Yo soy Mike Hertford
Mi nombre es Mike Hertford y soy abogado, soy el tipo de hombre al que no quieres enfrentar en un juicio y al que sueñas con tener en tu cama.
Soy el mejor en lo que hago, aplica para ambas situaciones.
Mi cartera de clientes va desde celebridades y empresarios importantes hasta politicos.
Disfruto del sexo sin amor y sin compromiso, mi debilidad son las mujeres, disfruto de todos los placeres que me brindan en la cama, pero sobre todo nunca lo hago sin proteccion, estoy seguro que no hay nada mejor que el delicioso cuerpo de una mujer, no creo en el amor, no soy hombre de una sola mujer, me gusta satisfacer mis deseos cuando me place, las cosas se hacen a mi manera a la hora que yo quiera.
Me gusta dominar en la cama y cualquier otra situación, no soy el tipo que te hará el amor, dormira acurrucado a tu lado y despertara contigo al amanecer, yo soy el tipo de hombre que te va a coger por la espalda y te llevara al límite del placer.
Si una mujer acepta mis condiciones, tendrá el mejor sexo de su vida.
A Menudo frecuento bares de intercambio, a veces solo, a veces acompañado, un lugar donde todos tiene el mismo objetivo, Disfrutar del sexo.
No tienes que ser soltero para ir a estos lugares, conozco muchas parejas, amigos y clientes que frecuentan el lugar, dentro, comparten a su pareja, disfrutan ver el placer el su rostro y fuera son una pareja común y corriente con gustos extravagantes en el sexo.
***
— Arrodíllate. — Le ordenó a la morena frente a mi.
Inmediatamente obedece mis órdenes, se pone de rodillas y levanta la mirada hasta mi rostro.
Sujeto su cabello con mis manos y le cojo la boca, meto mi v***a hasta que topa en su garganta, puedo escuchar sus arcadas y ver sus ojos llorosos pero no me detengo, sus manos se mueven a lo largo de mis piernas.
Salgo de su boca y camino hasta mi pantalón para sacar un condón.
Sus ojos me observan mientras me pongo el condón, tiene las manos alrededor de sus pechos, los masajea y acaricia sus pezones con los dedos.
Me acerco decidido y la levantó, la acomodo sobre el borde del tocador de madera, con las piernas abiertas.
Llevo mi boca hasta sus pechos y muerdo sus pezones hasta que siento como se estremece, recorro su espalda con mi mano hasta su cabello y enredo mis dedos, tiro de el hasta que su cuello queda completamente erguido, con su vista en el techo de la habitación uso mi mano libre para acomodar mi erección en su v****a, la muevo por sus pliegues y finalmente la acomodo sobre su entrada, empujó mis caderas y entro en ella provocando un grito de placer, el mueble bajo su trasero se mueve con mis embestidas, sus piernas se abren cada vez más para recibirme en su interior.
Suelto su cabello y acomodo mis manos sobre sus pechos, los acaricio, siento su tamaño llenando mis palmas.
La bajo del tocador y la pongo boca abajo, con el pecho pegado al mueble, separo sus piernas con mi rodillas y me vuelvo a hundir en su interior, sujeto sus caderas con mis manos mientras empujó cada vez más fuerte.
Bajo mi mano hasta su tracero, lo acaricio y le doy un azote en la nalga que la hace gritar más fuerte.
La penetró con más fuerza, con más velocidad que el mueble bajo su cuerpo se mueve, la escucho gritar, muevo mi mano hasta su entrepierna y puedo sentir su humedad, se retuerce cuando muevo mis dedos sobre su clítoris, está tan sensible que bastan un par de segundo para que todo su cuerpo se contraiga, aprieto su cadera, siento como mi v***a se desliza con más facilidad en su interior, observo cómo sus nalgas rebotan en mi hasta que terminó.
Detengo mis movimientos y salgo de ella, entro al baño y me deshago del condón.
No salgo hasta después de una ducha, recojo mi ropa del sofá y me visto frente a ella, está acostada sobre la cama, envuelta en sábanas.
Evitó su mirada, se lo que quiere, todas lo quieren, salgo de la habitación, la dejé pagada hasta el siguiente día, ella puede quedarse, pero yo no, nunca lo hago.
Conduzco mi auto por las transitadas calles de New York hasta mi departamento en Midtown, Manhattan.
Observo la ciudad desde las alturas, mi departamento está en lo más alto del edificio, con ventanales que me permiten ver todo bajo mis pies.
Presiono el botón del mando que cierra las cortinas y camino hasta mi habitacion, cambio mi traje formal por una pijama que consta solo de un pantalón de algodón, me acomodo justo en el centro de mi cama, la que nunca he compartido con nadie, ninguna mujer ha pisado mi departamento, nadie más que yo ha dormido en mi cama, mis relaciones no duran más de lo que dura el sexo, ese podría convertirse en mi lema.
No creo en el amor, he visto lo que le hace a la gente, te regala unos pocos momentos de felicidad todos a cambio de un corazón roto.
Mis padres se divorciaron cuando tenía diez años, ví a mi amigo Ethan sufrir cuando casi pierde a su esposa, ví como Henry puso en riesgo su carrera por una mujer, he manejado cientos de divorcios, cada uno más complicado que el anterior, infidelidades, violencia, peleas por la custodia de los hijos, que al final son los más perjudicados, he estado con muchas mujeres y en este punto de mi vida estoy seguro que nadie me hará cambiar de parecer.