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1318 Palabras

El tiempo que tardó Federico en reaccionar fue suficiente como para perderla de vista. Volvió a mirar a aquella doctora en busca de alguna respuesta que, enseguida comprendió, no estaba dispuesta a darle. Se disculpó con elegancia y lo dejó preso de un nuevo sentimiento, otra vez. Tenía una creciente necesidad de ayudar a Agustina. Su mirada tan triste, su actitud de temor frente a aquella mujer y la forma en que había presionado su mano no hacían más que confirmar aquella nueva sensación de protección. Llegó a su habitación con la esperanza de encontrarla y al no hacerlo tomó su teléfono para llamarla. Con el correr de los minutos y la falta de respuesta su acostumbrada calma comenzó a peligrar. Se deshizo del moño y la chaqueta, se arremangó la camisa y se lavó la cara buscando algo d

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