51

2009 Palabras
51 El noventa por ciento de las mesas del acogedor restaurante del hotel, decorado en sus alfombras, cortinas y manteles con diferentes tonos de azul, estaban ocupadas por los miembros de Los Cuarenta. Al entrar en el recinto en compañía de su novio, Mónica se había dado cuenta de que varios de sus compañeros fijaron su mirada en ella. Lo único que se le ocurrió pensar es que todo se debía a la reacción por el éxito que había tenido la noche anterior en el concierto y en la rueda de prensa, aunque sí pensó que era algo extraño que durante el tour por la ciudad nadie se había fijado particularmente en ella. Para la cena, les habían dado a escoger entre lasaña de carne o pechuga a la plancha. Esteban había preferido la lasaña y su novia se había ido por la pechuga. Compartían mesa con Patricia y Sergio, y aunque a la rubia le hubiera gustado que Andrés estuviese al lado suyo, comprendía que le tenía que dar el tiempo necesario para que hablara con Sandra y pusiera fin a su pequeña aventura. Se veía feliz y resplandeciente, y aunque hacía tan solo una hora se había comido un delicioso pie de limón, estaba devorando su lasaña como si no hubiese probado bocado en todo el día. –Parece que las cosas están mejorando… –le dijo Esteban a Patricia antes de darle un sorbo a su jugo de maracuyá. Patricia se quedó mirándolo por un instante mientras masticaba y al cabo de unos segundos le dijo: –Sí, ya pude hablar con él, y antes de que termine la noche, su cuentico con esa loca va a ser cosa del pasado. – ¿Cuál cuentico? ¿Cuál loca? ¿Ustedes de qué hablan? –preguntó Sergio. –De Andrés y Patricia –le respondió Mónica. –Pero ese cuento es como de toda la vida… –dijo Sergio, su sonrisa presente. –Sí –le dijo Patricia volteándolo a mirar–, pero por fin vamos a ponernos serios, solo es cuestión de unas horas. –Ya era hora, ese tipo se muere por ti…, pero yo lo estoy viendo como muy pegadito a la hippisita… –dijo Sergio dirigiendo su mirada a la mesa que Sandra compartía con Andrés, Ismael y Andrea. –Eso ya está aclarado, todos tienen derecho a tener un desliz –dijo Patricia. –Me alegra que hayas podido cuadrar eso, Pati, porque tú estabas súper mal –le dijo Mónica a su amiga, quien no paraba de sonreír. –Sí, es que se me iba yendo la mano haciéndolo esperar tanto… –dijo Patricia. –Bueno, ya sabes que no todo el mundo tiene tanta paciencia… –dijo Esteban mientras jugaba con el tenedor clavado en su lasaña. –Oigan –dijo Sergio–, y cambiando de tema… ¿si vieron el informe del periódico sobre el concierto de anoche? –No, yo no he visto nada –dijo Esteban–, como nos tuvieron ocupados todo el día…, además esta mañana cuando salimos no habían llegado los periódicos. –Yo tampoco –dijo Mónica tomando un sorbo de su jugo de curuba. –Yo sí que menos, los asuntos del corazón a veces no te dejan concentrar en otras cosas… –dijo Patricia–, ¿pero tú sí lo viste? –Sí, está buenísimo –dijo Sergio y le dio un bocado a la ensalada que acompañaba su pechuga de pollo. – ¿Y qué dicen? –preguntó Esteban. –Que hace rato no se veía algo tan bueno en esta ciudad, que muy buena la mezcla entre rock, disco y tropical, que prácticamente no se nota la diferencia entre los grupos originales y nosotros, que todo el mundo salió contento, y que muy lindas las niñas que hicieron la canción de cierre…, que buenísimo todo el espectáculo en general. – ¡Perfecto! ¿Pero no salió nada de lo de la entrevista de Mónica? –preguntó Esteban. –Sí…, claro…, quedaste muy bien en esas fotos que te tomaron, Moni –le dijo Sergio a Mónica. –Gracias, no sé cómo fue posible, con el cansancio que yo tenía a esa hora… –dijo Mónica apartándose el pelo de la cara. –Sí…, me imagino… ¿Pero tú ya estás bien?, supongo… –preguntó Sergio con una leve sonrisa. –Sí, anoche dormí muy bien, aunque ahorita ya estoy un poquito cansada, es que ese recorrido de hoy estuvo cansoncito…, sobre todo con ese calor… ¿pero por qué preguntas? ¿Es que tengo otra vez cara de cansada o qué? –dijo Mónica. –Cómo te dijera…, o más bien…, cómo les dijera… –dijo Sergio sin saber a quién mirar. – ¿Qué? –preguntó Esteban. –Desembúchalo –dijo Patricia. –Es que en esa entrevista que te hicieron salió que tú…, que tú fuiste secuestrada hace poco –dijo Sergio haciendo una mueca con los labios. Todos quedaron en silencio; Mónica puso el tenedor sobre el plato, y mordiéndose el labio inferior volteó a mirar a su novio. Patricia sin saber qué decir los miraba a todos y a Sergio solo se le ocurrió adherir: –Es que… pues…, yo no lo sabía…, perdóname si me estoy metiendo en lo que no debería… –Sí, hermano, mi Monina fue secuestrada como dos meses antes de que entrara al grupo, pero se suponía que eso no lo iban a publicar… –dijo Esteban mirando fijamente a Sergio. –No…, qué pena con ustedes…, en serio –dijo Sergio agachando la mirada. –Tranquilo, Sergio, no es tú culpa, todo es culpa de ese maldito periodista –dijo Mónica con expresión de rabia en su rostro. –Y también de ese aprendiz de empresario que te llevó a esa entrevista –dijo Esteban con cara de pocos amigos. –Nene, él no tenía ni idea… –dijo Mónica. – ¿Entonces ahora lo vas a defender? –Oigan, ahora no se vayan a poner a pelear entre ustedes, porfa… –dijo Patricia. – ¿Y quién más vio