El trailer apareció en el camino principal de Stormholt justo cuando el sol invernal comenzaba a calentar las piedras centenarias de la mansión. Kaelen condujo directamente hacia los establos, donde Ébano relinchó al reconocer su territorio, ese sonido que ahora resonaba como un himno de regreso a casa. El regreso fue metódico, práctico, pero cargado de una tensión que solo Elara pareció percibir cuando sus miradas se encontraron a través del parabrisas, en ese instante de silencio elocuente que decía más que cualquier palabra. El día se desarrolló en una coreografía perfecta de responsabilidades compartidas, como si cada uno supiera instintivamente qué espacio ocupar en este nuevo equilibrio familiar que se iba tejiendo entre ellos. Mientras Kaelen instalaba a Ébano en su box habitual, d

