Me despierto a las dos de la tarde, había dormido demasiado, seguro Edder estaba volviéndose loco, entro al baño y aprovecho para darme una larga ducha, me coloco nuevamente la pijama y salgo de la habitación. Camino con decisión a la recepción, entregando la llave, para luego dirigirme a la habitación que comparto con mi borracho esposo, cuando llego el está hecho un mar de lágrimas hablando por teléfono, pero al verme, se sienta en el sueño y cuelga la llamada para Después llorar mientras se tapa la cara, paso por su lado directo al closet y busco ropa interior y algo que ponerme, que sea cómodo, todo esto lo hago bajo la mirada atenta de mi esposo. —¿Dónde estabas? — Pregunta con tono calmado, pero no le contesto, el vuelve hablarme pero sigo ignorándolo, hasta que pierde el control