ese periódico? –le preguntó Esteban a Sergio. –Qué importa quién lo haya visto…, igual todo el mundo se va a enterar…, con razón todos me estaban mirando cuando entramos aquí… –dijo Mónica torciendo los labios. –Juan Carlos me lo mostró en el cuarto, antes de bajar a comer, pero en el corredor sí vi que Ismael y Melissa también tenían uno…, todo el mundo quería saber qué decía la prensa sobre el concierto… –dijo Sergio. De un momento a otro, y sin que nadie pudiera detenerlo, Esteban se puso de pie y se dirigió con paso decidido hacia la mesa en donde se encontraban Camilo, Rodolfo, Arturo y Silvia. Se paró con expresión poco amistosa en frente del sobrino del empresario y dijo: –Oiga, hermanito, ¿usted a dónde qué clase de periodistas es que está llevando a mi novia? – ¿Perdón? –respondió Camilo, mientras lo volteaba a mirar. –Cuál perdón, ¿es que no vio lo que publicó ese imbécil en el periódico de hoy? En ese momento ya todos los miembros de Los Cuarenta concentraban su atención en lo que estaba sucediendo en la mesa de los empresarios. – ¿Y puedo saber con quién tengo el gusto? –le contestó Camilo exhibiendo una leve sonrisa. Arturo, sospechando lo que podía llegar a suceder, abandonó su silla y se paró al lado de Esteban. –Mira, Camilo, él es Esteban, novio de Mónica, principal baterista del grupo, y está con nosotros desde el principio –dijo el director. –Yo no sé qué es lo que está pasando aquí…, llega una persona que nunca había trabajado con nosotros, se lleva a una de las niñas más jóvenes del grupo a una entrevista de media noche, sin ningún acompañante, y fuera de eso terminan publicando cosas que no son de la incumbencia de absolutamente nadie –dijo Esteban al borde de explotar. –Perdona, Esteban, cálmate –dijo Rodolfo poniéndose de pie–, creo que aquí lo que ocurrió fue un mal entendido… – ¿Mal entendido…? –interrumpió Esteban al empresario–. ¿Mal entendido que la persona que trabaja con usted esté manejando las cosas de esa manera tan irresponsable? –Yo no soy ningún irresponsable, ¡a mí me respeta! –intervino Camilo poniéndose de pie. Rodolfo dio un paso adelante y se posicionó entre los dos diciendo: –Por favor, señores, vamos a calmarnos. Yo entiendo perfectamente lo que está pasando, y creo que la culpa no la tiene nadie. Camilo trató de asegurarse de que el periodista fuera de un medio de comunicación serio, pero lamentablemente estos tipos a veces se pasan de la raya con el objetivo de obtener beneficios personales; pero de ahora en adelante vamos a mirar mucho mejor a quienes les vamos a conceder entrevistas. – ¿Ya para qué?, el mal está hecho, ya todo el mundo se enteró de cosas que no tenían por qué enterarse… –dijo Esteban sintiendo cómo su novia se paraba junto a él y le agarraba la mano. –Mire, hermano –le dijo Camilo a Esteban utilizando un tono mucho más calmado–, como dice mi tío, yo no tuve la culpa de eso; ese periodista es de Molusco Radio, que se supone que es una cadena seria, y además escribe para ese periódico, que también se sabe que es un medio serio. Yo acompañé a Mónica en todo momento porque sabía que era responsable por ella, y soy testigo de que ella le dijo al tipo que no fuera a publicar lo del s*******o, pero yo no tengo dominio sobre lo que esa gente decide escribir… –Como dice Esteban, aquí ya no hay nada que hacer, el mal está hecho y creo que la culpa no es directamente ni de Camilo ni de nadie en este grupo –dijo Arturo mirándolos a todos, y luego dirigiéndose a Mónica dijo: –Moni, perdona que esto haya sucedido, pero por favor quédate tranquila, tú sabes que a pesar de que llevas muy poco con nosotros, todos en este grupo te queremos mucho, tú sabes que has sido más que bienvenida por todos los miembros de Los Cuarenta, que has hecho una demostración insuperable de lo buena que eres no solo en lo musical sino también como persona, y que todos te vamos a seguir apoyando en todo lo que podamos y en todo lo que necesites… –Gracias, Arturo…, pero yo no quiero que se pongan a pelear por mí, yo sé que el único culpable de todo esto es ese tal periodista, total ya todo el planeta se enteró y listo. Solo espero que siga llamando la atención por lo que hago con la música y no por lo que me pasó, que es algo horrible y que estoy tratando de olvidar… –dijo Mónica mientras una lágrima rodaba por su mejilla. –Tranquila, Mónica, yo sé que todos aquí van a entender cómo son las cosas, no estamos en un mundo perfecto, pero afortunadamente tienes a unos compañeros que además de ser excelentes músicos, son excelentes personas, y que como dice Arturo, te van a seguir queriendo y apoyando en todo lo que tú necesites –dijo Rodolfo. –Gracias, Rodolfo, y tú no te preocupes, Camilo, yo sé que tú no tuviste la culpa –dijo Mónica, todavía con algo de lágrimas en los ojos, frase que su novio sintió como una puñalada en la espalda. Lo último que alcanzó a decir Esteban antes de regresar a su mesa en compañía de su novia fue: –Ahora que este grupo empieza a crecer y a ser reconocido en todo el país, sí les aconsejo que empiecen a mirar mucho mejor cómo es que van a manejar las cosas de la publicidad y de los medios…, antes de que por ahí terminemos todos estrellados.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR