Cuando estacionados, ni siquiera espero que me abra la puerta bajo, sin decir una sola palabra, no quería discutir más con él, nadie convencía a un convencido, es por ello que ni siquiera le dirijo la palabra y el cómo todo un zarcos, tampoco me hablo, así pasamos dos largar semanas. Una tarde, estaba aburrida en la casa, así que decidí darme una vuelta por la oficina de Edder, le pedí al chófer que me llevara y este no dudo en hacerlo. Cuando llegamos, me quedo admirada, las instalaciones del lugar eran más hermosas de lo que creí, destilaban un ambiente de dinero y negocios, el portero muy cortés me abrió la puerta, así que camino por el lobby del lugar, acercándome a la recepción. —Buenas tardes, vengo a ver al CEO— Digo inocente —Buenas tardes, ¿tiene usted una cita? —Dice sonriendo

