Salimos del restaurante, me costaba un poco caminar, sentía que mi estómago iba a reventar, me pasé, no debí comer tanto, tenía que disimular bien, puesto que si Edder me descubría, no pararía de darme sermones, no es que le tenga miedo, pero que ladilla, cuando se toma el papel de protector, lo hace muy en serio. Entramos a un centro comercial, no sabía que hacíamos aquí, aunque el había mencionado unas compras, me gustaba mucho gastar, pero ahorita me sentía demasiado pesada. —Sé que estas demasiado full—Dice Edder mirándome serio—no debes comer tanto, ya sabes lo que dice el médico Juli. —Me siento bien, solo estoy cansada—Miento —Deja de mentir, te conozco Juli, me preocupas muchísimo, es tu salud y la de nuestras hijas. —Tú, no me tienes paciencia—Digo mientras comienzo a llorar

