatos caminé hacia la puerta y dije adiós con la mano para
despedirme.
—Que te vaya bien.
Se despidió Sayu con una sonrisa desde la ventana de la sala, como el sol de la mañana estaba
fuerte entrecerró los ojos.
—Es deslumbrante.
—¿Eh?
—No, nada. Ya me voy.
Salí y, mientras respiraba un poco el fuerte olor del aire matutino, me di una palmada en la mejilla.
Era como la vida de recién casado. Me sorprendía de mí mismo por pensar por un momento en esas
cosas. No sabía hasta cuándo duraría este estilo de vida. Sin embargo, ya fuera por accidente o por
necesidad, mi encuentro con Sayu hizo que viviéramos juntos. No sé qué sucederá de ahora en
adelante, realmente no puedo imaginar qué final tendrá, pero creo que no la quiero fuera de mi
camino.