Capítulo 37: Viejo vestido

1293 Palabras
—¿Una cita? — pregunto Callaghan asombrado, Betty volteo los ojos mientras registraba su armario, era la tercera vez que el rubio formulaba la misma pregunta, estaba comenzando a fastidiarla, por esa razón respiro profundamente, par ser capaz de responderle como una mujer civilizada.   —Si, una cita, ya te lo dije, Asher me invito ayer por la noche.   —¿Asher Foster? — de nuevo en un tono cargado con incredulidad.   —¿Conoces algún otro Asher? – ella se giró para mirarlo a la cara. — no es un nombre muy común. — coloco las manos sobre sus caderas, dejando implícito la molestia que le causaba escuchar a su hermano hablar. — ¿Por qué te sorprende tanto? – exigía una respuesta, o una razón lógica para disuadirla de decisión.   —Es solo que no estaba preparado para que él hiciera su movida tan deprisa. — se encogió de hombros.   —¿A qué te refieres? — ella entrecejo sus parpados, intrigada por la respuesta que recibiría.   —Asher ha estado hablando muchísimo de ti desde que le dije que vendrías de vacaciones. — la picardía o satisfacción con que lo decía, hizo que Betty se cohibiera.   —¿Debería cancelar cierto? — dijo, comenzando a paniquearse.   —No, ¿por qué deberías hacerlo?   —Porque hace unas semanas estaba acostándome con Matt, además he estado más tiempo con Matt que con Asher, pero…— se detuvo de inmediato, iba a justificarse y sabía cuáles serian sus palabras.   —Pero quieres a Asher. — termino su hermano por ella, con un resignado tono.   —Eso creo. — dudo en aceptarlo. — solo quiero confirmar que todos mis sentimientos por él, han muerto en su totalidad.   Callaghan bufo burlándose de sus palabras.   —Eso hermanita, no te lo crees ni tu misma.   —Cállate. — le espeto, regreso su atención a la fila de ropa en su armario, realmente no creía tener nada para la ocasión.   —Podemos ir de compras. — sugirió él. — o puedes utilizar tu antiguo vestido, el que llevarías a tu verdadero baile de graduación, de seguro sigue quedándote.   Ella observó el portatrajes n***o, olvidado al final de la hilera de, lo saco y descorrió el cierre, el ropaje estaba intacto, nunca lo utilizo, porque nunca llego a su destino, por circunstancias que no quería recordar.   Era una pieza entera, la falda echa de tul caía hasta el piso, con un parte superior echa de encaje, con mangas tres cuartos, el color era un rosa pálido, el tul brillaba, así que al moverse enviaba pequeños destellos de luz, una hermosa creación… Que utilizaría para su no baile de graduación.   —Me lo pondré. — afirmo ella, Callaghan lo aprobó.   —Puedo llevarte a una estética el día de mañana, para que arreglen tu cabello. — agrego él.   —¿Crees que estoy exagerando? — se mordió un dedo mientras se replanteaba toda la situación.   —Vive la vida Betty, no todos los días puedes asistir a un baile con el hombre de tus sueños…— él lo pensó mejor. — al menos lo fue durante tu adolescencia. Ella hizo una mueca con la boca, insatisfecha con el comentario de su hermano, ¿sería cierto? Luego de tantos años, ¿seguiría sintiendo lo mismo por su amor Naranja?   Se sentía como una perdedora, pero no era tan fácil superar a un amor del pasado, en especial cuando este fue el amor de tu niñez, el primer amor, ese que sin importar cuantos años pasan, nunca lo olvidaras.   Sacudió la cabeza, no quería darle mucha importancia el momento, quería tener su cita con Asher, luego analizaría los hechos, y decidiría que sería de ellos… Se regañó por pensar en ambos como una unidad, estaba creando una fantasía que tan solo seria eso, un cuento imaginario.   Pero alguien tenía que comprenderla un poco, ese era el hombre con el que planeo toda una vida, incluso tenía un cuaderno donde planifico, paso a paso, su boda… Incluso se casaron, se sonrió al rememorar el pasado, un antiguo recuerdo que se hallaba enterrado al fondo de su mente.   Fue luego de que Asher cumpliera seis años, en su fiesta de cumpleaños, se subieron al trampolín cuando nadie los veía, los demás niños estaban comiendo perros calientes, porque acaba de llegar un carrito de comida chatarra, la caja de metal, junto con el delicioso aroma que expedía, atrajo a la marea de infantes, como abejas a la miel.   El pequeño pelirrojo aprovechó la distracción y tomo a su rubia amiga de la mano, le gritaba que tenía algo muy importante que decirle, se subió al trampolín y luego la ayudo a hacer lo mismo, de su bolsillo saco una caja de cartón, llevaba un anillo de dulce, de esos que te los colocabas en el dedo y luego saboreabas el caramelo en forma de diamante, Betty se sorprendió muchísimo al verlo, entonces mientras ella perdía el aliento, él le propuso matrimonio, diciéndole que era la niña más linda del universo, la más inteligente, la más limpia, (no entendía por qué dijo eso, pero aún luego de tantos años, lo consideraba un halago), además de su mejor amiga, y había escuchado de fuentes fidedignas, (su madre), que los mejores matrimonio eran aquellos que sucedían entre los mejores amigos, ella por supuesto que aceptó.   Un par de días después, se reunieron en el garaje de Betty y se casaron, junto a un público difícil, que ni siquiera sonreían, bueno no todos, algunos si tenían una sonrisa, eran sus peluches favoritos, y otros juguetes, el oficiante de la ceremonia fue el Max Steel preferido de Asher, quien no solo interpreto el papel del novio, también el de mímico, al decir las palabras de enlace con los labios entrecerrados, ella no paraba de reírse.   —¿Betty estás bien? — pregunto su hermano, trayéndola de nuevo al presente.   —Sí. — contesto con presteza, se colocó un mechón de cabello detrás de la oreja, avergonzada de lo lejos que viajo con un simple recuerdo. — me distraje un momento con algo.   —Pude verlo. — respondió él, enarcando una ceja, con una expresión llena de sarcasmo. — te estaba preguntando, ¿a qué hora pretendes llegar ese día?   —No lo sé, depende de que tan divertida sea la fiesta, pero no creo que demasiado tarde, no me gusta demasiado permanecer fuera de casa, a altas horas de la noche.— gesticulando un énfasis con su dedo índice, agrego datos estadísticos aprendidos en la universidad.- por medio de estudios estadísticos está comprobado que las horas más peligrosas, en las que se registran mayores crimines, como asesinatos y violaciones, son desde las doce de la noche hasta las tres de la madrugada, por eso preferiría evitar encontrarme lejos de un ambiente seguro. – sentencio como toda una profesional.   —Pareces Sherlock Holmes, hermanita. — respondió el rubio burlándose de ella, se acercó a su lado y le revolvió el cabello. — estoy orgulloso de ti conejita.   —Ya deja mi cabello. — ella apartó su mano, divertida. — ¿Por qué quieres saber a qué hora estaré de vuelta? — indago, cruzándose de brazos, y enarcando sus cejas, tenía la leve sospecha de que todo su interrogatorio se debía a Víctor.   —Pues Víctor y yo hemos estado hablando. — respondió mientras jugaba con un hilo suelto de su camisa, para evitar su mirada. — y queremos pasar algo de tiempo a solas, ya sabes, hablar las cosas. — se encogió de hombros.   —Bueno trataré de retrasar la noche. — acepto ella, quería la felicidad de su hermano, para ella la familia era sagrada, o al menos la que le quedaba.  
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