La noche invernal envolvía el Lowther International Equestrian Centre en un manto de silencio solo roto por el ocasional rumor de los caballos en sus boxes. El aire frío de Cumbria llevaba el aroma de la tierra húmeda y el heno recién cortado, una fragancia que normalmente calmaba el espíritu de Kaelen, pero esta noche sentía una inquietud que le erizaba la piel. Había decidido alojarse en "The Stallion's Rest", una pequeña posada de piedra a solo quinientos metros del centro, prefiriendo la comodidad básica a pasar la noche en los establos. Derek, el guardaespaldas asignado por Robert, vigilaba discretamente desde una habitación contigua, aunque Kaelen podía sentir su presencia alerta como un perro guardián bien entrenado. La habitación era espartana pero limpia, con paredes de piedra ex

