—Entiendo.
—¿Estás… desilusionado?
—No…, no lo sé. Perdón.
No lo estaba y no me disculpé por no decirlo claramente. Sin embargo, con respecto a los hombres
del mundo, sentía todo lo contrario a decepción, sentía enojo, y luego al pensar en todos esos hombres
que Sayu tuvo que enfrentar hizo que me preguntara: “¿Por qué?”, en medio de un torbellino de
sentimientos en mi pecho.
—¿Por qué Yoshida-san no quiere hacerlo conmigo? Rayos, ¿no lo has pensado ni siquiera un
poco?
Mientras decía esto, Sayu me abrazó. Se presionó fuerte contra mi pecho. No le pude decir que se
detuviera ni pude tampoco empujarla, la cara de Sayu tenía una expresión verdaderamente seria, como
si ocultara su tristeza. Mi cuerpo no tenía fuerza.
—¿Verdad? —Sayu dijo eso, dejó escapar un suspiro y tocó la parte baja de mi abdomen a través
de mis pantalones.
—Oye, ya detente.
—No me respondiste.
Mientras me miraba a los ojos Sayu, me tocaba el pantalón.
—¿No estás excitado por mí?
Mientras decía eso, Sayu puso un dedo en el elástico de mis pantalones. Solo con tocar el elástico,
Sayu ya se había dado cuenta. Con solo eso fue suficiente para acelerar mi corazón, no soy para nada
insensible al contacto con una mujer. La mitad inferior de mi cuerpo estaba firmemente “preparada
para esa situación”. Suspiré y detuve la mano de Sayu que estaba hurgando en mi pantalón.
—Lo estoy. ¿Crees que hay algún hombre que no lo estuviera con eso?
Cuando respondí aquello, de pronto, la cara de Sayu se puso roja y desvió su mirada de la mía.
—¿Por qué estarías avergonzada por algo como esto?, ¿estás bromeando?
—Lo… lo siento…
—Está bien, apártate, De verdad estoy enojado.
—Mm, sí.
Sayu se alejó un poco de mí, luego, me miró obstinadamente y, con el rostro aún rojo, se cubrió el
pecho con sus manos.
—Hasta ahora quieres ocultarlo. Ya ve a vestirte…
—No, hablaré de esta manera.
¿Eso era para algo en particular? Hasta ahora no entendía que era lo que quería decir con eso, no
podía comprenderlo.
—Bueno… esto, escucha.
La mirada de Sayu vagaba de arriba abajo, eligiendo desesperadamente las palabras. Estaba
tratando de transmitirme algo serio por lo que no podía abrir la boca a mitad de eso.
—Estaba desesperada. Por… vivir sin regresar a casa. —Sayu continuó sus palabras poco a poco—
. Recogiste a una chica de preparatoria, está claro que hay una gran desventaja. Si alguien le dijera a
la policía, lo más normal es que fueras arrestado. Así que… por esa parte, pienso que no tengo ventaja.
Sayu calló por un momento y miró al piso. Era algo importante, por lo que quise hablar.
—Entonces, ¿tu ventaja era usar tu cuerpo?
Cuando dije eso, Sayu dobló un poco su espalda y asintió.
—Sí. Al principio fue algo desagradable, pero… cuando me acostumbré, para mí se volvió algo
normal.
—¿Así fue?
—Mientras me pidieran que lo hiciera, podía intentar ser yo misma, era necesario para sentirme
bien, podría decir que me sentía feliz… tenía… una sensación de satisfacción.
—Sí.
No sabía si estar enojado o estar triste. No quería escucharlo. Pero Sayu quería que escuchara. Por
eso estaba hablando desesperadamente. No podía tapar mis oídos. Mientras circulaban continuamente
pensamientos violentos e incluso desesperados en mi mente, respondía con monosílabos para
demostrar que estaba poniendo atención.
—Todos dijeron “Qué linda” o “Se siente bien” mientras me usaban. Pero yo había conseguido
también una casa. Fue un alivio comprenderlo. De esta manera, si la ventaja era muy grande para la
persona, esta no me echaría. Lo hice repetidamente.
Mientras decía esto, el rostro de Sayu estaba muy pálido, y hablaba indiferentemente como si
estuviera contando la historia de otra persona, carente de emoción alguna.
—Es por eso por lo que no lo entendía. —Sayu levantó la cabeza y me miró a los ojos—. Por qué
Yoshida-san me había dejado quedarme en su casa.
Su voz era tranquila, pero se sentía que tenía contenido un sentimiento verdaderamente denso.
—Yo no le estoy dando nada a Yoshida-san. Las tareas domésticas las puede hacer cualquiera. Es
útil que las haga yo, pero si no las hiciera también estaría bien. Y aunque le cause muchos problemas,
Yoshida-san seguramente será amable conmigo. ¿Por qué esta persona es demasiado… amable?, ¿por
qué me habrá recogido si no… me necesitaba? No lo comprendía.
—Tú…
Inteligentemente, no dije ni una palabra más. Ciertamente era tal y como ella decía. No había
mucha gente que aceptara esas desventajas sin una ventaja a cambio. Pero era algo sobre lo que
debería darse cuenta cuando fuera adulta, que pensara una chica de preparatoria que solo debía
entregar su cuerpo, me llenaba de un sentimiento desagradable.
—Yo fui verdaderamente estúpida, tampoco supe que hacer yo misma no entendía que soy solo
una niña… y cuando una persona no me pidió nada, entonces no supe qué era lo que debía hacer.
Mientras decía esto, Sayu nuevamente se acercó a mí. Y luego se paró enfrente y me volvió a
abrazar.
—Si a Yoshida-san no le disgusta… —dijo Sayu con su cara en mi pecho con una voz un poco
temblorosa—. Abrázame. Si es Yoshida-san, está bien. Si me abrazas sería un poco… ¡oh!, ¡uh!
¿Qué… qué es lo que está mal?
Sin escuchar las últimas palabras de Sayu, la abracé con todas mis fuerzas.
—Yoshida-san… ¿es difícil?
—Silencio.
—¿Qué? ¿Por qué? Auch.
Tomé a Sayu de los hombros y la aparté, mantuve su espalda presionada contra la pared del pasillo.
—Yoshida-san… este…
—Es desagradable ¿verdad?
—¿Eh?
—Lo que dijiste fue desagradable.
Viendo a Sayu a los ojos continué. Creo que seguramente fruncí el ceño. Pero no sabía cómo
controlar mis expresiones faciales, hasta ahora no sabía cómo hacerlo.
—No te preocupes, escucha bien.
Cuando dije eso, los ojos de Sayu parpadearon por el desconcierto y asintió ligeramente varias
veces.
—Eres honesta, y creo que eres bastante linda.
—¿Eh?
—Eres una chica de preparatoria con un buen cuerpo, con un buen estilo, bonitas facciones, puedes
hacer las tareas domésticas, eres maravillosa.
—Por… ¿Por qué dices eso de repente?
—Pero no me gustas.
Solté a Sayu, quien estaba confundida.
—¿Eh?
—No te amo.
Sayu se quedó boquiabierta mientras me veía a los ojos, los suyos continuaban parpadeando.
—No quiero abrazar involuntariamente a una mujer que no me gusta. Mi cuerpo, bueno…
respondió ante eso. Pero creo que no quiero ver tu desnudez, tampoco quiero tener relaciones
sexuales. Creo que dijiste hace un momento “Si no es desagradable para Yoshida-san”, por lo que te
responderé. Es desagradable. Me niego. ¿Entendiste?
No me detuve hasta que terminé de hablar. Sayu, abrumada, tragó saliva por unos segundos.
—Hm.
Asintió con la cabeza.
—Está bien que lo entiendas… está bien decirlo, vístete.
—S… sí.
Cuando le señalé el sudor que me había hecho derramar en la sala, Sayu caminó hasta ahí
alegremente, finalmente sacudí vigorosamente el sudor que tenía en la cabeza. Era evidente que la
palidez había disminuido y finalmente la tensión desapareció. Yo permanecí sentado en el pasillo.
Como la situación estúpida no se detenía, para decir lo que pensaba tenía que mover el cuerpo y la
boca, una vez que se cumplió el objetivo, finalmente llegó la calma. Dije todo lo que quería decir,
sentí que todo lo que tenía en mi pecho pude decirlo con palabras.
—Me dijiste que no podía hacer nada, pero hacer eso está bien —murmurando eso, Sayu, quien
ya estaba vestida, se acercó lentamente a mí y se sentó en el suelo igual que yo.
—Para mí, tener una casa era de verdad solo tener un espacio para comer, bañarme y dormir. —
Poco a poco, continué hablando. Sabía que la mirada de Sayu estaba clavada en mi perfil—.
Disfrutaba mi trabajo y, cuanto más me esforzaba, más dinero ahorraba, pero vivir solamente yendo
y viendo del trabajo se volvió amargo.
Lo dije tal y como lo recordaba. Desde hacía 5 años que había conseguido ese empleo, y no tenía
ningún recuerdo que no fuera del trabajo. Por supuesto que tenía recuerdos de cuando iba a beber con
mis colegas o de cuando íbamos a jugar a los bolos. Pero no podía tener novia, ni tomar unas largas
vacaciones para viajar, tenía el trabajo hasta el cuello todos los días.
—Pensé que eso estaba bien. Y, además, tenía la loca idea de que, si salía con Gotou-san,
probablemente mi vida sería más animada —dije esto como burlándome de mí mismo y le eché un
vistazo a Sayu. Ella sonrió irónicamente como si no supiera qué estaría bien decir, mientras respiraba
por la nariz—. Pero desde que viniste… todo eso cambió.
Desde que vino Sayu. Aunque no tenía un pensamiento en concreto, las palabras fluyeron.
—Cuando regreso a casa, me encuentro con una deliciosa comida preparada y también el baño
listo. Y, además… está Sayu.
Mientras decía esto, podía escuchar la ligeramente profunda respiración de Sayu, quien estaba
junto a mí.
—¿Qué estará bien decir…? Pareces estar bastante preocupada por todo ese asunto sobre si tienes
“un valor agregado”.
¿Cómo me veía a mí como compañero? ¿Qué me estaba pidiendo? Quizá estaba asustada mientras
decía eso a causa de alguna experiencia con alguna de las personas con las que vivió antes de llegar
aquí. Como quería darle una respuesta clara a Sayu, no pude hacer estas preguntas.
—Tan solo con que Sayu esté en la casa, hace mi vida mucho más divertida.
Cuando vi a Sayu de lado, noté que sus ojos temblaron.
—Justo cuando Gotou-san me rechazó y cuando probablemente me sentía solo… estabas tú en
casa cuando regresaba, para hablar sobre cualquier cosa mientras comíamos y para no dormir solo en
la habitación. Con tan solo eso, sentí que la casa se había vuelto un buen lugar y bastante cómodo.
Pensaba que debía volver a casa temprano.
Mientras continuaba con mis palabras, lágrimas grandes brotaban de los ojos de Sayu. No sabía
por qué estaba llorando, tampoco sabía si estaba llorando porque estaba triste.
—Es por eso por lo que quiero que continúes aquí.
Me rasqué la barbilla, pero como era de esperarse, la barba solo me creció un poco porque me
había rasurado en la mañana.
—Porque soy un vergonzoso hombre solitario de mediana edad…
Así era. Debí haber dicho eso antes. Cuando la recogí debió sentir que la ayuda era unilateral.
Por alguna razón huyó de casa, y además de eso, ella había estado viviendo en casa de hombres
buenos para nada que, cuando se toparon con una decente chica de preparatoria, no tuvieron el sentido
de justicia para regresarla y protegerla. Esos eran sinceramente mis sentimientos, pero eso no era
todo. Todo el malentendido se produjo porque no era justo.
—Está bien, hasta que seas capaz de pensar que quieres regresar a casa...
Decir que yo era solamente su fiador estaba mal. Era un error porque no era una posición
equivalente a la hora de vivir juntos.
—¿No quieres quedarte aquí?
Cuando dije eso, Sayu dejó escapar un sollozo mientras tenía su cabeza hacia abajo. Con sus
mangas se limpió varias veces el flujo nasal, el sudor y sus lágrimas. Y luego, levantó su cara
empapada y dijo con voz temblorosa:
—¿Eso estará bien?
—Ahh, tan solo con que estés aquí estará bien.
—Eres solo un desinteresado y pobre hombre de mediana edad.
—¿Verdad?
Mientras Sayu lloraba, estalló de risa. A mí también me pareció divertido y sacudí los hombros.
Sayu se reía y como estaba sentada a mi lado podía sentir su cuerpo moviéndose al hacerlo. Y luego,
con mi hombro le di un golpe en su frente.
—… cias.
—¿Qué?