Tras un momento de silencio continuó diciendo: ―No me he arrepentido nunca de haberlo hecho. Somos muy felices, aunque tengamos cada uno nuestras cosillas, la digo de vez en cuando, que nos debíamos ir, y ella me pregunta, “¿A tu tierra o a la mía?”, “A la mía claro”, la contesto, y ella riendo, porque siempre está riendo, eso me encanta de ella, me dice, “¡De eso nada!, que allí no se ve nunca el sol, tenéis comprada entrada de sombra como en los toros”. ―¿Y eso? ―le pregunté―. ¿Qué quiere decir? ―Mira, chico, se ve que no has ido nunca a una corrida. Bueno, yo tampoco, es la verdad, pero ella me cuenta, que allí en su tierra en Sevilla, hay una plaza muy grande, que es de las primeras que se hicieron en España, que se llama de la Maestranza, y que es la más bonita. Claro, para ella lo

