Despierto de golpe al escuchar que mi teléfono está sonando. Veo el identificador de llamada y es Lucas. Resulta que el hombre no se ha dado por vencido, a pesar de que le dejé claras las cosas entre nosotros. No ha dejado de enviarme mensajes de buenos días, me envía flores con chocolates, pero ninguno de los regalos ha sido correspondido. Todos y cada uno de ellos los he tirado a la basura. No vale la pena seguir luchando con ese terco; lo único que hago es ignorarlo. Cree que, por haber roto mi compromiso con Leonardo, caería en sus brazos, pero está equivocado. Al no contestar la llamada, miré el mensaje: "Buenos días al ángel que ilumina mi vida. Espero que tengas un precioso día." Resoplo al leerlo, no sé por qué se empeña en algo que no va a pasar. Por otro lado, me siento un

